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Blog personal de Xavier Carrascosa, amb articles sobre arts & humanitats, disseny, jocs, i llibres.

  • La (contra)reforma laboral de 2012

    ¿Que cómo nos afecta la nueva reforma laboral? Pues yo por ejemplo no se lo que voy a cobrar a final de mes, puesto que el empresario puede modificar mi nómina unilateralmente. Se está escribiendo mucho sobre esta reforma, que para la CEOE supone «una victoria de los trabajadores» (la neolengua orwelliana está en su apogeo), por eso seguramente se ha aprobado por decreto-ley, nocturnidad y findesemanidad
    Pero no nos adelantemos, he aquí un resumen de lo más granado:
    1. Se reduce el despido improcedente de 45 a 33 días, con un máximo de 24 mensualidades. Por tanto, el trabajador pierde 12 días por año de indemnización y 18 mensualidades, con respecto a la norma anterior. Pero casi seguro que el empresario despedirá por 20 días al año, porque…
    2. Se puede despedir alegando razones económicas con una indemnización de 20 días por año. Para ello, no es necesario que la empresa tenga pérdidas; simplemente si baja sus ingresos durante tres trimestres consecutivos ya puede «generar empleo» despidiendo trabajadores.
    3. Nuevo contrato de formación y aprendizaje para jóvenes de hasta 30 años con bonificación de hasta 4500 euros para el empresario y período de prueba de un año (doble bonus). Esto es, pueden despedir a un joven en cualquier momento del año, además de cobrar un suculento premio. 
    4. El convenio de la empresa (léase: lo que diga el empresario) tendrá más valor que lo que diga el convenio colectivo, por lo que se podrá modificar la jornada de trabajo, el horario, el salario y el sistema de rendimiento unilateralmente y sin contar con el visto bueno del trabajador.
    5. Los parados deberán hacer trabajos comunitarios, tal como si hubieran cometido un crimen, so pena de perder su prestación. Además, el absentismo laboral (justificado o no) puede ser también causa de despido. Así que ojo con ese catarro mal curado.
    Los sindicatos han hecho un llamamiento a la población para salir a la calle a protestar el próximo domingo 19 de febrero. Hay sobrados motivos para ello: esta reforma laboral supone el mayor atentado contra los derechos de los trabajadores desde que España es democrática. Supone una pérdida significativa de poder adquisitivo, un desamparo frente al empresario y una puerta abierta al despido libre, lo que se traduce en mayor riesgo de exclusión social, más precariedad y un sangrante éxodo de trabajadores cualificados.
    En el día de hoy, cautivo y desarmado el ejército obrero, han alcanzado las tropas patronales sus últimos objetivos laborales. La guerra ha terminado. Madrid, 10 de febrero de 2012, año de la victoria. El presidencialísimo. Fdo. Mariano Rajoy Brey

  • Fotografía de arquitectura


    Paseo mi mirada triste por las blancas paredes de la casa, harto de andar buscando ese rincón mágico que haga valer la foto que tome. Pero no hay nada de interés en esta minimalista, fría y carísima construcción de la pareja de arquitectos que me ha contratado –pensando tal vez que yo era un verdadero artista– para que su vivienda ideal salga en portada de alguna publicación del ramo, tipo “Arquitectura y diseño”. 

    Nada más lejos de la realidad. Esta casa no enamora; a nadie podría gustarle. No destaca. Tal vez haríamos buena pareja. Porque yo también soy un tipo anodino; nada hay en mí digno de destacar. Es por eso que hago fotos; para ver en otros las cualidades de las que carezco y retratarlas, con ánimo de copiarlas en mí mismo. Pero no funciona. No soy eficaz en ello.

    El hastío hace mella en mí; no sé si esta casa es vulgar o lo soy yo, pues soy incapaz de encontrar en ella ni un atisbo de originalidad. En fin, sigo paseando por las habitaciones, hasta llegar al jardín: el único lugar un tanto cálido de la casa. Preparo mi cámara, creo que aquí hay al menos algo de verde, que contrasta con las blancas e impolutas paredes. Es irónico tomar una fotografía de arquitectura moderna y retratar a las flores como modelo. Pero desisto. No puedo sacar una foto ahora. Pienso en ella. La busco; no la veo. ¿Qué pensaría de mí ahora? Tal vez, que esta foto sería la que sacara un aficionado; un advenedizo. Yo tengo que tomar  fotografías que enamoren al espectador, tengo que hacer con la cámara lo que sin ella soy incapaz de hacer. 

    Busco el encuadre, la luz,  el momento propicio. La busco a ella, pero no la encuentro. No reside en la casa, solo en mi cabeza. Intento llamarla, porque no puedo enamorarla sin sacar una buena foto. Me topo con la piscina, en una esquina del jardín. Preparo de nuevo mi cámara. La veo salir mojada de entre las aguas. Entonces tomo la foto. En mi cabeza ha quedado perfecta. En la pequeña pantalla veo, sin embargo, una anodina piscina: una foto tomada por un vulgar fotógrafo.
  • ¡Mátate a trabajar!

    Lo de ayer fue un ataque injustificado, pobre Monti, tampoco es que sea peor que Rajoy, que sí es un presidente electo, o que el amigo Basescu, que la está liando parda allá en Rumanía. Tampoco es menester que solo nombre a políticos de la vieja Europa. ¡Es que aquí son tan pintorescos! Pero en el Nuevo Mundo los hay tan buenos o aún mejores que los nuestros: Raúl Castro, Evo Morales (el preferido de mi potosina, que si me lee me mata) o Leonel Fernández. ¿Pensabais que iba a nombrar a Hugo Chávez? Pues no, no pienso hacer mofa y befa de alguien cuya salud es tan delicada, no vaya a ser que le dé un jamacuco.
    Si se miran desde otro ángulo, las cosas no están tan mal. Aunque es cierto que tenemos que pagar por vivir –vivir dignamente, se entiende, usted puede pedir limosna en la puerta del Mercadona, dormir entre cartones y apenas pagará nada por ello–, lo cierto es que si nos comparamos con las clases proletarias de la Revolución Industrial, algo hemos mejorado. Tal vez, cuando nos desglosen por épocas, seamos considerados como la clase consumidora de la Revolución Tecnológica. ¿Y qué dirán de nosotros? ¿Estos sí que vivían bien?
    Verdaderamente nuestro tiempo es mucho más feliz que el hace cuatro décadas, cuando aquí había un dictador (bastante campechano y buena gente, según Pío Moa) y la gente se iba de vacaciones a Mallorca porque no había más posibilidades, o veían una porno en Perpiñán. Eso yo no lo he vivido, que hablo de oídas, que me lo contó mi abuelo (que por cierto, se escapó de un pelotón de fusilamiento y de un bombardeo, por el tan gracioso dictador mentado antes). Así que menos quejarse y a trabajar, como nos dice Geraldine Chaplin en el anuncio del Banco Sabadell: «Trabajar, ¡mátate a trabajar!». Toda una declaración de intenciones.
    «Mátate a trabajar, el talento no es nada». Los tiempos nos piden braceros, no pensadores. Menos leer a Vila-Matas, que seguro no sabe ni levantar una pared de ladrillos. Menos investigación y ciencia, más salerosas universitarias despachando mojitos en los chiringos de la Costa del Sol. Que los tiempos no están para el talento, sino para trabajar. ¡Mátate a trabajar! Como se decía en los tiempos de nuestro admirable dictador (me entero por Lansky que lo llamaban Paca la culona): «¡Viva la muerte, muera la inteligencia!». Inequívoca señal –¡otra más!– de que no estamos tan mal.

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