Blog personal de Xavier Carrascosa, amb articles sobre arts & humanitats, disseny, jocs, i llibres.
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Pascual Serrano
Pascual Serrano es un periodista español que no trabaja para El País, Abc, La Razón, El Mundo o La Vanguardia. Ni creo que vaya a hacerlo en un período relativamente largo de tiempo, a no ser que las cosas cambien mucho en el panorama de los rotativos españoles. Tampoco se le va a ver en la sección de libros o cultura de ninguno de estos periódicos, y no será porque su obra carezca de interés. Resulta que Pascual Serrano se dedica con cuerpo y alma a tratar de mostrar la manipulación a la que nos someten los medios de información.¿Recuerdas algún reportaje crítico con El Corte Inglés? ¿o con el BBVA? ¿tal vez con Telefónica? Probablemente no lo recuerdes, porque los medios no se van a hacer eco de las reivindicaciones de trabajadores, sindicatos y periodistas que destapan sus vergüenzas. ¿Porqué van a arriesgar a perder al mayor anunciante de España, que es el Corte Inglés? ¿Como van a hacer frente a las pérdidas si no es con préstamos, créditos y avales de los grandes bancos españoles? Los medios españoles están atados de pies y manos a sus anunciantes, empresas de comunicación, banca y alimentación; y jamás van a echar a perder esos jugosos contratos. La ideología queda muy atrás, entre tendencias de izquierda y derecha, siempre prima el capital.¿Porqué nos enteramos tan poco de los negocios de Botín? ¿Porqué los periódicos no detallan una lista con los banqueros que están hundiendo al país y se lo están llevando crudo? ¿Cuántos periodistas han sido despedidos de PRISA y qué es el grupo de inversión Liverty? ¿Porqué los periódicos recogen las recetas de economistas ultraliberales y se ningunean a otros como Alberto Montero, Juan Torres o Vicenç Navarro? ¿Porqué el libro de éste último no llegó a publicarse jamás en la editorial Aguilar, propiedad de PRISA?Puede que Pascual Serrano no logre trabajar nunca más en la prensa española, pero le podemos estar agradecidos por su tenacidad a la hora de desenmascarar a los medios de comunicación. Solo espero que también canalice su labor para informar acerca de los problemas del mundo, puesto que los problemas del periodismo ya los ha dejado bastante claros. Me gustaría que Pascual Serrano me explicara porqué tenemos que compadecernos de Israel, odiar a Irán y abominar de Venezuela. ¿Y porqué nadie pone el grito en el cielo ante la dictadura de Corea del Norte? ¿Acaso porque no tiene petróleo? En fin, preguntas, preguntas, preguntas.Enlaces interesantes- Entrevista a Pascual Serrano: «El periodismo independiente no existe»
- Pascual Serrano: «El divorcio entre la realidad y lo que llega a los medios es abismal»
- Pascual Serrano: «Jiménez Losantos no engaña a nadie, El País sí»
- Reseña del libro «Traficantes de información» en El Otro País
- Rebelión, el portal de noticias de Pascual Serrano
- Le Monde Diplomatique, revista con colaboraciones de Pascual Serrano
- Biografía de Pascual Serrano, en Wikipedia
- Página web y blog de Pascual Serrano
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Vila-Matas
Ayer asistí a una tertulia literaria organizada por el Club de lectura del Museo Picasso en la que el escritor Enrique Vila-Matas hablaría sobre su libro París no se acaba nunca, en el que narra su periplo vital por la capital francesa. Confieso que no me he leído el libro, así que muchas anécdotas me las perdí, pero pronto la charla derivó hacia otras de sus obras, aunque el público tuvo el tacto necesario para no preguntarle de Al sur de los párpados.La tertulia duró algo más de una hora, en la que Vila-Matas explicó que en París malvivía en una buhardilla alquilada a Marguerite Duras, que por aquél entonces él veía como una señora rancia que hablaba un francés superior. También nos contó que frecuentaba los cafés donde