Mes: octubre 2011

  • Debtocracy / Deudocracia (2011)

    Al estilo de las películas documentales de Michael Moore, los directores Aris Hatzistefanou y Katerina Kitidi ponen de manifiesto en su film Deudocracia la terrible injusticia de la deuda adquirida en el país heleno. 
    Se plantean la pregunta de si es posible llegar a pagar la deuda sin acabar con la sanidad y la educación griegas. Además, se pone en conocimiento del espectador el concepto de «deuda odiosa», creado en EE.UU. por Alexander Sack en 1927, cuyo manifiesto es el siguiente:

    «Si un poder despótico incurre en una deuda no por las necesidades o los intereses del Estado sino para otorgar mayor fuerza a su régimen despótico, para reprimir a la población que se le enfrenta, etc., esta deuda es odiosa para la población de todo el Estado. Esta deuda no es una obligación para la nación; es una deuda del régimen, una deuda personal del poder que la ha tomado, por lo tanto ésta cae con la caída del poder que la tomó. La razón por la que no se puede considerar que estas deudas odiosas graven el territorio del Estado es que dichas deudas no cumplen con una de las condiciones que determinan la legalidad de las deudas del Estado, que dice: las deudas del Estado deben ser tomadas y los fondos deben ser empleados para satisfacer la necesidades y los intereses del Estado.

    Las deudas odiosas tomadas y usadas con fines que, con el conocimiento de los acreedores, son contrarios a los intereses de la nación, no comprometen a esta última -en el caso que la nación tenga éxito en liberarse del gobierno que incurrió en ellas- excepto por la cantidad con la que obtuvo beneficios de esas deudas. Los acreedores han cometido un acto hostil para con la población; ellos, por lo tanto, no pueden esperar que la nación liberada de un poder despótico asuma las deudas odiosas, que son deudas personales de ese poder.» Alexander Sack

    Existen tres características para identificar una deuda odiosa:

    1. El gobierno del país recibe un préstamo sin el conocimiento ni la aprobación de los ciudadanos.
    2. El préstamo se destina a actividades no beneficiosas para el pueblo.
    3. Aunque el prestamista está informado de la situación descrita en los puntos anteriores concede el préstamo -normalmente por el alto interés que recibirá-.

    Por lo tanto, según la doctrina Sack, Grecia tendría que revisar si su deuda es realmente legítima o odiosa. Pero eso no entra en los planes del FMI o el Banco Central Europeo, que necesitan cobrar los intereses de deudas y rescates financieros para amasar más dinero. Nadie dijo que las ayudas tenían que ser altruistas -tal vez algunos pensaron que por definición tenían que serlo- pero nada más lejos de la realidad: los países pagan un alto precio por caer en las garras del FMI o el BCE.


    Tanto es así, que tenemos un claro ejemplo: Argentina y el corralito. En diciembre de 2001 el gobierno de Fernando de la Rúa impuso una restricción a la libre disposición de dinero en efectivo, lo que el pueblo -concretamente el economista Antonio Laje– denominó «corralito». Se pretendía evitar así la fuga de capitales y el consiguiente colapso del sistema. Las consecuencias fueron que, al restringir la liquidez, se paralizó el comercio y el crédito; esto es: se asfixió la economía del país y la subsistencia de la población. La receta del «corralito» fue impuesta por el FMI a Argentina, como medida drástica para salir de la crisis. Está claro que no funcionó, lejos de eso, avivó el fuego de la crisis y sumió en la pobreza a gran parte de la población argentina. Solo se empezó a recuperar la economía gracias al cambio de modelo económico de 2003 iniciado por Eduardo Duhalde y continuado por Néstor Kirchner; un cambio de modelo muy alejado de las ocurrencias neoliberales del FMI.


