Mes: septiembre 2025

  • Apuntes sobre identidad, estigma y desencanto juvenil

    Apuntes sobre identidad, estigma y desencanto juvenil

    ¿Por qué un joven magrebí se hace de Vox? No es una provocación ni una paradoja. Es una pregunta necesaria. Porque pasa, y pasa más de lo que creemos.

    En clase de Cultura y Valores Éticos, un chaval me dice: “Profe, ¡viva Franco, viva Vox!” Yo levanto la ceja y, como quien no quiere la cosa, le pregunto por qué. Él, tranquilamente, me responde: “Porque estoy harto de los moros.” En ese momento pienso: pero si tú eres marroquí. No debe saber nada de la guardia mora… Pero callo. Prefiero escuchar, dejar que hable, que se explique. Y lo hace. Habla de los que dan mala imagen, de los que se meten en líos, de los que no quieren integrarse. Y entonces entiendo que no está hablando de sí mismo, o no del todo. Está intentando dejar claro que él no es como “esos otros”. Él no es marroquí, es español (es decir: hijo de marroquíes nacido en España). Por eso, por demostrar españolidad, dice abiertamente que viva Franco, y que viva Vox.

    Ni del todo españoles, ni del todo los otros: identidades en conflicto

    Ahí es donde entra Pierre Bourdieu. No es que mi alumno lo conozca, pero está poniendo en práctica su teoría sin saberlo. Bourdieu hablaba del “habitus” (El sentido práctico. Bourdieu, 1986), esa forma en que las estructuras sociales se interiorizan en nuestros cuerpos, gestos, gustos y formas de hablar. Este chaval está intentando posicionarse dentro de un campo social —el instituto, la juventud, la nación— en el que sabe que parte con desventaja. Y busca capital simbólico donde puede: en el rechazo al «estigma» que le impusieron al nacer.

    También podríamos citar a Ulrich Beck, con su idea de la “sociedad del riesgo” (La sociedad del riesgo. Beck, 1998). En este contexto, los jóvenes de origen migrante no solo cargan con el riesgo estructural de la exclusión, sino también con la obligación de gestionar su identidad para minimizar ese riesgo. Ser el “moro bueno” se convierte en una estrategia de supervivencia.

    Nancy Fraser y Axel Honneth nos invitan a pensar la justicia no solo como redistribución económica, sino también como reconocimiento. La falta de reconocimiento cultural es una forma de injusticia que cala hondo. Y cuando el reconocimiento no llega por las vías progresistas, algunos jóvenes lo buscan en el espejo roto de la ultraderecha, donde al menos pueden sentirse “mejores que otros”.

    En este sentido, la crítica de la identidad como forma de exclusión —como desarrolla Seyla Benhabib— nos ayuda a entender cómo la universalidad democrática se ve constantemente fracturada por las jerarquías identitarias. Benhabib denuncia cómo las democracias liberales excluyen a los “otros” del derecho a tener derechos (The Claims of Culture: Equality and Diversity in the Global Era. Benhabib, 2002). Las jóvenes magrebíes en España, atrapadas entre el sexismo estructural y la islamofobia secularizada, quedan muchas veces invisibilizadas. Su emancipación no interesa a nadie si no encaja en los marcos de reconocimiento hegemónicos.

    Javier Padilla, médico y ensayista, también nos ofrece una reflexión importante desde el ámbito sanitario pero extrapolable a la educación: en su libro ¿A quién vamos a dejar morir? Sanidad pública, crisis y la importancia de lo político (Capitán Swing, 2019), plantea cómo las políticas públicas generan vidas más vivibles que otras. Aplicado al aula, podríamos preguntarnos: ¿a quién vamos a dejar fuera? ¿Qué jóvenes pueden acceder a una ciudadanía plena, y cuáles están condenados a vivir en el umbral de lo nacional?

