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Blog personal de Xavier Carrascosa, amb articles sobre arts & humanitats, disseny, jocs, i llibres.

  • Crear páginas web y redes sociales

    He estado investigando un poco sobre cómo hacer páginas web y redes sociales de la forma más sencilla posible: sin programar ni una línea de código. Mis pesquisas me han conducido a las siguientes webs:

    Wallhttp://wall.fm/ es un creador de redes sociales en pocos clicks y sin necesidad de hosting (las páginas se alojan en su servidor y el acceso a tu página será del tipo tunombre.wall.fm). Otra cosa buena es que te puedes descargar su software de creación gratis desde la página http://www.oxwall.org/, con lo que podrás crear tu red social en tu propio host y con tu nombre de dominio. Bastante bueno, parece mentira que sea gratis.

    Spruzhttp://www.spruz.com/ también te permite crear redes sociales de forma gratuita, aunque limitadas a 50 miembros (útil para pequeños grupos de creación o equipos de estudio, por ejemplo) y 100 megas de espacio. Un ejemplo de las páginas que se pueden hacer lo tienes aquí: http://www.spruz.com/link-directory.htm

    Moonfruithttp://www.moonfruit.com/ es una modesta opción para generar páginas web más sencillas, pero visualmente atractivas, como portafolios o páginas personales, aunque las opciones de pago te permiten hacer tiendas on line y cosas más complicadas. Aquí tienes varios ejemplos: http://www.moonfruit.com/gallery

    Elgg http://www.elgg.org/ es un creador de redes sociales gratuito bastante potente, pero no tiene opción de hosting gratuito (necesitas el tuyo propio, así que si tienes uno tal vez sea la mejor opción). Fue elegida la mejor plataforma de redes sociales gratuitas en 2008, así que tienen bastante experiencia. Algunas organizaciones mundiales, como la UNESCO, usan Elgg según pone aquí: http://elgg.org/powering.php

    Muse de Adobe http://muse.adobe.com/index.html es una herramienta de Adobe para crear páginas web de diseño. Por el momento es gratis, pero en 2012 se tendrá que pagar. Yo ya me he bajado el programa y es una gozada, se pueden crear páginas web sin programar, y quedan visualmente muy atractivas. Me pregunto en qué lugar queda Dreamweaver; tal vez quieran vender Muse como un creador de webs sencillo para particulares y Dreamweaver como el estándar de la industria, para empresas de diseño web.

    Maqetta http://maqetta.org/ es un creador de páginas web on line, del tipo WYSIWYG (sin tener que programar, aunque deberías saber algo de HTML). Otra pedazo de herramienta, aunque más enfocada a programadores.

    Estas son algunas de las mejores opciones para crear páginas y redes sociales de forma rápida y sencilla, además de gratis. Pero continuamente van saliendo nuevas opciones, y una forma eficaz de encontrar las novedades es mirar la web http://www.ilovefreesoftware.com/, que está especializada en encontrar y explicar software gratuito. De nada.
  • Lo que sé de los hombrecillos. Juan José Millás (crítica)

    Lo que sé de los hombrecillos. Juan José Millás (crítica)

    • TítuloLo que sé de los hombrecillos
    • Autor: Juan José Millás
    • Primera edición: 2010 (Seix Barral)
       
    Poco habremos aprendido de los hombrecillos tras la lectura de éste pequeño libro, así que el título no nos lleve a engaño. Lo que ahora sé de los hombrecillos es que están escritos por Juan José Millás, lo cual nos va a sumergir en un universo propio poblado de seres mezquinos, algunos de ellos diminutos y otros un poco más grandes. En realidad, la historia trata de un solo hombrecillo, o mejor dicho de dos: el autor y su réplica en miniatura
     
    A través de una extraña metáfora del huevo de gallina, que tal vez algún economista sepa apreciar (yo no lo he hecho), la trama nos lleva por parajes sexuales que rayan la pornografía barata, algo que parece que no esté escrito por un verdadero escritor como Millás, sino por un aficionado a los foros virtuales de literatura erótica, con todos mis respetos hacia los aficionados a éste género que leen y escriben desinteresadamente en las múltiples páginas de éste género en la red. Pero en éste caso, Millás pretende vendernos ésta historia y cobrárnosla a precio de obra maestra.Explicar que dentro de nosotros hay un Yo más mezquino ya está inventado, lo escribió Robert Louis Stevenson en su extraño caso deldoctor Jekyll y míster Hyde.
     
