Mes: octubre 2022

  • Montevideo, de Vila-Matas

    Montevideo, de Vila-Matas

    Introducción

    Vamos empezar fuertecitos con las críticas de libros comenzando por mi autor español favorito, Enrique Vila-Matas, autor de Bartleby y compañía. Parece ser que al autor no le gusta que se vincule su nombre solo con esa obra, dado que tiene muchos otros libros, pero qué le vamos a hacer si sigue siendo la mejor y desde entonces se ha zambullido en su universo metaliterario, cuajado de citas de autores, reales o inventadas, sin trama ni tema que contar, solo con su inmenso yo en la novela.

    Sí amigos, estoy desmitificando yo mismo a mi autor favorito, antes de que otros empiecen a comérselo vivo, ¿acaso cuando le den el nobel? Vila-matianos, yo os pregunto: ¿merece el nobel Vila-Matas? Está claro que por El mal de Montano (mi favorita) lo merece, pero, ¿por la totalidad de su obra? Ahí dejo la pregunta, entramos ya en la crítica, o comentario con tropezones, a su última novela: Montevideo.

    Escribo ficción desde un espacio que suelen ocupar los ensayistas: un yo literario visible. De hecho, lo que se escenifica en cualquiera de mis libros no es exactamente una trama, o una serie de ideas, sino a mí mismo tramando, pensando o escribiendo bajo el avatar de un narrador. Aunque, eso sí, el avatar, la personalidad de cada uno de mis narradores, es distinta en cada novela y posiblemente lo único que las una a todas sea la voz o ese “yo literario visible” que reaparece en cada nuevo libro y da continuidad a la obra.

    Enrique Vila-Matas

    Opinión

    Montevideo es una novela dividida en distintas localizaciones: París, Montevideo, Barcelona, Bogotá, etc. en las cuales se vierten los recuerdos y peripecias de un escritor que sufre de un bloqueo literario tal que le impide volver a escribir. En realidad, podríamos decir que es una novela que transcurre en una cabeza, que piensa, elucubra y recuerda diferentes anécdotas más o menos literarias. El caso es que al protagonista le invitan a unas conferencias en Montevideo y al llegar pide la habitación donde Cortázar escribió un cuento: La puerta condenada. Allí le pasan cosas tan fascinantes como encontrarse una maleta roja y devolverla a recepción. O sea, poca cosa, pero de ahí Vila-Matas te saca 100 paginazas. Es como si Iker Jiménez ve una sombra moverse en una carretera de noche, que te abre Cuarto Milenio con la chica de la curva incluida. Pues bien, Vila-matas, enfrascado en relatar cuanto de anodino le sucede en las distintas ciudades en la que discurre la no-trama, también nos cuenta lo que le sucede en las distintas habitaciones donde pernocta; en una habitación de hotel oye risas en la habitación contigua, en otra habitación parece que le sopla el viento desde algún lugar inaccesible… en fin, que ya se va viendo que hay un sentido alegórico de “lo que pasa al otro lado de la puerta”, es decir: lo que impide ver lo que hay al otro lado, porque hay una puerta que bloquea. Alegoría del bloqueo del escritor. Puto genio, Quique, ¡esto solo lo van a pillar los listos!

    Conclusión

    En resumen, una vez que nuestro protagonista dejó de escribir, empezaron a sucederle cosas (como lo de la maleta roja, que también incluía una araña grandota, detalle que se me escapa a la crítica), y entonces al volverle a suceder cosas, debido al acto mismo de vivir y deambular por el mundo por distintas ciudades invitado a conferencias y festivales, descubre que ya puede volver a escribir, porque tiene algo que contar. Tremendo Quique, tremendo, el nobel lo tienes ya ahí, tocándolo estás con las yemas de los dedos. Final feliz, pues, para nuestro héroe, que puede volver a escribir y regalarlos una novela más, una novela Vila-matiana más, que solo nos gusta a los más cafeteros, que le perdonamos todo, hasta su prosa cada vez más ramplona y descuidada. Otra historia banal, como ya hiciera con Esta bruma insensata. Todo bien trufado, eso sí, de citas literarias, tantas y tan variadas, que uno piensa que tal vez estaría bien que parte de los royalties los cobraran directamente los herederos de los autores citados. A los Vila-matianos cada vez nos cuesta más defender al autor de Historia abreviada de la literatura portátil, de Dublinesca, de París no se acaba nunca o de Kassel no invita a la lógica. Sin embargo, por simpatía, me resigno.