    Porque no hablamos solo de ideología, sino de existencia. De querer ser parte de algo que te rechaza constantemente. Algunos lo hacen mimetizándose con el discurso dominante. Otros, refugiándose en comunidades cerradas. Pero en ambos casos, el punto de partida es el mismo: la exclusión. No son fascistas ni reaccionarios. Solo quieren pertenecer.

    Pero es que incluso el intento de neutralidad —“yo paso de política”— se convierte en una toma de posición: en un país donde cada rasgo puede leerse como una declaración ideológica, no posicionarse también es una forma de ser señalado. Entonces, ¿qué pasa con aquellos que sí son conscientes de este juego político que los utiliza? Con esos chavales que quieren vivir y dejar vivir como españoles y musulmanes, sin más. ¿Pueden realmente hacerlo? ¿Se pueden abstraer del contexto, de la presión política y social, del fenotipo? ¿Se puede vivir sin rendir cuentas por todo lo que uno es?

  • Falsa entrevista a Jesús G. Maestro

    Falsa entrevista a Jesús G. Maestro

    Damos la bienvenida a este espacio al catedrático Jesús G. Maestro, autor de Una filosofía para sobrevivir en el siglo XXI publicado por HarperCollins en enero de 2025, y profusamente publicitado en su canal de YouTube con elogiosas entrevistas en distintos medios, a pesar de que el autor dice que no le gustan esos medios. Buenas tardes, Jesús.

    [Jesús saluda y da las gracias por la entrevista]

    Una filosofía para sobrevivir en el siglo XXI: Yo no soy un youtuber y usted no sabe nada sobre mí. Jesús G. Maestro. HarperCollins (2025)

    Vamos a entrar sin más preámbulo, sin más demora, sin pausa y sin tiempo que perder en el contenido en sí de su obra. Sin duda el público conocerá su trayectoria en redes (perdón, quise decir en YouTube, usted carece de redes sociales, perdone) y por tanto se hace del todo innecesario explicar que es usted catedrático de la literatura y que ofrece sus clases online. Estará de acuerdo con esta definición sobre usted mismo, espero.

    [Jesús dirá que está de acuerdo, aunque aportará algún matiz]

    Entiendo, no obstante, que su principal ocupación es la de dar clase a universitarios, ¿qué materias imparte exactamente?

    [Se espera una larga explicación de Jesús, donde por algún lado publicite su Crítica de la Razón Literaria, que nadie jamás ha leído]

    Jesús G. Maestro, encantado de conocerse, posa para una entrevista en El Mundo.

    Bien, hecha ya esta breve introducción a su persona, hablemos del libro que nos ocupa. Es bien sabido que a usted no le gusta discutir, que no debate o intercambia pareceres, pues prefiere ocupar su tiempo en otras vicisitudes más placenteras. Entenderá pues que esta entrevista tenga que ser ficticia, dado que en mis preguntas hay una carga de crítica que podría llegar a incomodarle, o acaso hacerle enarcar las cejas (o fruncirlas), pero es mi deseo ejercer la entrevista conforme lo que me dicta la razón.

    [Jesús hace ademán de levantarse para irse, pero se da cuenta que está encadenado a la silla]

    Veamos, ¿coincide conmigo en que ha escrito un libro de autoayuda para adolescentes? Es decir, que un adulto funcional, con unas mínimas lecturas previas, no puede deglutir tamaña colección de lugares comunes?

    [Es de esperar que Jesús proteste enérgicamente, aunque es posible que quiera discutir por primera vez en su vida con alguien que no le baile el agua, no sabemos]

    ¡No, por favor, no se ponga así! Puedo elogiar partes de su obra. Es brillante su razonamiento acerca de Aracne y Narciso, y lo digo en serio. Cálmese. Aracne teje la red, y Narciso se embelesa con su propio reflejo. Metáfora: las redes nos atrapan, nos dejamos seducir por ellas, nos diluimos en ellas. Verá que mi crítica no es tan feroz, al fin y al cabo. Pienso como usted acerca de las redes y su malévola influencia en las mentes de nuestros jóvenes.