se reunían los escritores y los refugiados políticos de España y Latinoamérica, como Pío Baroja o Rubén Darío, aunque él nunca se sintió realmente un refugiado, puesto que se fue de España por el aburrimiento que le producía la dictadura del general Franco, pero no por obligación o por sus ideas políticas. Creo que nunca he leído nada de Vila-Matas sobre política; le debe aburrir sobremanera.Hay que advertir que Vila-Matas se inventa la mitad de las citas y las anéctodas, así que probablemente sea cierto la mitad de lo que contó. Pero como lo cuenta todo con esa gracia suya, tan particular, tan irónica sin pretenderlo, aunque no te lo creas te lo crees. Por lo menos, te crees que él lo ha vivido, en su mundo literario, en su imaginario voluble. Como esa fiesta en casa de Paloma Picasso, en la que Vila-Matas invitó a sus amigos españoles y luego empezó a preocuparse porque éstos querían llevárselo todo. Como ese viaje en metro, después de pedirle dinero a su novia de entonces para poder pagar el alquiler, para dirigirse a la fiesta de la mencionada Paloma Picasso, en lo que fue un trayecto perfecto de la miseria al glamour.Me sorprendió al descubrir que había trabajado para Fotogramas, y que las entrevistas que hacía se las inventaba. Esto es, cuando le decían que tenía que entrevistar a un fulano, primero se documentaba sobre el tal fulano, luego escribía las preguntas y después, en base a lo que había leído, respondía lo que él pensaba que diría el otro. Así acudía a la entrevista y empezaba a preguntarle cosas al entrevistado, pero de brazos cruzados, sin tomar apuntes; hasta que el fulano, perplejo por la actitud de su entrevistador, le preguntaba que porqué no escribía o anotaba algo de lo que decía. Entonces Vila-Matas sacaba su entrevista terminada y se la daba a leer al entrevistado, que normalmente estaba de acuerdo con lo escrito, y después proseguía la entrevista normalmente.También nos explicó su primer encargo remunerado para la revista, que fue la crítica a la película de Lolita dirigida por Kubrick en base al texto de Nabokov. Por aquel entonces Vila-Matas no había leído mucho, ni de lejos conocía a Nabokov, así que se documentó lo mejor que pudo y escribió un texto perfecto, aún sin conocer en absoluto de lo que estaba hablando. Pero de esto Vila-Matas también nos dio una lección, y es que hay que empezar a escribir y no esperar a saber de todo para escribir con corrección. Que hay que escribir, en definitiva, sin pretender ser los buenos chicos de la literatura, tan perfectos y eruditos que de nada se nos pueda poner tacha. Que esto lo diga Vila-Matas, que atiborra sus textos de citas -la mitad inventadas- nos habla bastante del personaje. Aquí dejo un texto donde habla ya de Lolita con más conocimiento de causa; no es el único, pero el de Fotogramas no lo he encontrado.De Barcelona no tiene muy buenas palabras, a pesar de que vive aquí. Aborrece la arquitectura de Gaudí y lo que ha representado para esta ciudad. Gaudí ha sido el principal enemigo de Barcelona, que se ha convertido en destino de hordas de turistas ávidos de ver las casas-juguetes gaudinianas; tanto es así que fue el abuelo de Vila-Matas el que conducía el tranvía que acabó con la vida del arquitecto. De la misma forma, un camarero argentino fue el que acabó con la vida del general Franco, harto de escuchar a los refugiados españoles hablando del dictador en sus tertulias de café. Citas de Vila-Matas. Por cierto, también nos dijo que en Francia había publicado un libro más que en España; tal vez de ahí podamos deducir que París sea la ciudad favorita de éste barcelonés.Nos comentó el inventor escritor que cuida tanto la trama como la forma de sus novelas, tras la pregunta que yo mismo le habría formulado, puesto que de Vila-Matas me interesa más como lo cuenta todo que lo que cuenta en sí. Pero él no está de acuerdo; nos explicó que él primero