    Pero la verdadera solución que se propone en Deudocracia es la de formar una auditoria de la deuda. También hay un ejemplo de ello: Ecuador. Según se nos explica en el film, Ecuador reúne los requisitos para ser uno de los países más ricos de América Latina; sin embargo, esto es lejos de ser así. La culpa la tiene la enorme deuda que arrastra desde que empezó a aceptar el crédito que presta el FMI, a lo largo de diferentes períodos y con diversos presidentes. Cuando el por entonces ministro de economía Rafael Correa denunció este hecho -que no se podía pagar la deuda y que había que detener los préstamos a tan alto interés- renunció al cargo, ya que era imposible cambiar la situación con el que era presidente de Ecuador, Alfredo Palacios. Cuando finalmente Correa llegó al poder en 2009, y tras la crisis política de 2010, consiguió crear una auditoría que se encargara de revisar la deuda del país, con lo que consiguió reducir la cuantía de la misma y poder reinvertir el dinero ahorrado en mejoras para el pueblo, como la educación o la sanidad.


    En conclusión, la película Deudocracia pone de manifiesto la injusticia de los préstamos y soluciones otorgadas por el FMI a los países con deuda, y propone como solución aplicar auditorías que estudien con detenimiento cada uno de los préstamos otorgados. Otra de las propuestas es, directamente, no pagar la deuda, puesto que no ha repercutido en beneficios para el pueblo, por lo que se trataría de «deuda odiosa». Las dos posibles soluciones no parecen muy factibles en el actual panorama internacional, pero lo que está claro es que alguna solución se tiene que adoptar. Porque ante las injusticias, algunos pueblos, como Túnez o Egipto, han sabido adoptar otras soluciones que tal vez no gusten en el FMI, pero que han resultado ser muy efectivas.




    Enlaces

  • «Las ciudades invisibles», de Ítalo Calvino


    Título original: Le città invisibili (69 páginas)
    Autor: Italo Calvino
    Año: 1972 (versión española por Editorial Siruela publicada en 2007 con el título «Las ciudades invisibles»)
    Idioma: italiano (versión traducida al español por Aurora Bernárdez)


    Estamos ante una pequeña obra donde se nos describen ciudades imaginarias, narradas por el legendario Marco Polo al mítico Kublai Kan, el emperador de los tártaros. A través de sus nueve capítulos, Kublai se maravilla ante la forma de explicar esas ciudades por parte de Marco Polo, y nos invita a hacernos la pregunta del porqué elegimos vivir en ciudades; de qué manera nos influyen a nosotros y a nuestro entorno. Kublai, al principio de la obra, dice que lo que importa a Marco Polo es «es descubrir las razones secretas que han llevado a los hombres a vivir en las ciudades, razones que puedan valer más allá de todas las crisis”.

    El carácter de los habitantes de las ciudades se debe tanto a su naturaleza como a su entorno, por tanto una descripción detallada, como las de Marco Polo, a cada una de esas ciudades imaginarias nos conducirá invariablemente a recordar a ciudades reales, pues todas guardan algún paralelismo con las que describe Ítalo Calvino por boca de Marco Polo; y todas ellas, además, hacen que nos preguntemos cómo cambia nuestra actitud y percepción ante la ciudad.

    Que el ser humano es un animal gregario queda fuera de toda duda. Pero a diferencia de los animales, nosotros vivimos bajo el caparazón protector y asfixiante del entorno urbano, esto es, una invención humana que no existe en la naturaleza. ¿Cómo nos influye? ¿De qué manera influimos nosotros a la ciudad? ¿Es la ciudad un ente vivo por sí mismo? Todas estas preguntas nos las podremos hacer mientras nos deleitamos con el lenguaje poético con el que Calvino ha sabido dotar a su obra. Una obra colosal en su calidad literaria, pero menuda en su tamaño. Un singular ejercicio de inspiración, descripción y filosofía: una obra de arte.

