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  • Calibán y la bruja, por Silvia Federici

    Calibán y la bruja, por Silvia Federici

    Introducción

    Este libro que voy a reseñar hoy, Calibán y la bruja, me lo recomendaron mucho y lo empecé a leer con la máxima predisposición, dado que su autora, Silvia Federici, es una activista feminista de corriente marxista y tenía yo la certeza de que me iba a encontrar con varias frases para enmarcar, que lo aprovecharía para dotarme de mejores argumentos para el mundo que nos viene; que sería, en fin, un estupendo libro de ensayo.

    Este libro lo podéis descargar gratuitamente desde la propia página del editor, Traficantes de Sueños. Hay más libros de Federici en descarga libre como por ejemplo su Ir más allá de la piel, que es su última obra, donde habla del cuerpo, de plena actualidad. De hecho, en el momento en que escribo estas líneas, una parte importante del catálogo de Traficantes de Sueños está disponible para descargar, incluídos todos los libros de Silvia Federici. Aunque mejor si los compráis, ¡así la editorial podrá seguir editando libros, eh!

    Calibán y la bruja, Silvia Federici (Traficantes de Sueños, 2010)

    Mujeres, cuerpo y acumulación originaria

    Silvia Federici lleva 30 años estudiando los acontecimientos históricos que dieron lugar a la explotación social y económica de las mujeres. Calibán y la bruja es, de largo, su libro más conocido. Escribe con convicción, aportando datos y citas de otros autores para reforzar sus tesis. Dudo que nadie se atreva a refutar sus postulados. Tiene partidarios que la defenderán vehementemente, porque Federici dice la verdad que se nos ha ocultado largo tiempo. Si estuviéramos en otras épocas la hubieran quemado en la hoguera por bruja. Pero, ¿es esto así?

    Crítica de Calibán y la bruja

    El ensayo nos describe la transición del feudalismo al capitalismo, y de cómo los cuerpos de las mujeres pasaron a ser meros recipientes de trabajo, supeditados a las necesidades del hombre y del capital. Nos habla de que aquellas mujeres que se rebelaron contra la opresión del Estado, el capital o el marido y se convirtieron así en brujas, y que por esta subversión fueron arrojadas a las llamas de la hoguera, y no por los hechizos o encantamientos demoníacos que viera el inquisidor de turno, el cómplice necesario.

    Federici describe, partiendo del materialismo histórico, cómo los proletarios se rebelaron contra la tiranía del salario, que apenas daba para vivir en la nueva condición obrera del mundo capitalista, perdiendo la libertad que tenían en el feudalismo, en el que estaban bajo la protección del señor. ¿Lo he entendido bien? La burguesía reprimió a los outsiders, que fueron llamados vagabundos, los condenados a la horca, y se empezó a hablar de la ética del trabajo, que trabajar dignifica, es decir, que lo normal a los ojos de dios era trabajar por un salario, que es el gran triunfo del capitalismo, algo que nos resulta tan natural hoy día como que el sol sale por la mañana y se oculta por la noche.

    Sin embargo, aunque los proletarios estaban jodidos todos por igual bajo las leyes del Estado, la represión de la Iglesia, y las lógicas del capital, había un colectivo aún más fastidiado que el resto: las mujeres. Y evidentemente Federici tiene razón. El cuerpo de la mujer ha sufrido una doble represión: laboral y sexual (e incluso una tercera represión: la estética). Represión laboral porque la mujer tenía que trabajar en el ámbito doméstico de forma gratuita, y si hacía una actividad económica este dinero no se lo podía administrar libremente, ya que estaba bajo la tutela del marido. Represión sexual porque la Iglesia reprimió el placer femenino y en su lugar puso la virtud (para eso sirve la Virgen María), por lo que la mujer tenía que ser la madre de familia ejemplar, anteponer la familia a su crecimiento personal y servir al Estado dándole nuevos hijos, futuros proletarios, para perpetuar esta condición y que el capitalismo siguiera teniendo mano de obra barata y renovada para seguir creciendo a costa del esfuerzo y la plusvalía del proletario. 