    Ficha técnica

    TítuloMontevideo
    AutorEnrique Vila-Matas
    EditorialSeix Barral
    Año2022
    Páginas300
    CategoríaNovela
    Nota personal6
    Comentario finalOtra paja mental Vila-matiana, esta vez con las puertas como bloqueos del escritor.

    Uno se pregunta siempre cuántos Vila-Matas se esconden bajo el nombre de Vila-Matas, o lo que es lo mismo, cuál es la biografía de su estilo, la biografía de sus abismos. El precipicio que es Montevideo tiene un motor: el miedo, y tiene además esa respiración oscura de cuando uno se asoma a la cerradura de una puerta y se pregunta qué hay detrás y sí en ese detrás es posible que se eleve un nuevo yo.  Vila-Matas celebra así la pasión, la rebeldía y el eterno interrogante que es su escritura.

    DIEGO DONCEL (ABC cultural. 08/10/22)
  • La tiranía de las plataformas

    La tiranía de las plataformas

    Decíamos ayer…

    Desde hace unos diez años aproximadamente que publico muy poco en este blog, lejos quedan ya los artículos sobre humanidades, política o juegos que tan a gusto escribía a principios de la pasada década, que coincide más o menos con mi abrazo a Twitter y a YouTube como las plataformas de facto por las cuales decir lo que pienso o lo que hago en un momento dado. Es la tiranía de lo inmediato y lo visual frente a lo trabajado y lo textual. Es, de hecho, lo que va definiendo al siglo XXI: el abandono de la razón por la emoción.

    La emoción por encima de la razón

    Piensa por un momento en el consumo que realizas diariamente de Internet, o en otras palabras, tu relación con Internet. Elimina de todo eso lo referente al trabajo (uso del email, de Google Drive, Dropbox y apps similares) e incluso elimina el uso de la mensajería con tus familiares y amigos (Whatsapp, Telegram, tal vez Slack o Discord…). Seguramente, eliminando todas las anteriores, te queden en la memoria las cuatro o cinco aplicaciones que usa todo el mundo: Instagram, YouTube, Tik Tok, Facebook, Spotify

    Estas plataformas basan su éxito en la llamada Economía de la Atención, es decir, ganan dinero cuanto más tiempo pasas en ellas, mirando los vídeos, las fotos y los anuncios que se pueden ver ahí. Por esto tenemos los loops o el scroll infinito, para que simplemente con deslizar el dedo tengas entretenimiento sin fin, basado en tus gustos y preferencias, que la plataforma sabe porque tú mismo se lo estás diciendo al preferir ver unos contenidos antes que otros. La plataforma sabe más que tú mismo lo que realmente te gusta. Sabe como generar en tí la emoción. Cada nuevo vídeo, foto o contenido te genera un estímulo que activa la dopamina y te proporciona una recompensa. Si además resulta que tu propio contenido genera interés (una foto, un comentario, un vídeo, etc) y recibes cuantiosos likes, el sistema de recompensa se vuelve loco y tu sensación de placer es mayor. Así funciona la economía de la atención, te hackea el cerebro, no puedes salir del bucle. No es una conducta racional, es puramente emocional.

    ¿Y esta chapa a qué viene?