    Las ciudades que nos va mostrando Marco Polo, organizadas en el texto bajo sugerentes bloques -como por ejemplo: las ciudades y la memoria, las ciudades y el deseo… las ciudades sutiles- nos invitan a adentrarnos en ellas; pero nos confunden. Kublai llega a decir, en uno de sus diálogo con Marco Polo acerca de una ciudad que «es una ciudad hecha sólo de excepciones, impedimentos, contradicciones, incongruencias, contrasentidos. Si una ciudad así es cuanto hay de más improbable, disminuyendo el numero de los elementos fuera de la norma aumentan las posibilidades de que la ciudad verdaderamente sea.»

    En conclusión, estas ciudades invisibles se pueden leer como pequeños cuentos o como metafísica de la urbanidad. En los dos casos resultan una lectura apasionante, evocadora y terriblemente bella.

  • La historia

    La historia

    El escritor colombiano Gabriel García Márquez dice al inicio de su biografía que «la vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla». Del mismo modo, la historia no es lo que sucedió, sino las preguntas que nos hacemos de lo que sucedió y las respuestas que damos para explicar nuestro presente.


    Se podría decir que el pasado no existe, porque es tan subjetivo lo que explicamos del pasado que raramente será fiel a lo que pasó. El discurso del historiador deberá ser, eso sí, veraz. Pero no será real, porque aunque su explicación y las señales del pasado den veracidad a su discurso, éste será una respuesta a las cuestiones de su presente y de su sociedad, es decir, que el historiador es un «hijo del su tiempo», y explicará el pasado de acuerdo a las urgencias y necesidades de éste tiempo.


    Según Georges Duby y otros historiadores, hay dos formas de entender la relación entre el historiador y su discurso hacia el objeto: la nominalista y la realista. Los realistas creen que es posible hacer una recopilación positiva de la historia; en cambio los nominalistas dicen que la historia explica el presente a través del pasado. Duby nos explica que el historiador busca huellas del pasado y las interpreta subjetivamente, lo que hace que haya varias teorías de un mismo objeto. Así, el discurso histórico se asemeja a la literatura de evasión, limitado sólo por la veracidad de los hechos. Por su parte, el realismo en la historia tiene un límite: no es posible encontrar huellas de todo, no se puede resucitar todo. El historiador está obligado a escoger en función de su carácter y de su entorno.




    Europa inició la conquista del mundo en el siglo XVI y desde entonces se convirtió en el ombligo del mundo y -según Pelai Pagés– cuenta la historia según su visión. O sea, mirándose al ombligo. Por eso se creó el mito de la superioridad blanca, del progreso de occidente y del atraso de los pueblos «primitivos». Justificándose en estos mitos, occidente somete, expolia y aculturiza al resto del mundo según sus preceptos. Por eso hay ahora una urgencia para contar la historia de estos pueblos.


    Pero se nos dice que son «pueblos sin historia», que según Engels es «todo pueblo sin Estado». Entonces se hace difícil, por ejemplo, contar la historia de los pueblos africanos, porque están repartidos en una serie de estados inventados por el hombre blanco. Es un intento de explicar la historia según los parámetros de occidente, que no entiende los pueblos de «discurso mítico».


    En los pueblos de «discurso mítico», según Mircea Elíade, lo que se hace, ya se hizo. La vida es «la repetición de gestos paradigmáticos que remiten a una ontología original» nos explica Josep Cervelló, es decir, el gesto no tiene sentido sino en la medida en que renueva una acción primordial, en un mundo que está constituido por objetos que responden a arquetipos: el mito del «eterno retorno». Estos pueblos tienen unos comportamientos radicalmente distintos de los de occidente, que no les entiende. Pero son comportamientos producto de una cosmovisión, por un modo de estar en un mundo cualitativamente diferente del nuestro.


    Elíade nos dice que todas las sociedades han sido obra del «homo religiosus». Toda sociedad ha explicado el mundo utilizando un discurso mítico -incluso, la occidental-, y este axioma sólo se rompió cuando se pasó del mito al logos, gracias a los pensadores de los pueblos griegos a partir del siglo VI a. C., dando lugar a otro discurso de la historia, que ya no repite acciones primordiales, sino que busca la singularidad de los hechos aislados.