    Silvia Federici, 2014 (fuente: Wikipedia)

    Todo esto está muy bien hasta que llegas a un punto en el que te empiezas a plantear algunas cuestiones, como por ejemplo, ¿a qué edad dorada se refiere Federici para decir que las subsiguientes etapas de la humanidad han sido peores que las anteriores para las mujeres? ¿Por qué empezar por el feudalismo? En la época clásica ya estaban bastante jodidas, porque si le quitamos el brilli-brilli de la filosofía griega y la ingeniería romana tenemos poblaciones enteras esclavizadas de por vida (por las más refinadas civilizaciones de la época). 

    Dudo que a la mujer clásica le fuera mejor que a la feudal. Y si nos vamos a registros anteriores, no les iba excesivamente mejor, pues estaban sometidas al marido, al padre o al tutor masculino de turno. Así que hemos de retroceder hasta nuestra época de cazadores y recolectores, donde al no haber registro escrito, hemos de suponer que ahí sí que existía la igualdad entre sexos. 

    ¿Quién es Calibán?

    ¿Y quién ese ese misterioso Calibán, que da título al libro? Calibán es un personaje creado por William Shakespeare en 1611 para la obra La Tempestad. Hijo de una bruja y un demonio, representa los aspectos más materiales e instintivos del ser humano. Viene a ser como un símbolo de la idea de «hombre natural» de Rousseau, del materialismo frente al idealismo, de las clases sociales oprimidas por el capitalismo o de los pueblos colonizados. Además de todo esto, Federici sabe perfectamente que al usar a un personaje de Shakespeare consolida su imagen de intelectual. He tenido que buscar quién era Calibán porque no he leído esa obra de Shakespeare, así que lógicamente mi capital cultural es mas bajo que el de la Federici, por lo que cualquier crítica a su obra quedaría invalidada. ¿Es así, Silvia?

    Calibán, por William Hogarth (fuente: Wikipedia)

    La bofetada a Marx

    Hay cierto pasaje en el libro que resulta especialmente sonrojante, puesto que hace una innecesaria crítica a la teoría de acumulación primitiva de Marx. Lo explica Guillem Murcia mejor que yo: “El problema con la argumentación de Federici es que simplemente, enturbia el significado de los términos y acaba criticando a Marx, no por algo que dijo o hizo, sino por no hacer algo que según ella debería haber hecho.” Os recomiendo leer la crítica completa aquí si queréis profundizar tanto en el pensamiento de Federici como el de Marx con respecto al modo de producción capitalista. Aquí otra crítica aún más amplia.

    Conclusión

    Un resumen de brocha gorda sería que históricamente las mujeres han sido consideradas como sirvientas o putas, y que cuando han querido sacar un rendimiento económico por su trabajo como sirvienta se las ha quemado en la hoguera, y si el rendimiento económico venía por ser puta, se les ha vilipendiado y también se las ha llevado a la hoguera en caso de prosperar. Este reductio ad absurdum que he hecho aquí es lo que yo he entendido de este mamotreto lleno de citas sin venir a cuento y fechas arbitrarias para reforzar tesis que no aguantan el mínimo escrutinio.

    Si este libro me lo hubiera leído con veinte años, se hubiera convertido en uno de mis libros de cabecera, ya que me hubiera dado argumentos más que suficientes para mi activismo militante de izquierdas. Pero me lo he leído con cuarenta y le he visto las costuras por todos lados. Que el mundo sea misógino no nació con el capitalismo; ahí están las teocracias islámicas actuales para mostrar que no hacen falta anarcocapitalistas ni ultraliberales para reprimir a las mujeres. Da mucha rabia que un libro donde se examina con lupa el papel del capitalismo y su acumulación por desposesión sea tan torticeramente usado para darle una colleja inmerecida a Marx y darles argumentos a los contrarios del feminismo por las inexactitudes de sus citas y ejemplos.

    Si este libro, si esta autora, no hubiera escogido la vía del activismo y se hubiera movido por la vía de la historia (del rigor histórico), otro gallo cantaría. Porque en esencia tiene razón en lo que dice, pero las exageraciones de las que hace gala y sus subjetividades con notas al pie que no dicen lo que ella dice echan por tierra este enorme trabajo de documentación, al cual, como digo, no le hacía maldita falta el activismo militante que ha invalidado todo lo bueno que tiene el ensayo. Una lástima.