tiene una idea para una historia, luego hace un esbozo de trama y finalmente lo va adornando con su forma. Así en estas pocas palabras nos explicó su forma de pensar y escribir una novela; la forma de escribir que tiene el que para mí es el mejor escritor actual en lengua española. Detrás, claro está, de los catetos ilustrados de Cela, Umbral y Pérez-Reverte –y yo añadiría ahí también a Millás–; en lo que Vila-Matas denomina la línea literaria del mal.En conclusión, una amena charla literaria con el más favorito de mis autores preferidos, en la que asistí rodeado de un ejército de gafapastas de tomo y lomo. Algunos de ellos tomaban apuntes –yo también debería haberlo hecho, porque no me acuerdo ni de la mitad de lo que habló Vila-Matas–; otros reían todas sus anécdotas –incluso cuando no era necesario reír, puesto que el autor a veces no pretendía hacer gracia, pero es que no reían con lo que explicaba el autor, sino que reían porque ellos entendían más que otros y tenían que demostrarlo así–; y todo ello amenizado por un pedante presentador que tenía por virtud hacer preguntas más largas que las respuestas dadas por Vila-Matas –en dos ocasiones, tras la parrafada del presentador el autor le contestaba con un «Bien visto, sí… no lo había pensado». Como curiosidad, el presentador no le preguntó por su última novela, cuando Vila-Matas dijo que acababa de escribir una novela y estaba esperando la buena nueva de su editor, lo cual demuestra que tenía las preguntas ya escritas y una nula capacidad de improvisación. Pero eso es otra historia. Me quedo con todas y cada una de las palabras dichas por el tímido Vila-Matas, un escritor genial, único e irrepetible, y que aún no está recibiendo el reconocimiento que merece, en mi opinión, porque no escribe de espadachines, de viajes a alcarrias próximas o de códigos secretos lejanos.Enlaces interesantes -
Debtocracy / Deudocracia (2011)
Al estilo de las películas documentales de Michael Moore, los directores Aris Hatzistefanou y Katerina Kitidi ponen de manifiesto en su film Deudocracia la terrible injusticia de la deuda adquirida en el país heleno.
Se plantean la pregunta de si es posible llegar a pagar la deuda sin acabar con la sanidad y la educación griegas. Además, se pone en conocimiento del espectador el concepto de «deuda odiosa», creado en EE.UU. por Alexander Sack en 1927, cuyo manifiesto es el siguiente:«Si un poder despótico incurre en una deuda no por las necesidades o los intereses del Estado sino para otorgar mayor fuerza a su régimen despótico, para reprimir a la población que se le enfrenta, etc., esta deuda es odiosa para la población de todo el Estado. Esta deuda no es una obligación para la nación; es una deuda del régimen, una deuda personal del poder que la ha tomado, por lo tanto ésta cae con la caída del poder que la tomó. La razón por la que no se puede considerar que estas deudas odiosas graven el territorio del Estado es que dichas deudas no cumplen con una de las condiciones que determinan la legalidad de las deudas del Estado, que dice: las deudas del Estado deben ser tomadas y los fondos deben ser empleados para satisfacer la necesidades y los intereses del Estado.
Las deudas odiosas tomadas y usadas con fines que, con el conocimiento de los acreedores, son contrarios a los intereses de la nación, no comprometen a esta última -en el caso que la nación tenga éxito en liberarse del gobierno que incurrió en ellas- excepto por la cantidad con la que obtuvo beneficios de esas deudas. Los acreedores han cometido un acto hostil para con la población; ellos, por lo tanto, no pueden esperar que la nación liberada de un poder despótico asuma las deudas odiosas, que son deudas personales de ese poder.» Alexander Sack
Existen tres características para identificar una deuda odiosa:
- El gobierno del país recibe un préstamo sin el conocimiento ni la aprobación de los ciudadanos.