    Los pueblos del «logos» hicieron suya la historia, la clasificaron y explicaron de una forma lineal: en forma de avance, de progreso constante. Incluso, la «hicieron», en el sentido de que  al explicar la historia desde su discurso lógico, excluyeron de la historia a la creatividad, la integración y los argumentos de los otros pueblos.


    Hay un intento de reinterpretar la cultura occidental desde la comprensión de sus alteridades, rompiendo el prejuicio etnocéntrico; lo que Josep Cervelló dice «occicentrismo». Nuestra realidad occidental está compuesta por muchos ejemplos provenientes de las otras culturas, como el papel, la pólvora, el yoga, el jazz o el sushi. Este hecho nos habla de la relatividad cultural y nos plantea volver a revisar nuestros preceptos, donde la creatividad europea siempre sobresale entre las demás, en lugar de ser una más de entre las otras, donde se complementa y, efectivamente, se reinterpreta.


    En conclusión, la historia no sólo es subjetiva, sino que está contada mediante nuestro discurso lógico. Como el ejemplo expuesto por Josep Cervelló: «aunque lo entendamos, no podemos aceptar que un rey sea un Dios». Intentaremos explicar este hecho desde nuestro punto de vista, entendiendo el discurso mítico del pueblo «primitivo», pero no compartiéndolo -porque no es nuestro discurso- su historia llena de arquetipos y de acciones primordiales. Incluso ésta urgencia para integrar la historia contada desde occidente a los pueblos no-occidentales es un invento de los pueblos del «logos», fruto de una determinada época -la nuestra-, que intenta explicar su actual diversidad a través de buscar huellas del pasado en exóticas lejanías. Como siempre se ha explicado la historia, porque no puede -podemos- aceptarla de otra manera.

  • “Las mil frases más feroces de la derecha de la caverna”, de José María Izquierdo

    “Las mil frases más feroces de la derecha de la caverna”, de José María Izquierdo

    Hoy ha sido un día muy importante, por varios motivos. He ido a la presentación del libro de José María Izquierdo, periodista de EL PAÍS y autor del blog “El ojo izquierdo”, al auditorio del CCCB, aquí en Barcelona. Me acompañaba una amiga, y allí los dos, acompañados del resto de personas del auditorio, nos hemos enterado por boca de Josep Ramoneda y Carles Francino del fin de ETA. Nadie ha aplaudido ese momento, porque en otras ocasiones la banda terrorista ha anunciado el alto el fuego y lo ha roto posteriormente con un atentado. Pero se notaba que ésta vez era diferente, porque tras la presentación inicial del libro se han ido rápidamente; Ramoneda a escribir un artículo y Francino al País Vasco.
     
    El auditorio poco a poco se ha ido llenando de personas ávidas de escuchar lo que Izquierdo tenía que contarnos. Yo ya tenía una idea que me rondaba en la cabeza, pero nadie como él la ha sabido sintetizar mejor: “¿Puede amparar el periodismo a aquellos profesionales que insultan, difaman o desprecian hasta el punto de desear el aniquilamiento de quienes no comparten su ideología?”. La pregunta obtendrá diferentes respuestas en un debate que invite a la reflexión; pero solo conseguirá reproches e insultos en la arena mediática, catódica y radiofónica en la que algunos periodistas se mueven como pez en el agua.
     
    En las 238 páginas del libro encontraremos, tal como reza el título, mil frases feroces que albergan incontables groserías, virulentas proclamas e increíbles embustes. Además, se presentan de forma a séptica; una detrás de otra, sin comentarios del autor, dejando al lector que juzgue oportunamente. Nos encontramos con perlas de tal calibre que a mí me sorprende que no estén sus autores en los tribunales. Pero tal como dice Izquierdo, hasta los jueces se han impregnado del virus faltón de la caverna. El insulto ha llegado desde las tertulias nocturnas hasta la barra del bar, pasando por los juzgados, los titulares de prensa y los políticos de todo pelaje.
     