    Ficha técnica

    TítuloCalibán y la bruja
    AutorSilvia Federici
    EditorialTraficantes de Sueños
    Año2010 (2004, Autonomedia)
    Páginas368
    CategoríaEnsayo
    Nota personal5
    Comentario finalDemasiado activismo para ser un ensayo serio.
  • Obra maestra, de Juan Tallón

    Obra maestra, de Juan Tallón

    Introducción

    Juan Tallón es periodista y escritor, ha trabajado para diversos medios como El País, Jot Down o El Progreso, entre otros. Usa en lenguaje narrativo directo, sin florituras, pero efectivo. Cuando digo que no tiene florituras y es efectivo en ningún momento digo que es un narrador pobre; todo lo contrario, se sirve del tempo del lenguaje periodístico para guiarnos por las tramas de la novela de forma magistral. Sus otras novelas, Rewind y Salvaje Oeste, ya daban buena muestra de ello. Lo que digo es que no se va por las ramas metaliterarias y los experimentos de un Vila-Matas o una Irene Solà; aquí hay trama, introducción, nudo y desenlace. Te cuenta una historia real novelada, desde el punto de los personajes, y lo hace muy bien.

    Crítica de Obra maestra

    Obra maestra trata de la desaparición por parte del Museo Reina Sofia de una escultura de 38 toneladas, Equal-Parallel: Guernica-Bengasi, obra de Richard Serra, en algún momento entre 2005 y 2006. El libro recoge los diferentes testimonios de las personas que a lo largo del tiempo tuvieron relación con la obra. Así, el texto ofrece el relato novelado en primera persona de los diferentes actores implicados: la directora del museo, los vigilantes, los periodistas que destaparon el caso o de los policías que investigaron la desaparición, en un ameno texto que nos lleva, como si fuera una serie de Netflix, de enigmas y situaciones ridículas hasta el clímax final.

    No voy a destripar el relato, y tampoco sería justo que, si queréis disfrutar plenamente la novela, busquéis en Google qué le pasó a la obra de Richard Serra. Así se podrá leer como el thriller que es, como digo, digno de que Netflix le haga una mini serie donde vayan desfilando todos estos lumbreras que perdieron 38 toneladas de acero sin saber ni cómo ni cuándo. Los protagonistas elaboran sus propias teorías: ¿podría haber robado la obra un coleccionista sin escrúpulos? ¿tal vez la robaron unos maleantes para fundirla y ganar el dinero por su material? ¿quizás el antiguo dueño de Macarrón S. A., donde se guardaba la obra, la perdió deliberadamente como venganza por las cuantiosas facturas impagadas por parte del museo?

    Conclusión

    Esta es la historia de una época, de aquella España post franquista de los 80, que buscaba prestigiarse como fuera, que la tomaran en serio como un nuevo país democrático moderno equiparable a los del resto de Europa. Una forma para prestigiarse es invertir en arte contemporáneo, con un buen museo te colocan en el mapa (mirad si no Bilbao y el Guggenheim). El museo Reina Sofía era la respuesta para demostrar que España entraba de lleno en la modernidad y la vanguardia. El mazazo de realidad que supuso la pérdida de una obra de uno de sus principales artistas, Richard Serra, era como una cicatriz por la que se veía manar todo el chapucería, la hiper burocracia y la desidia típica española. Un hazmerreír que Juan Tallón ha explicado a la perfección en esta novela basada en hechos reales. Ojalá más de esto, la verdad.

    Ficha técnica

    TítuloObra maestra
    AutorJuan Tallón
    EditorialAnagrama
    Año2022
    Páginas328
    CategoríaNovela
    Nota personal7
    Comentario finalEsperpento nacional. Crónica de la desaparición de la escultura Equal-Parallel: Guernica-Bengasi, de Richard Serra.
  • El peso de la mariposa, de Erri De Luca

    El peso de la mariposa, de Erri De Luca

    Introducción

    Confieso que no había leído nunca a Erri de Luca hasta llegar a esta novela corta, El peso de la mariposa, que ha editado en castellano Seix Barral en una bonita edición. Así pues, no conozco al tal De Luca pero de sus páginas me parece evocar a un Reverte más lírico, casi poético, pero igual de tajante en sus máximas. Debería leer más cosas de Erri, por lo que he estado viendo parece un buen tipo.