    [Jesús habla sobre su metáfora de Aracne y Narciso y aporta más datos, aunque intenta liberarse]

    Lo que pasa, Jesús, es que ha escrito un libro para advertir a los jóvenes sobre los peligros de las redes, cosa que ya intuyen, pero les da lo mismo. De hecho, ya le digo yo: los narcisos no lo van a leer. Además les ha dicho que no confíen en nadie, que todos les van a intentar engañar, o aprovecharse de ellos. Yo incluso diría que les anima a no asistir a la universidad. Es curioso este hermanamiento con Llados, otro pensador de otra escuela, no lo conocerá, pero me llama poderosamente la atención esta aversión a los compañeros de trabajo, de aula, de vida. ¿Ha pensado usted que el libro lo pueden leer otros adultos además de sus alumnos? ¿Tanto daño le han hecho sus colegas?

    [Jesús se tira al suelo, patalea, está a punto de romper la silla]

    Más cosas, veamos. ¿Qué locura es esta de la tradición hispano-greco-latina? No existe tal cosa en la historia de la literatura.

    [Jesús mira con odio a su entrevistador]

    No hay una tradición hispano-greco-latina. No podemos, aunque nos guste, trazar una línea contínua entre Homero, Sófocles, Virgilio, Apuleyo, Cervantes y Quevedo. No existe tal cosa. No es ya que ignoremos a los autores de otras lenguas romances, es que nos pasamos por el forro a los musulmanes, que en gran medida tradujeron obras clásicas. No veo por qué incluir en esa línea imaginaria a autores italianos (tal vez Dante, no sé), franceses (Molière, Flaubert, Baudelaire)… aunque le concedo que es divertido odiar a Francia. Pero ese odio es un tropo irónico, no es algo real. Es como cuando ellos nos minusvaloran como pueblerinos. En realidad todos sabemos que hay arte e inteligencia bajo cualquier bandera, cultura e idioma… ¿porque esto lo sabe usted, no?

    [Desconozco lo que Jesús podría hacer o decir llegado este punto]

    Pero si algo se lleva la palma, es su odio visceral al mundo anglosajón. Este mundo anglosajón, luterano, idealista, posmoderno, que contrapone a ese mundo hispano-greco-latino, lo trae usted por el camino de la amargura. Porque la historia de la literatura ha sido escrita por ese mundo que usted desprecia, que según usted ha relegado a la literatura española a un segundo plano, una literatura que no ha sido entendida, que se ha maliterpretado su barroquismo. Dice usted muchas cosas al respecto. Pero no habla de la historia que hay detrás de esos supuestos dos mundos enfrentados. ¿Les ha hablado a sus alumnos del motín de Esquilache? ¿Qué nos dice de esa España?

    [Aquí Jesús podría decir algo así como «¡Cállese, majadero! ¡Le advierto que tengo un canal en YouTube y lo voy a usar contra usted!]

    Es cierto que hubo una España, bajo los Austrias, que gozó de una literatura ejemplar, y que su calidad no desmejoró en los años posteriores, y que incluso la literatura española del XIX podría rivalizar con la del XVI. Lo que obvia usted es el atraso de España respecto a las otras naciones de Europa, aunque le duela. Nadie discute la calidad literaria; nadie discute que Cervantes, Quevedo, Rosalía de Castro, Galdós o Lorca fueron unos titanes. De hecho, nadie lo discute en absoluto. De la misma manera que nadie discute a los grandes autores de ninguna nación. Este debate que sugiere usted es absurdo, no hay ningún complot anglosajón para con nuestro arte y literatura, y lo único que permea en su razonamiento es un mal entendido patrioterismo de vuelo gallináceo que impide que su ensayo pueda tomarse mínimamente en serio.