    Izquierdo nos hace ver que no es normal, ni de lejos, lo que está pasando en el periodismo en éste país. No puede ser que un periódico serio, conservador y responsable como Abc se haya convertido en un contenedor de soflamas incendiarias contra el gobierno, la izquierda y los jóvenes; esto debería ser marginal, anecdótico, superfluo. Pero no lo es; se trata de una realidad con la que nos hemos acostumbrado a convivir: nos despertamos con el insulto en la oreja y nos acostamos con el odio en la vista.
     
    Algunas, pocas voy a poner, de las frases que nos encontramos son estas: “José Luis Rodríguez Zapatero le bajó los pantalones al Estado de Derecho para que la banda de los terroristas de ETA lo sodomice” César Vidal; “La iglesia pide movilizarse contra la ‘licencia de matar hijos’” titular de La Razón; “Para una parte de la izquierda española, asesinar a la gente de derechas masivamente carece de importancia” Alfonso Ussía; “Los del 15M es gente que como cierto sector de los antisistema, tiene su conexión con ETA” César Vidal; “La ONU es lo más ilegal que existe” Federico Jiménez Losantos. Cada frase rezuma bilis, y son mil. Pero según Izquierdo, en la presentación, ha advertido que tenía más de 20000, pero que tenía que escoger… ¡qué difícil tarea ha tenido este hombre!
     
    Además, el veterano periodista nos pone en alerta y nos pide que no desprestigiemos el poder destructivo del lenguaje soez que desde “la caverna” nos embota los sentidos; que si alguien utiliza el insulto se le rebata con argumentos; y nos anima a practicarlo ahora mismo: veremos a partir de hoy a toda una retahíla de tertulianos, políticos y opinadores en general echar pestes sobre el comunicado de ETA sobre el fin de la violencia. A nadie con dos dedos de frente se le escapa que ésta noticia es buena, en esencia, porque pone fin a un problema en el País Vasco, ya que a partir de hoy la gente con algún cargo o con un ideario españolista (o simplemente simpatizantes del PP o PSOE) puede respirar tranquila en Euskadi. Veremos pues como determinados grupos, casi todos los de tendencia conservadora, recelarán y negarán que esto sea bueno, y en fin, concluirán que el gobierno se ha plegado a los deseos de ETA.
     
    Que yo sepa, ETA no ha conseguido la independencia de Euskadi por las armas, en su lugar ha sido derrotada policialmente y ha perdido muchos apoyos en su tierra, que se han traspasado a un nuevo partido político llamado Bildu, que efectivamente quiere la independencia del País Vasco, pero a través de medios democráticos. De eso se trataba, ¿no? O de lo que se trataba, y voy a pensar mal, es que ETA se perpetuara como un grupo terrorista de perfil bajo, gracias al cual se pudiera negar cualquier reivindicación política a causa de su existencia?
     
    En conclusión, Izquierdo nos invita a pensar, sosegadamente y con argumentos, sin insultos ni menosprecio del rival, como gente normal y civilizada. Solo se está pidiendo eso, un poco de calma, una vuelta a la dialéctica constructiva, amable y creativa, de la que puedan surgir ideas y acuerdos entre diferentes. Reclamo el derecho a tener en este país un partido conservador que no siga los credos de esta caverna vociferante, exaltada y, en definitiva, tan poco parecida a España. Si esto no es así, auguro unos años muy duros por delante, donde a los que tenemos una tendencia política más progresista se nos tilde de estúpidos, traidores o sectarios, solo por nuestras ideas. Está en juego mucho más de lo que parece.
  • Crear páginas web y redes sociales

    He estado investigando un poco sobre cómo hacer páginas web y redes sociales de la forma más sencilla posible: sin programar ni una línea de código. Mis pesquisas me han conducido a las siguientes webs:

    Wallhttp://wall.fm/ es un creador de redes sociales en pocos clicks y sin necesidad de hosting (las páginas se alojan en su servidor y el acceso a tu página será del tipo tunombre.wall.fm). Otra cosa buena es que te puedes descargar su software de creación gratis desde la página http://www.oxwall.org/, con lo que podrás crear tu red social en tu propio host y con tu nombre de dominio. Bastante bueno, parece mentira que sea gratis.

