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Blog personal de Xavier Carrascosa, amb articles sobre arts & humanitats, disseny, jocs, i llibres.

  • Manipulación en los medios de comunicación


    La indecencia periodística ha alcanzado las más altas cotas de la miseria y el servilismo. Ayer en los diarios y telenoticias al servicio del gobierno del PP hablaban de una agitación de la izquierda radical que golpeaba a policías y ocupaba ilegalmente las calles. Gracias a Dios que existe internet y todo hijo de vecino tiene cámaras y puede sacar fotos y vídeos de lo que pasa.

    Todo se puede ver en Youtube, quizás el medio de comunicación audiovisual más democrático que existe en España. Si no existiera algo como Youtube, Twitter y Facebook tendríamos que enterarnos de lo que pasó ayer y anteayer en Valencia por medios tradicionales como el ABC o La Razón. Juzgad vosotros mismos las portadas de estos diarios de información general:

     

    Dicen los propios periodistas que hay una crisis del periodismo, pero yo añadiría más: el periodismo como tal ha muerto, si entendemos como periodista aquella persona que escribe crónicas sobre hechos sucedidos para un periódico, radio o televisión. Ahora lo que tenemos son tergiversadores profesionales que recogen sucesos para transformarlos en ideología. Sabíamos que había medios tradicionalmente de derechas y de izquierdas (ABC y El País, respectivamente) pero desde hace algún tiempo los medios tradicionales de derechas se han propuesto reinventarse para ver quién es el más servil al gobierno y de qué manera pueden manipular mejor las noticias a mayor gloria del PP. Con todos los defectos que pueda tener un diario como El País, que son muchos y no los negaré, resulta inconcebible que desde sus páginas no se critique a gobiernos y dirigentes de izquierdas, o se invente su propia realidad de los hechos. La autocrítica de la que hacen gala los medios de izquierdas supera en mucho a la autocrítica de los medios de derechas, cuando la hay. Los EREs de Andalucía, la trama Campeón que involucra al ex ministro Pepe Blanco y otras noticias adversas para el PSOE jamás han faltado en sus titulares.

    Preguntarle a un joven porqué se manifiesta y a mitad de respuesta del susodicho cortarle para aturdirle con otra pregunta y repetir la operación es lo que ayer vi en el Telediario de Intereconomía. Enfocar insistentemente a unos chavales (¿protección del menor, qué es eso?) que hacían gestos obscenos a una televisión que los han llamado radicales, antisistema, perroflautas, delincuentes, rastreros, indignados del 15M, cachorros de Rubalcaba, y escuchar luego al presentador hacerse la víctima resulta repugnante. Menos mal que estos colegios sin calefacción estaban en Valencia, porque si llegan a estar en el País Vasco y los chavales se manifiestan ahí los hubieran llamado además proetarras, borrokas y cachorros de Otegi. Al final la cosa se reduce a un axioma básico: «todo lo que no sea PP es PSOE. Cualquier movimiento que no se haya pensado en Génova 13 es del PSOE. El PSOE es un partido amigo de los terroristas, además el PSOE es colaboracionista de ETA, luego el PSOE es ETA. De Izquierda Unida mejor ni hablar, porque son comunistas y esos fueron los mayores criminales de la historia, luego la izquierda española es criminal.» Todas estas consignas no me las estoy inventando yo, podéis leer el libro «Las mil frases más feroces de la derecha de la caverna» de José María Izquierdo, que recogió todo un compendio de horrores periodísticos a mayor vergüenza del aparato mediático de la derecha, donde se pueden leer y consultar en sus respectivos medios originales. También basta con escuchar las tertulias de Federico Jiménez Losantos, o ver los debates de El Gato al agua, o leer las columnas de opinión de Carlos Dávila, César Vidal o Juan Manuel de Prada. La consigna es clara: todo lo que no sea PP es radical y subversivo.

    En suma, podemos resumir que los medios de comunicación (principalmente los de derechas, como ya he apuntado, pero Público no anda a la zaga) no informan: se inventan su propia realidad a medida para hacerla encajar con su ideología. Escriben para su parroquia –y sí, esto no es nada nuevo–, pero además dirigen a la parroquia a posiciones tan crispadas, retrógradas y fuera de lugar que podemos estar hablando de un auténtico lavado de cerebros a escala nacional. Porque ahora resulta que los estudiantes protestando son radicales de izquierdas; los sindicatos son unos parásitos; los artistas son unos rojos subvencionados; el ex juez Garzón un prevaricador que debería estar en la cárcel; los socialistas son corruptos y obligan a abortar a las niñas; los funcionarios unos privilegiados con unos sueldos de escándalo; los inmigrantes vienen a robar y a quitarnos el trabajo; y los parados son unos vagos que no se mueven de su barrio para conseguir un trabajo (pero sí se van en éxodo silencioso a Alemania, curiosamente, a lo mejor ahora también se van a Laponia). Solo hace falta pensar un poco y darse cuenta de que ni ellos mismos se creen todo lo que dicen, porque saben que no es verdad pero que así se ganan a su parroquia, pero ¿sabe la parroquia que todo lo anterior es mentira? ¿sabe distinguir la parroquia la noticia del sensacionalismo? Me temo que no, y esto puede causar alguna desgracia antes o después, porque la crispación unida a la estupidez puede provocar actos que me da miedo imaginar.