    Al parecer, este escritor italiano también es aficionado al alpinismo, por lo que no me extrañan ahora las escenas y detalladas descripciones de la montaña que aparecen en El peso de la mariposa. Erri De Luca también es considerado un intelectual de izquierdas en su país, y actualmente disfruta de su jubilación conduciendo una furgoneta repleta de ayuda humanitaria para los refugiados ucranianos que huyen de la guerra.

    Crítica de El peso de la mariposa, de Erri De Luca

    Tenía yo ganas de leerme una buena novelilla corta, después del fracaso de los últimos libritos de Cerbero, que tuviera una buena dosis literaria y que me contara una historia sencilla. El peso de la mariposa, de Erri De Luca, parecía poseer todas la cualidades que andaba buscando, así que me la leí de una sentada. 

    El libro se lee de un tirón, es de lectura fácil porque la estructura de los párrafos y las frases es muy sencilla, hay una casi total ausencia de florituras, y eso sorprende porque el libro está escrito de forma bastante poética, aunque no hay poesía por ningún lado, casi parece la crónica de un soldado. Pero claro, ¿cómo no va a ser poético comprender los sentimientos de un animal, erguido sobre sus patas, en lo alto de un risco? ¿Cómo no empatizar con las flaquezas de un veterano cazador, que ve que sus fuerzas merman año tras año sin remedio?

    Los dos protagonistas del libro, el rebeco y el cazador, son dos seres solitarios que se alejan deliberadamente de los suyos por distintos motivos, aunque un denominador común es la incipiente vejez que los asola, de la cual empiezan a darse cuenta y a elucubrar qué es lo que les puede pasar a continuación. En el caso del rebeco, podría sucumbir ante un rival más joven, tal vez uno de sus propios hijos; en el del cazador, podría caerse de forma fatal en sus escaladas en la montaña, o tal vez podría sorprenderlo un animal furioso y matarlo, ya que sus reflejos no son los que eran.

    Asistimos de esta manera al ocaso de dos reyes poderosos, cada uno en su terreno: uno cazando presas en la agreste montaña, el otro ganando a todos los demás rebecos que le hacen frente, siendo su líder. En el cielo, las águilas asisten impasibles al espectáculo, dispuestas a sacar tajada de la cacería. Creo entrever aquí una crítica a nuestra sociedad, aunque ya hay un dicho más viejo circulando: a río revuelto, ganancia de pescadores. ¿Y las mariposas, qué pintan en todo esto? Es su peso, al posarse sobre uno u otro protagonista, lo que termina por hacerle caer. El peso de la mariposa es aquello insignificante que finalmente acaba con nosotros. ¿Cuál es nuestra mariposa? Eso es lo que parece preguntarnos Erri De Luca.

    Conclusión

    Un librito evocador que atesora bonitos pasajes literarios, que cuenta una historia aparentemente banal pero que da que pensar, pues a todos nos vendrá nuestro particular ocaso y habrá algo que nos haga caer, o bien que se adhiera a nosotros hasta el final. Esa mariposa es la incógnita que nos hace pensar. Al menos así lo he entendido yo, y con ese mensaje me quedo. El librito se complementa con un cuento sobre un árbol del que no he sabido extraer mensaje ninguno. ¿Que hay que aferrarse a algo seguro cuando todo alrededor está en nuestra contra? ¡Quién sabrá lo que nos quiere contar nuestro montaraz Erri! Aparte de esto, lectura recomendada.

    Ficha técnica

    TítuloEl peso de la mariposa (Il peso della farfalla)
    AutorErri De Luca
    EditorialSeix Barral
    Año2022 (Feltrinelli, 2009)
    Páginas80
    CategoríaNovela corta
    Nota personal8
    Comentario finalUn cuento sobre el ocaso de la vejez y aquello que nos hace caer o seguir adelante un poco más.