- El préstamo se destina a actividades no beneficiosas para el pueblo.
- Aunque el prestamista está informado de la situación descrita en los puntos anteriores concede el préstamo -normalmente por el alto interés que recibirá-.
Por lo tanto, según la doctrina Sack, Grecia tendría que revisar si su deuda es realmente legítima o odiosa. Pero eso no entra en los planes del FMI o el Banco Central Europeo, que necesitan cobrar los intereses de deudas y rescates financieros para amasar más dinero. Nadie dijo que las ayudas tenían que ser altruistas -tal vez algunos pensaron que por definición tenían que serlo- pero nada más lejos de la realidad: los países pagan un alto precio por caer en las garras del FMI o el BCE.
Tanto es así, que tenemos un claro ejemplo: Argentina y el corralito. En diciembre de 2001 el gobierno de Fernando de la Rúa impuso una restricción a la libre disposición de dinero en efectivo, lo que el pueblo -concretamente el economista Antonio Laje– denominó «corralito». Se pretendía evitar así la fuga de capitales y el consiguiente colapso del sistema. Las consecuencias fueron que, al restringir la liquidez, se paralizó el comercio y el crédito; esto es: se asfixió la economía del país y la subsistencia de la población. La receta del «corralito» fue impuesta por el FMI a Argentina, como medida drástica para salir de la crisis. Está claro que no funcionó, lejos de eso, avivó el fuego de la crisis y sumió en la pobreza a gran parte de la población argentina. Solo se empezó a recuperar la economía gracias al cambio de modelo económico de 2003 iniciado por Eduardo Duhalde y continuado por Néstor Kirchner; un cambio de modelo muy alejado de las ocurrencias neoliberales del FMI.
Pero la verdadera solución que se propone en Deudocracia es la de formar una auditoria de la deuda. También hay un ejemplo de ello: Ecuador. Según se nos explica en el film, Ecuador reúne los requisitos para ser uno de los países más ricos de América Latina; sin embargo, esto es lejos de ser así. La culpa la tiene la enorme deuda que arrastra desde que empezó a aceptar el crédito que presta el FMI, a lo largo de diferentes períodos y con diversos presidentes. Cuando el por entonces ministro de economía Rafael Correa denunció este hecho -que no se podía pagar la deuda y que había que detener los préstamos a tan alto interés- renunció al cargo, ya que era imposible cambiar la situación con el que era presidente de Ecuador, Alfredo Palacios. Cuando finalmente Correa llegó al poder en 2009, y tras la crisis política de 2010, consiguió crear una auditoría que se encargara de revisar la deuda del país, con lo que consiguió reducir la cuantía de la misma y poder reinvertir el dinero ahorrado en mejoras para el pueblo, como la educación o la sanidad.
En conclusión, la película Deudocracia pone de manifiesto la injusticia de los préstamos y soluciones otorgadas por el FMI a los países con deuda, y propone como solución aplicar auditorías que estudien con detenimiento cada uno de los préstamos otorgados. Otra de las propuestas es, directamente, no pagar la deuda, puesto que no ha repercutido en beneficios para el pueblo, por lo que se trataría de «deuda odiosa». Las dos posibles soluciones no parecen muy factibles en el actual panorama internacional, pero lo que está claro es que alguna solución se tiene que adoptar. Porque ante las injusticias, algunos pueblos, como Túnez o Egipto, han sabido adoptar otras soluciones que tal vez no gusten en el FMI, pero que han resultado ser muy efectivas.
Enlaces- Entrevista a Aris Hatzistefanou, codirector de Debtocracy en la web Periodismo Humano
- Página web oficial de la película Debtocracy
- Crisis política de Ecuador en 2010 en Wikipedia
- Auditoría de la deuda ecuatoriana en Auditoría de la deuda
- Deuda odiosa en Wikipedia
- Película Debtocracy subtitulada en español en Youtube:
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