    Esto puede parecer cosa de otros países y de otras épocas. Pero no es así; está pasando en España hoy y solo hace falta pasearte por los diarios digitales de la más rancia ultraderecha –Libertad Digital, Alerta Digital, Minuto Digital– para ver que no están tan alejados de los titulares de diarios supuestamente más serios y respetados de derechas: ABC, La Razón y El Mundo. A La Gaceta no la podemos llamar diario porque no lo es, se trata de un panfleto, como lo es Público a su manera. En la España de Merkel (según los comentarios de ayer en el blog, que sois unos pillos) lo más importante es que baje la prima de riesgo (como si el ciudadano de a pie la pudiera hacer bajar a garrotazos), que los empresarios ganen más y los trabajadores menos (todos estamos en el mismo barco, pero adivinad quién está remando), que los bancos no den créditos pero reciban todas las ayudas (para seguir especulando con deuda soberana), que las adolescentes no puedan decidir su sexualidad (pero sí recibir palos), que la iglesia reciba sus privilegios y subvenciones (incluso puedan separar alumnos por sexo), que los toros sean patrimonio inmaterial de la humanidad (matar animales es un arte en España), que Gibraltar vuelva a ser español (¡indispensable!), que el Madrid vuelva a ganar la liga (que el opio del pueblo siga rulando) y que Franco sea considerado como un tipo autoritario, pero jamás un dictador (y el que lo juzgue, sea un indeseable).


    Españolito que vienes al mundo te guarde Dios, una de las dos Españas ha de helarte el corazón. 
    Antonio Machado
  • Violencia policial en Valencia

    No seré neutral, en estos tiempos resulta difícil serlo: sabíamos que el PP iba a por los trabajadores; ahora también sabemos que van a por sus hijos. Los alumnos de instituto de Valencia que protestaban contra los recortes en Educación –no tienen calefacción en la escuela en plena ola de frío, deben llevar mantas de casa, entre otras precariedades– han visto como sus reivindicaciones se han reprimido brutalmente por parte de la policía.

    Creo que no es lo mismo enviar a los antidisturbios contra personas adultas que contra niños y adolescentes –sin pretender justificar que es legítimo golpear a adultos por el mero hecho de serlo, pero dentro de lo malo se pueden defender algo mejor que una aterrada estudiante como la de la foto– y por eso organizaciones como Save the Children han puesto el grito en el cielo ante estas medidas desproporcionadas.

    No seré yo quién niegue que entre los alumnos pueda haber elementos peligrosos, no he estado allí y no puedo saberlo con certeza. Pero afortunadamente hoy todo el mundo tiene una cámara en el teléfono móvil y puede subir a la red fotos y vídeos que nos muestran la realidad casi al momento de producirse.

    ¿Porqué no hay dinero para calefacción, folios o tizas en la escuela? Maticemos: en la escuela pública. El gobierno valenciano ha invertido el dinero que no tenía en la escuela concertada y en potenciar la privada. Cuando había dinero, también recibía dinero la pública, pero ahora que no lo hay, las vergüenzas salen a relucir: ni para pagar el gasoil que cuesta mantener la calefacción de un colegio.

    Los alumnos valencianos salieron a la calle a protestar por verse obligados a estudiar en estas penosas condiciones. Tal vez porque pensaron que vivimos en un país del primer mundo, España, la que hace poco era octava potencia mundial –según el ex presidente Zapatero– y porque fantasearon con hacer uso de un derecho que imaginaron tenían per se: quejarse pacíficamente de la precariedad de sus institutos. Pero en la España de Rajoy las cosas son diferentes: son un pelín más violentas, impera la ley del más fuerte. Estudiar es un privilegio, según Salvador Sostres, que tal vez por eso no acabó su carrera universitaria de Periodismo. Debido a la brutalidad policial y al arrojo de los jóvenes, las protestas de la Primavera Valenciana han traspasado a esa comunidad y han conseguido la solidaridad de los alumnos de toda España.

    Resulta curioso que una adolescente sea suficientemente mayor como para recibir una paliza por parte de la policía, pero no así para decidir sobre sus relaciones sexuales. En la España de Rajoy estampar a unas crías contra un coche es una utilización comedida de la fuerza:

    Aquí lo podemos ver desde otro ángulo, donde se ve claramente la amenaza que representaban:

    Así como romperle unas gafas a un chaval que pasaba por allí:

    También a peligrosos chavales ocupando la acera:

    O a una chica que grita desesperadamente:

    Y como todo esto es tan normal resulta raro que en los medios extranjeros, como Le Monde, no lo vean así, ¿porqué será? ¿tal vez porque este gobierno está a años luz de la realidad del país? En fin, ahora es tarde para lamentarse, resulta que el PP ha ganado por mayoría absoluta –y para cuatro años largos– y se piensan que eso es un cheque en blanco para hacer la política que se les antoje, en contra del ciudadano, de cualquier sentido común, y usando la violencia como primera medida cuando les de la gana.

  • Marcha contra la reforma laboral

    Ayer, 19 de febrero de 2012, en Barcelona, en la calle había un clamor: no a los recortes y no a la reforma laboral. 
    Contra todo lo que dicen los medios de (des)información afines al PP (ABC, La Razón, La Gaceta, El Mundo… o sea, todos menos El País, Público y El Periódico) esta reforma no es justa ni necesaria, es terriblemente injusta, es la antesala al despido libre y gratuito.

     Trabajar por un salario digno no debe ser un privilegio, sino un derecho que todo gobierno debería perseguir.
    ¡¿Qué tiene que pasar para que nos tomen en serio?!

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