    Viene porque en diez años mi consumo de Internet ha variado radicalmente y casi sin darme cuenta. He pasado de visitar varios foros y blogs a usar básicamente Twitter y YouTube, también en parte porque toda la gente interesante que escribía se ha pasado a estas plataformas. El viejo bloguero es el moderno streamer. Si antes visitaba LaBsk, el CAAD, Prosofagia o Bytemaníacos, por poner algunos foros de ejemplo; o bien visitaba el Blog de The Punisher, Andanzas de una escritora, Kurioso, Patrulla de Salvación y otros tantos con tantísima creatividad… ahora deslizo el dedo para ver tontunas en Instagram, donde me cuelan un anuncio por cada tres o cuatro contenidos.

    Resulta que estamos todos entrando en las mismas plataformas (cuya información es privada, no podemos apenas encontrar información o contenidos en ellas si no nos damos de alta en las mismas) que saben lo que nos gusta y nos dan más de lo mismo para reforzar nuestros sesgos y hacernos vivir en una burbuja de irrealidad. Existen mecanismos para mitigar estas burbujas y sesgos, pero no son suficientes. Realmente los ingenieros que han diseñado estas plataformas han hecho muy bien su trabajo, no podemos salir de ellas, y por ende, no hacemos gran cosa por entrar en otras a descubrir otras posibilidades. No voy a decir que solo consumimos lo que nos dan, todo lo contrario, el usuario es también creador de contenido; alimentamos a las plataformas con nuestras fotos, vídeos, etc, y sobrealimentamos el algoritmo con nuestras preferencias. Somos el cliente perfecto: somos el producto y el productor, todo en uno.

    ¡Pero si hay un auge de creadores de contenido!

    Eso es muy cierto, hay muchísima gente creando contenidos para YouTube, Twitch, Instagram, Tik Tok… ¿se entiende lo que quiero decir? Hay muchísima gente creando contenido para plataformas, que se podrá disfrutar mientras exista la plataforma. Y si alguien cree que toda esa creatividad no se irá al garete en algún momento dado que le eche un ojo a MySpace, Google+ o la viejísima GeoCities (esta referencia no la pillan menores de treinta, me temo). No les puedes echar un ojo porque no exiten. Están finiquitadas. Kaput. Mortes.

    Es por esto por lo que abandoné este blog, porque empecé a crear contenido en plataformas, que te aseguran una audiencia por el hecho de que hay mucha gente allí mirando, y reconozco que mi consumo de YouTube es muy alto, así como el de Twitter, y además reconozco que las voy a seguir usando, tanto para consumir contenido como para crearlo, pero no voy a dejar que la plataforma tenga toda mi atención. Voy a empezar a crear contenido otra vez dentro de mi casa, que es este blog, cuyo contenido tengo en propiedad en mi ordenador y al cual podré dar el formato que más me plazca porque es el formato textual, que se puede leer en pantalla o en papel. 

    Conclusión

    Os he soltado una buena chapa para empezar a calentar en el blog. Esta no la vísteis venir, y si habéis llegado hasta aquí igual queréis una recompensa que os haga bailar la dopamina, que a buen seguro que la tenéis bajísima por estar leyendo tanto rato un texto sin distracciones (porque asumo que lo habéis leído sin mirar el Whatsapp o el Instagram en ningún momento). Lo cierto es que no hay regalito, la dopamina bajo mínimos… ¡el que quiera estímulos que se vaya al Tik Tok! Aquí se viene a leer. Los siguientes artículos van a ser una varieté entre reseñas de libros, algo de culturilla general y movidas de humanidades. ¡Avisados estáis!

  • Entrevista a Ferran Renalias

    Entrevista a Ferran Renalias

    En este episodio Gonzo Bríos y un servidor hablamos con Ferran Renalias, autor de juegos como On the Origin of Species, Take a Seat y los que presenta este año en Essen: Insecta, 1998 ISS y Lacrimosa.

    Con esta entrevista a Ferran Renalias inauguramos una nueva temporada del podcast, ¡y ya van tres! Con Gonzo Bríos como copresentador y colaborador habitual en su nueva sección: columna de inopinión.

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