  • Canto jo i la muntanya balla, de Irene Solà

    Canto jo i la muntanya balla, de Irene Solà

    Introducción

    Empecemos por una nota aclaratoria: a ver, el libro lo he leído en catalán pero hago la crítica en castellano, para que los que hayan leído su traducción (Canto yo y la montaña baila) no tengan que darle al Google Translator. De nada. Espero que la majestuosidad poética que despliega sus páginas en catalán no haya perdido su delicada gracilidad al pasar al elegante pero marcial castellano. Ya estoy haciendo un spoiler: el librito me ha gustado mucho.

    Irene Solà es una autora relativamente nueva en el mundillo literario, fíjate que al principio la confundía con Eva Baltasar, la autora de Permagel, pero luego me percaté que la autora de Els dics era otra catalana.

    Irene Solà, autora de Canto jo i la muntanya balla

    El caso es que un compañero de trabajo me dijo: léetela que me da a mi que este libro te va a gustar. Y acertó. Tanto que es uno de mis favoritos, no solo por lo que cuenta, sino por cómo lo cuenta, como juega con el ritmo de la novela, como sorprende con sus cambios de protagonista, la audacia con la que nos mete, de lleno, en la montaña. Una apoteosis literaria, un buen gusto y una modernidad que ya quisieran para sí algunas vacas sagradas del panorama literario español.

    Opinión de Canto jo i la muntanya balla

    vayamos al grano, ¿de qué va Canto yo y la montaña baila? Pues va de la historia de una montaña contada por sus habitantes y por la montaña misma. De eso se trata.

    Canto jo i la muntanya balla es una novela que transcurre en el Pirineo catalán, en una montaña situada entre Camprodon i Prats de Molló. Las leyendas y tradiciones pirenaicas se entrelazan con el misticismo mismo de la montaña, de la flora y la fauna que la habitan (incluso de los rayos de la tormenta), de sus habitantes y su folklore. Es también una historia de amor, entre Domènec y Sió, o más bien de los recuerdos de ese amor. Aquí todos tienen una voz, ya estén vivos o muertos, sean seres animados o inanimados, son todos los elementos que la montaña considera como suyos. La lectura de la novela puede resultar confusa, sobretodo al principio, pero su lenguaje poético y sus capítulos cortos y efectistas van atrapando sin remedio y uno espera que el cuento no se acabe nunca, que la montaña siga hablándonos, contándonos las miserias y las alegrías del pueblo que la habita.

    Conclusión

    Es una gran novela experimental que hace un uso intensivo del cambio de protagonista en cada capítulo para contar una historia un tanto confusa al principio; más adelante gracias a las distintas voces se nos va despejando, cómo se va despejando la niebla en las montañas del Pirineo en un día claro, y todo encaja. La novela hace uso de un lenguaje rico, poético y en ocasiones hasta místico (pueden llegar a parecernos pasajes bíblicos), y supone un reto para los lectores. Aquellos que no quieran tanta innovación y gusten de tramas más tradicionales con su exposición, nudo y desenlace tal vez la encuentren demasiado confusa y enrevesada y se les atragante un poco. Pero qué placer leer estas cosas de vez en cuando, qué nueva voz para la literatura, qué valentía y qué maestría narrativa.

    Ficha técnica

    TítuloCanto jo i la muntanya balla
    AutorIrene Solà
    EditorialAnagrama
    Año2019
    Páginas192
    CategoríaNovela
    Nota personal10
    Comentario finalLo mejor que he leído en mucho tiempo.
  • Historia de España contada para escépticos, de Juan Eslava Galán

    Historia de España contada para escépticos, de Juan Eslava Galán

    Introducción

    De Juan Eslava Galán quería leerme algo desde que ví a Abascal llevando un libro suyo al Congreso de los Diputados, en plan “que se vea que además de español soy intelectual”. Era el libro sobre la conquista de América, es decir, un ensayo histórico sobre un tiempo muy turbulento de la historia de España y de América. Lo primero que pensé es, ¡qué curioso, soy graduado en Humanidades y jamás había sentido hablar de este historiador!