    Spruzhttp://www.spruz.com/ también te permite crear redes sociales de forma gratuita, aunque limitadas a 50 miembros (útil para pequeños grupos de creación o equipos de estudio, por ejemplo) y 100 megas de espacio. Un ejemplo de las páginas que se pueden hacer lo tienes aquí: http://www.spruz.com/link-directory.htm

    Moonfruithttp://www.moonfruit.com/ es una modesta opción para generar páginas web más sencillas, pero visualmente atractivas, como portafolios o páginas personales, aunque las opciones de pago te permiten hacer tiendas on line y cosas más complicadas. Aquí tienes varios ejemplos: http://www.moonfruit.com/gallery

    Elgg http://www.elgg.org/ es un creador de redes sociales gratuito bastante potente, pero no tiene opción de hosting gratuito (necesitas el tuyo propio, así que si tienes uno tal vez sea la mejor opción). Fue elegida la mejor plataforma de redes sociales gratuitas en 2008, así que tienen bastante experiencia. Algunas organizaciones mundiales, como la UNESCO, usan Elgg según pone aquí: http://elgg.org/powering.php

    Muse de Adobe http://muse.adobe.com/index.html es una herramienta de Adobe para crear páginas web de diseño. Por el momento es gratis, pero en 2012 se tendrá que pagar. Yo ya me he bajado el programa y es una gozada, se pueden crear páginas web sin programar, y quedan visualmente muy atractivas. Me pregunto en qué lugar queda Dreamweaver; tal vez quieran vender Muse como un creador de webs sencillo para particulares y Dreamweaver como el estándar de la industria, para empresas de diseño web.

    Maqetta http://maqetta.org/ es un creador de páginas web on line, del tipo WYSIWYG (sin tener que programar, aunque deberías saber algo de HTML). Otra pedazo de herramienta, aunque más enfocada a programadores.

    Estas son algunas de las mejores opciones para crear páginas y redes sociales de forma rápida y sencilla, además de gratis. Pero continuamente van saliendo nuevas opciones, y una forma eficaz de encontrar las novedades es mirar la web http://www.ilovefreesoftware.com/, que está especializada en encontrar y explicar software gratuito. De nada.
  • Lo que sé de los hombrecillos. Juan José Millás (crítica)

    Lo que sé de los hombrecillos. Juan José Millás (crítica)

    • TítuloLo que sé de los hombrecillos
    • Autor: Juan José Millás
    • Primera edición: 2010 (Seix Barral)
       
    Poco habremos aprendido de los hombrecillos tras la lectura de éste pequeño libro, así que el título no nos lleve a engaño. Lo que ahora sé de los hombrecillos es que están escritos por Juan José Millás, lo cual nos va a sumergir en un universo propio poblado de seres mezquinos, algunos de ellos diminutos y otros un poco más grandes. En realidad, la historia trata de un solo hombrecillo, o mejor dicho de dos: el autor y su réplica en miniatura
     
    A través de una extraña metáfora del huevo de gallina, que tal vez algún economista sepa apreciar (yo no lo he hecho), la trama nos lleva por parajes sexuales que rayan la pornografía barata, algo que parece que no esté escrito por un verdadero escritor como Millás, sino por un aficionado a los foros virtuales de literatura erótica, con todos mis respetos hacia los aficionados a éste género que leen y escriben desinteresadamente en las múltiples páginas de éste género en la red. Pero en éste caso, Millás pretende vendernos ésta historia y cobrárnosla a precio de obra maestra.Explicar que dentro de nosotros hay un Yo más mezquino ya está inventado, lo escribió Robert Louis Stevenson en su extraño caso deldoctor Jekyll y míster Hyde.
     