    [Jesús seguramente ya se habrá liberado, incluso es probable que haya atacado al entrevistador]

    La entrevista se detiene aquí. Ojalá que los futuros estudiantes de literatura, y todos aquellos que disfrutan con la lectura, sea esta de donde sea, puedan gozar de sus estudios y de sus lecturas, sin atender bajo qué bandera se escribieron, en qué lengua, qué sexo o religión tenía su autor, si éste tenía pretensiones o no, si era buena persona o era Knut Hamsun. Si alguien lee esta entrevista, atended: no hagáis caso de lo que dice Jesús G. Maestro. Podéis escucharle, sí, tiene cierta gracia lo de los amigos del comercio como eufemismo del turbocapitaslimo, pero es un man in a mission, alguien que está demasiado ciego con su propia visión y que no os dejará disfrutar de la literatura, que os hará sentir mal por leer autores contemporáneos (Maestro ha dicho que después de García Marquez no hay literatura, hay otra cosa) y volverá vuestro mundo más pequeño y solitario. Leed lo que os plazca, bueno y malo, y que los catedráticos pontifiquen lo que quieran desde su atalaya, o desde su YouTube. Lo mismo da.

    Ficha técnica

    TítuloUna filosofía para sobrevivir en el siglo XXI: Yo no soy un youtuber y usted no sabe nada sobre mí
    AutorJesús G. Maestro
    EditorialHarperCollins
    Año2025
    Páginas288
    CategoríaAutoayuda / Ensayo
    Nota personal4
    ComentarioMitad libro de autoayuda para universitarios, mitad exabrupto de un carpetovetónico profesor, que nos habla de una supuesta tradición hispanogrecolatina enfrentada a una malvada anglosfera amiga del comercio. Demencial.
  • A sangre y fuego, el pistolerismo en Barcelona

    A sangre y fuego, el pistolerismo en Barcelona

    Entre 1918 y 1923 Barcelona, convertida en una especie de París en miniatura que asistía a la incesante llegada de vedettes, sicarios y contrabandistas de toda Europa, vivió una batalla sanguinaria y feroz entre los mejores pistoleros anarquistas y el «terrorismo blanco» de la patronal, el llamado Sindicato Libre, apoyado por las autoridades y la policía «oficial». 

    La banda negra. VV.AA. Editorial La Felguera (2023)

    Cada semana, entre explosiones, atentados, emboscadas y tiroteos, aumentaba el recuento de víctimas mortales, aunque la situación se convirtió en verdadera guerra callejera con la aparición de un aventurero, estafador, espía –que trabajó indistintamente para Francia o Alemania y llegó a estar implicado en la revelación de los secretos de la máquina de cifrar y descifrar mensajes Enigmay falso barón König

    Este barón König, desde una oficina en pleno centro y bajo la tapadera de una inexistente agencia de detectives, reclutó entre los bajos fondos un pequeño ejército formado por matones, confidentes y criminales profesionales. Aquel batallón del hampa se conocería como La Banda Negra y se dedicaría a cometer numerosos crímenes contra anarquistas y líderes obreros. Tras su desaparición, mientras sus miembros eran perseguidos y, en muchos casos, liquidados por grupos de acción libertarios que preparaban una insurrección armada en todo el país, su estilo fue imitado por los terroristas del llamado Sindicato Libre.

    La Banda Negra. A sangre y fuego en Barcelona es la historia de aquella peligrosa organización y su líder, el infame falso barón, y también una antología de la literatura de aquellos «años de plomo» del pistolerismo, que alcanzó unos niveles de violencia, martirologio y gangsterismo inéditos, contada por sus propios protagonistas, como comisarios de policía, fundadores de aquellos grupos terroristas o escritores derechistas, y por quienes mejor han desentrañado aquel mundo siniestro y extremo protagonizado por personajes que eran auténtico true crime y puro folletín con olor a pólvora y dinamita.

    Ficha técnica

    TítuloLa banda negra. A sangre y fuego en Barcelona
    AutorVV.AA. (selección de Servando Rocha)
    EditorialLa Felguera
    Año2023
    Páginas254
    CategoríaCrónica / Ensayo
    Nota personal10
    Comentario finalTextos de la época del pistolerismo en Barcelona, con personajes como el falso barón König. Imprescindible.