    No es Paul Preston, no es Josep Fontana, no es Antony Beevor, no es Mary Beard, no es Ian Gibson, no es Eric Hobsbawm o Tony Judt. ¿De dónde habrá salido? Bueno, pues un vistazo a su biografía nos descubre que fue profe de inglés en un instituto, es licenciado en Filología Inglesa y doctorado en Letras con una tesis sobre historia medieval. Es decir, no es un historiador especialista, sino un divulgador. Esto creo que a más de uno se la sopla, pero a mí, no.

    Juan Eslava Galán, autor de Historia de España contada para escépticos.

    ¿Pretende ser un Bill Bryson, un Isaac Asimov, un César Vidal, divulgando historia? Puede ser, pero Juan es más carpetovetónico (el propio Juan aceptaría y aplaudiría este calificativo), sería el perfecto invitado a podcast de historia militar, un gran tertuliano más en la mesa de Íker Jiménez, un modélico columnista de ABC, no sé si se me entiende.

    Tampoco es Pío Moa, eh, ni nada que se le parezca (como mucho, presenta trazas de Pérez Reverte), es solo un apasionado de su país contando las miserias de este, lamentándose de que si se hubiera hecho las cosas de otra manera, ahora seríamos poco menos que la mayor potencia del mundo, faro y guía de Occidente. Pero no.

    Opinión

    Historia de España contada para escépticos pretende ser un ensayo sobre la historia de España desde antes de que en la península ibérica hubiera un estado llamado España (a pesar del empeño del autor) hasta los gobiernos democráticos (mi versión termina con el presidente Zapatero, que Juan considera una calamidad).

    Lo que más se agradece de la lectura de Juan Eslava Galán es su amenidad. Te cuenta las cosas de forma divertida, graciosa, como un abuelo un pelín chispado contando batallitas de juventud. Esta Historia de España contada para escépticos es un libro que dice ser de historia de España, pero en realidad es un viaje personal sobre la visión que Juan tiene de España.

    No hay rigor histórico, no cita a otros autores, no hay pie de página, vierte comentarios personales más o menos acertados, habla desde la actualidad (me temo que muchos comentarios no se entenderán pasadas las décadas) y tiene un sesgo ideológico muy marcado.

    Es un libro de historia y no lo es. Todo relato de la historia, ya lo dijo Garcia Márquez es un relato de como uno vivió la historia: “La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla”, entonces este libro de Juan es lo que a él le llama la atención de la historia de España. 

    Omite Juanito numerosísimas personalidades (apenas hay espacio para artistas, literatos, el esplendor intelectual árabe o la muy humilde plebe, casi todo se lo llevan los monarcas que con poco tino hubo en España), ofrece detalles jocosos de banalidades pero se olvida de revoluciones y acontecimientos que marcaron el devenir de las épocas.

    En suma, vendría a ser el resumen incompleto de la historia de España que se cuenta hasta segundo de bachillerato, trufado de anécdotas y comentarios personales del autor. A destacar, para mi gusto, el buen uso literario, la facilidad con la que cuenta las guerras carlistas, que se hacen bien comprensibles o la maestría al describir las mezquindades de los Borbones; eso siempre gusta.

    Conclusión

    Un libro de la historia de España que no va a gustar a nadie, pero que entretiene a todo el mundo. Por resumir: un estudiante de la ESO no podría aprobar la asignatura de historia solo con la lectura de este libro, pero igual el profesor se echaría unas risas.

    A veces resulta demasiado patriótico (por ejemplo, los consabidos tres mil años de la historia de España), poniendo engañosamente los topónimos actuales a localidades que se llamaban de forma bien distinta en épocas remotas, a modo de demostrar lo españolísimas que ya eran las distintas regiones de la remota Hesperia, pobladas por tribus íberas que siempre andaban a la gresca.

    No, señor Galán, no se puede ser hispanorromano y español, lusitano y español o árabe andalusí y español. Quítele usted un cero a los tres mil años y empezaremos a tomarnos en serio a nosotros mismos.