    La realidad es que es un cuento absurdo, delirante, raro e inverosímil. La premisa era interesante al principio: el ensueño de un catedrático que se ve visitado por extrañas criaturas parecidos a hombrecillos; eldesdoblamiento del protagonista cuando accede al reino de casas de muñecas, donde conocerá a la mujercilla; la enigmática reproducción ovípara de los hombrecillos, que guarda alguna relación con la obsesión por el huevo de gallina del protagonista. Pero luego todo eso se esfuma y se derrumba como un castillo de naipes. Nos aguardan lugares comunes, personajes planos y cierta desidia narrativa.
     
    Seremos testigos del descenso a los infiernos del protagonista, aunque tal vez no sea tan espectacular como Millás nos pretende hacer creer -no es algo tan diabólico fumar, beber y tener la casa hecha un desastre-, y también seremos partícipes de lo bien que le salen las cosas al protagonista, algo que decepciona por completo, puesto que uno esperaría que alguien que ve hombrecillos y que tiene que ocultar su doble vida como tal tuviera más dificultades. Pero no sucede así, todo lo despacha Millás con un par de frases; todo resulta fácil y previsible. 
     
    Al final la novela termina de forma abrupta, como si en realidad el propio autor no estuviera muy contento con lo que le estaba saliendo hasta el momento pero tuviera la obligación de entregarle algo al editor. Todavía no entiendo a qué venía lo del huevo, pero supongo que Millás lo habrá explicado bien en cualquier suplemento de El País, porque en éste libro no me queda claro. En definitiva, Millás no sabe nada de los hombrecillos.
     
  • Blogs

    Blogs

     Acabo de leer un comentario a un post de Lansky que me ha gustado un montón, y que aquí reproduzco sin permiso del autor: «los blogueros somos muy difíciles de contentar. Somos como el novio pesado o la novia pesada: no solo quiere que le quieran, quiere además que se lo digan. Pero no le basta con que se lo digan, además quiere que se lo digan de tal modo que se note que es verdad, que se lo digan de modo original, sincero y poético. Pero no le basta con que se lo digan así, sino que además tienen que decírselo sin que lo pida, arrebatados por el propio entusiasmo del amor irrefrenable…«


    Eso vendría a ser el perfil tipo del bloguero (exceptuando a los que usan Tumblr… esa cosa rara que ni es un blog, ni un twitter ni ná de ná). Los blogueros de WordPress son por general más cool, los de Blogger son vintage. Al principio los blogs no tenían comentarios, y eso era un poco rollo. Pero después las ansias de poder contestar a algún bloguero listillo, o mejor dicho, las ansias a que nos contestaran a nuestros propios artículos propició la enorme megalópolis que conforma la blogosfera. Gentes de todo pelaje, ideología y condición se agolpan a hostias ante el gran ventanal que ofrecen los blogs para decir lo suyo, a lomos de un veloz caballo llamado Anonimato.


    Parece ser que ahora los blogs están de capa caída. Dicen lo mismo de los diarios y la prensa escrita. Tampoco Facebook está en su mejor momento. Lo que se lleva ahora es soltar la parida más grande posible en Twitter y cosechar folowers. Somos hijos de nuestro tiempo, y nuestro tiempo va más rápido que un neutrino.


    Así, gente de izquierdas, de derechas, de centro, ecologistas, feministas, geeks, fans de Justin Bieber, filósofos, empresarios, parados, abuelas, sindicalistas, modelos, delincuentes, bulímicas, y algún que otro escritor pueblan y enriquecen con su verborrea -¡me incluyo!- a ésta gran urbe de palabras que tal vez dentro de unos años desaparezca bajo toneladas de mensajes estúpidos en 140 caracteres. Por cierto, también estoy en Twitter.