    La realidad es que es un cuento absurdo, delirante, raro e inverosímil. La premisa era interesante al principio: el ensueño de un catedrático que se ve visitado por extrañas criaturas parecidos a hombrecillos; eldesdoblamiento del protagonista cuando accede al reino de casas de muñecas, donde conocerá a la mujercilla; la enigmática reproducción ovípara de los hombrecillos, que guarda alguna relación con la obsesión por el huevo de gallina del protagonista. Pero luego todo eso se esfuma y se derrumba como un castillo de naipes. Nos aguardan lugares comunes, personajes planos y cierta desidia narrativa.
     
    Seremos testigos del descenso a los infiernos del protagonista, aunque tal vez no sea tan espectacular como Millás nos pretende hacer creer -no es algo tan diabólico fumar, beber y tener la casa hecha un desastre-, y también seremos partícipes de lo bien que le salen las cosas al protagonista, algo que decepciona por completo, puesto que uno esperaría que alguien que ve hombrecillos y que tiene que ocultar su doble vida como tal tuviera más dificultades. Pero no sucede así, todo lo despacha Millás con un par de frases; todo resulta fácil y previsible. 
     
    Al final la novela termina de forma abrupta, como si en realidad el propio autor no estuviera muy contento con lo que le estaba saliendo hasta el momento pero tuviera la obligación de entregarle algo al editor. Todavía no entiendo a qué venía lo del huevo, pero supongo que Millás lo habrá explicado bien en cualquier suplemento de El País, porque en éste libro no me queda claro. En definitiva, Millás no sabe nada de los hombrecillos.
     
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     Acabo de leer un comentario a un post de Lansky que me ha gustado un montón, y que aquí reproduzco sin permiso del autor: «los blogueros somos muy difíciles de contentar. Somos como el novio pesado o la novia pesada: no solo quiere que le quieran, quiere además que se lo digan. Pero no le basta con que se lo digan, además quiere que se lo digan de tal modo que se note que es verdad, que se lo digan de modo original, sincero y poético. Pero no le basta con que se lo digan así, sino que además tienen que decírselo sin que lo pida, arrebatados por el propio entusiasmo del amor irrefrenable…«


    Eso vendría a ser el perfil tipo del bloguero (exceptuando a los que usan Tumblr… esa cosa rara que ni es un blog, ni un twitter ni ná de ná). Los blogueros de WordPress son por general más cool, los de Blogger son vintage. Al principio los blogs no tenían comentarios, y eso era un poco rollo. Pero después las ansias de poder contestar a algún bloguero listillo, o mejor dicho, las ansias a que nos contestaran a nuestros propios artículos propició la enorme megalópolis que conforma la blogosfera. Gentes de todo pelaje, ideología y condición se agolpan a hostias ante el gran ventanal que ofrecen los blogs para decir lo suyo, a lomos de un veloz caballo llamado Anonimato.


    Parece ser que ahora los blogs están de capa caída. Dicen lo mismo de los diarios y la prensa escrita. Tampoco Facebook está en su mejor momento. Lo que se lleva ahora es soltar la parida más grande posible en Twitter y cosechar folowers. Somos hijos de nuestro tiempo, y nuestro tiempo va más rápido que un neutrino.


    Así, gente de izquierdas, de derechas, de centro, ecologistas, feministas, geeks, fans de Justin Bieber, filósofos, empresarios, parados, abuelas, sindicalistas, modelos, delincuentes, bulímicas, y algún que otro escritor pueblan y enriquecen con su verborrea -¡me incluyo!- a ésta gran urbe de palabras que tal vez dentro de unos años desaparezca bajo toneladas de mensajes estúpidos en 140 caracteres. Por cierto, también estoy en Twitter.


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