    Ficha técnica

    TítuloHistoria de España contada para escépticos
    AutorJuan Eslava Galán
    EditorialBooket
    Año2010
    Páginas608
    CategoríaEnsayo
    Nota personal5
    Comentario finalNo se aprende historia de España, pero te cuenta unas historietas la mar de divertidas. Cronología basada en monarquías y poco más.
  • Feria, de Ana Iris Simón

    Feria, de Ana Iris Simón

    Introducción

    Feria es la ópera prima de Ana Iris Simón, una polémica periodista que ha trabajado para Telva, Vice y El País. De ella se ha dicho casi todo, como que es una tradicionalista fascista y falangista. Estos adjetivos calificativos le vienen a raíz de la obra que comentaré hoy aquí, Feria, una novela autobiográfica donde reivindica sus orígenes humildes y señala las maldades que ha traído el neoconservadurismo ultraliberal. ¿Como casa esto con lo otro? Quizás es porque su discurso no se puede englobar dentro del relato de la izquierda new age, y lógicamente se la ha cancelado en los habituales espacios digitales de la izquierda.

    Sin su autora quizás pretenderlo, Feria se ha convertido en un libro político, estas memorias de niñez y juventud de su autora son radicales porque nos muestran una España perdida, aún auténtica, como de Cela, que sabemos que existió antes de ayer, pero que preferimos olvidar. Somos demasiado modernos como para acordarnos que nuestros abuelos fueron agricultores o herreros, que nuestros padres fueron chapistas o fresadores, que nuestras madres trabajaron limpiando casas, y que gracias a ellos pudimos tener una educación refinada para más tarde aborrecer esa España vintage con la que crecimos. Nadie recuerda ya que se ponía una flamenca encima de la tele de tubo. Pues bien, Ana Iris sí lo recuerda y nos lo dice: éramos todos unos cutres y ni siquiera lo sabíamos, porque así era todo el mundo, así era España en los 80 y parte de los 90.

    Ana Iris Simón (fuente: https://www.vozpopuli.com/altavoz/cultura/feria-juventud-ana-iris-simon_0_1409859680.html)

    Crítica de Feria, de Ana Iris Simón

    El libro es un recorrido por la vida de Ana Iris donde nos va contando las peculiaridades de su familia, una humilde familia de un pueblo manchego, donde los padres trabajan como carteros y los abuelos como feriantes. La joven Ana Iris guarda un grato recuerdo de esos tiempos más sencillos del pueblo, a la par que idealiza la vida en la ciudad, con todas sus posibilidades, todos sus encantos y su promesa de modernidad. Luego, la Ana Iris más madura, se dará cuenta del engaño globalizador y nos narrará muy crudamente su desencanto con cierta sociedad progresista que chapotea muy a gusto en los discursos de izquierdas pero que tiene las espaldas bien cubiertas gracias a unos progenitores muy de derechas.

    Ana Iris se dará cuenta, como otros que hemos venido de un pueblo a la capital y no poseemos contactos, que gran parte de nuestros conocidos de izquierdas vive muy bien porque su familia tiene un capital acumulado del cual por lo general no habla demasiado. Es una izquierda que señala al lumpen proletariat como unos bobos a los que educar, que aborrece a los abuelos porque votan a la derecha, que se ríe del folklore y las tradiciones patrias excepto si estas empiezan a obtener cierto capital cultural (C. Tangana y Rosalía) y que en general se parece poco o nada a su trayectoria vital. Ana Iris se da cuenta de que su familia es como la de la Juani de Médico de familia, mientras que sus conocidos son la familia protagonista.

    Es un libro incómodo porque también cuestiona el empoderamiento femenino, que se supone ha liberado a la mujer, que se ha vuelto dueña de su vida y su destino. Recordemos que hasta el 1977 en España las mujeres no se podían abrir una cuenta corriente. Pues bien, Ana Iris reivindica la vida de sus abuelas, que con mucho sacrificio criaron a sus hijos en una España gris, y donde los hombres que había a su alrededor, aún con sus defectos, no eran unos verdugos, sino unos compañeros de vida que intentaban sacar a la familia adelante. Es difícil el encaje de este pasaje en un discurso de izquierdas, porque el feminismo ha traído mucho bien a las mujeres. Entonces, ¿de qué se queja Ana Iris? Más que una queja, suena a advertencia, algo así como que el mercado nos ha dado la libertad de trabajar, de vestirnos como queramos, de abrir cuentas corrientes, a cambio de privatizarnos más y más la vida, de empobrecernos hasta tal punto que pensamos que no queremos tener hijos cuando la realidad es que no podemos mantener hijos; Ana Iris nos muestra los sutiles cambios de paradigma que nos han empobrecido como ciudadanos, lo cual no nos hace más libres, sino más esclavos del sistema.

