010: Blogs

 Acabo de leer un comentario a un post de Lansky que me ha gustado un montón, y que aquí reproduzco sin permiso del autor: los blogueros somos muy difíciles de contentar. Somos como el novio pesado o la novia pesada: no solo quiere que le quieran, quiere además que se lo digan. Pero no le basta con que se lo digan, además quiere que se lo digan de tal modo que se note que es verdad, que se lo digan de modo original, sincero y poético. Pero no le basta con que se lo digan así, sino que además tienen que decírselo sin que lo pida, arrebatados por el propio entusiasmo del amor irrefrenable…


Eso vendría a ser el perfil tipo del bloguero (exceptuando a los que usan Tumblr… esa cosa rara que ni es un blog, ni un twitter ni ná de ná). Los blogueros de WordPress son por general más cool, los de Blogger son vintage. Al principio los blogs no tenían comentarios, y eso era un poco rollo. Pero después las ansias de poder contestar a algún bloguero listillo, o mejor dicho, las ansias a que nos contestaran a nuestros propios artículos propició la enorme megalópolis que conforma la blogosfera. Gentes de todo pelaje, ideología y condición se agolpan a hostias ante el gran ventanal que ofrecen los blogs para decir lo suyo, a lomos de un veloz caballo llamado Anonimato.


Parece ser que ahora los blogs están de capa caída. Dicen lo mismo de los diarios y la prensa escrita. Tampoco Facebook está en su mejor momento. Lo que se lleva ahora es soltar la parida más grande posible en Twitter y cosechar folowers. Somos hijos de nuestro tiempo, y nuestro tiempo va más rápido que un neutrino.


Así, gente de izquierdas, de derechas, de centro, ecologistas, feministas, geeks, fans de Justin Bieber, filósofos, empresarios, parados, abuelas, sindicalistas, modelos, delincuentes, bulímicas, y algún que otro escritor pueblan y enriquecen con su verborrea -¡me incluyo!- a ésta gran urbe de palabras que tal vez dentro de unos años desaparezca bajo toneladas de mensajes estúpidos en 140 caracteres. Por cierto, también estoy en Twitter.

5 respuesta a “010: Blogs”

  1. Bueno sí, es que se lleva la instantaneidad, y no hay nada más instantáneo que un mensaje de menos de 180 caracteres. También se lleva lo fácil y cómodo, y es más fácil y cómodo leer esos 180 que no 1800.
    Dentro de poco en vez tuitear con frases se hará solo con imágenes, porque una imagen vale más que mil palabras y no veas lo que se ahorra. Y no es que sea difícil escribir en estos tiempos que corren, lo que cada día parece que cuesta más es leer. A mí me pasa, he llegado a un punto en que pocas palabras llaman mi atención, es como si ya todo se hubiera escrito y nada me sorprendiera, ni me apasionara. Sin embargo me pongo a escribir y meto cada rollo…
    Eso sí, a mí me da lo mismo que me lean que no. No soy un blogger, lo único que hago es tomar notas de lo que pienso.
    Lo que sí me sigue gustando es charlar con los amigos, y es un placer hacerlo contigo, aunque sea en diferido. 😉

  2. No hay que pedir permiso, pero sí citar: el comentario que te gustó en mi blog es…tachán…del gran Vanbrugh, el bloguero prodigioso de Júbilo matinal

    Un saludo

  3. ¡Discúlpame! No me había fijado en el enlace que habías colocado en 'autor'. Apresurado que voy ya de mañana…

    En cuanto a tu distinción entre cool y vintage..me lo pensaré

  4. Voy a hacerme una autofellatio y comentar mi propio comentario:

    Linuxica: ojalá nos volvamos a ver algún día que bajes a la costa, para criticar a diestro y siniestro, bajo el fiero sol y dando cuenta de unas buenas tapitas, lo siniestro de ésta sobreabundancia de texto escrito. ¡Y que poco interactivo que es!

    Lansky: Disculpado quedas, no sé porqué en éste post no salen resaltados los enlaces, pero haberlos haylos y quise "citar sin citar" a Vanbrugh y me salió fatal la cosa. Voy a ver qué periquito has matado hoy con tu "verborrea", jeje.

    Salud a todos, ¡incluso los que no comentáis!

  5. Gracias por la cita. Te agradezco que, además, hayas enlazado mi perfil, (y gracias también a Lansky por la publicidad) pero tampoco habría pasado nada si no lo hubieras hecho. No soy celoso de los derechos de autor, -quizás porque no hay pesetas detrás, no te digo que no, no sé qué pensaría si aspirara a cobrar lo que escribo, pero felizmente no es el caso-. De momento y como escribo gratis tengo cierta impresión de que lo que creo verdad es, por serlo, patrimonio de todo el mundo, y de que el hecho de acertar de vez en cuando a decirlo de forma más o menos redonda no le da a nadie derecho a creer que sea más suyo que de los demás. De hecho me siento muy halagado de que mi comentario te haya parecido lo suficientemente redondo como para reproducirlo en tu blog, tan halagado que no me hubiera importado nada quedar en el anonimato.

    Un Machado al que se cita mucho menos que al otro, pero que a mí también me gusta, lo decía muy bien:

    Hasta que el pueblo las canta,
    las coplas, coplas no son,
    y cuando las canta el pueblo
    ya nadie sabe el autor.

    Tal es la gloria, Guillén,
    de los que escriben cantares:
    oír decir a la gente
    que no los ha escrito nadie.

    Procura tú que tus coplas
    vayan al pueblo a parar,
    aunque dejen de ser tuyas
    para ser de los demás.

    Que, al fundir el corazón
    en el alma popular,
    lo que se pierde de nombre
    se gana de eternidad.

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