    Todo esto lo cuenta Ana Iris en su libro que además he de decir que parece estar escrito de forma ingenua, pero que en realidad creo que es un ejercicio de estilo, por escribir con la inocencia de una niña (todo esto vendrían a ser las memorias de una niña primero y una adolescente después), para más adelante, ya como adulta, empezar a cagarse en todo y a cuestionar todo lo que el discurso de izquierdas le ha enseñado, un discurso que parece convivir muy bien en unas ciudades construidas a mayor gloria del capital, donde la persona es una unidad de producción y como tal se debe explotar. Ana Iris escribe desde esa consciencia de autoexplotación (ese contínuo llegar a ser). Así, su prosa se va volviendo más acorde a la de una mujer cansada de tanto trabajar, que recuerda con añoranza su sencilla juventud.

    Conclusión

    Feria es uno de los libros que más me ha hecho pensar el año pasado. Me lo leí porque a la autora la ponían a caldo y la derecha empezaba a reivindicarla. En mi Twitter algunos escritores que sigo (de tendencias progresistas) se reían claramente de ella. Mi sorpresa fue mayúscula al leer el libro y descubrir una voz de izquierdas con la que no me costó nada congeniar, pues a mí también me ha pasado llegar a la gran ciudad con la cabeza llena de pájaros y descubrir que sí, que se puede comer sushi y visitar bonitas librerías, pero que el alquiler son mínimo 800 euros y no tienes idea de cómo se lo hacen tus nuevos amigos. Recomiendo muchísimo su lectura, que reconozco que a veces es provocadora (supongo que si has currado para Vice, la provocación va de serie), que coquetea con muchos tabús de izquierda y que puede resultar un tanto naif en algunos capítulos. Pero aún con todo eso, Feria es uno de esos libros que marcan un antes y un después en el discurso new age de la izquierda, y evidentemente eso a la izquierda posmo le tiene que revolver el estómago.

    Ficha técnica

    TítuloFeria
    AutorAna Iris Simón
    EditorialCirculo de Tiza
    Año2020
    Páginas232
    CategoríaNovela
    Nota personal9
    Comentario finalUna historia personal de una España rural a la España del turbocapitalismo.
  • Montevideo, de Vila-Matas

    Montevideo, de Vila-Matas

    Introducción

    Vamos empezar fuertecitos con las críticas de libros comenzando por mi autor español favorito, Enrique Vila-Matas, autor de Bartleby y compañía. Parece ser que al autor no le gusta que se vincule su nombre solo con esa obra, dado que tiene muchos otros libros, pero qué le vamos a hacer si sigue siendo la mejor y desde entonces se ha zambullido en su universo metaliterario, cuajado de citas de autores, reales o inventadas, sin trama ni tema que contar, solo con su inmenso yo en la novela.

    Sí amigos, estoy desmitificando yo mismo a mi autor favorito, antes de que otros empiecen a comérselo vivo, ¿acaso cuando le den el nobel? Vila-matianos, yo os pregunto: ¿merece el nobel Vila-Matas? Está claro que por El mal de Montano (mi favorita) lo merece, pero, ¿por la totalidad de su obra? Ahí dejo la pregunta, entramos ya en la crítica, o comentario con tropezones, a su última novela: Montevideo.

    Escribo ficción desde un espacio que suelen ocupar los ensayistas: un yo literario visible. De hecho, lo que se escenifica en cualquiera de mis libros no es exactamente una trama, o una serie de ideas, sino a mí mismo tramando, pensando o escribiendo bajo el avatar de un narrador. Aunque, eso sí, el avatar, la personalidad de cada uno de mis narradores, es distinta en cada novela y posiblemente lo único que las una a todas sea la voz o ese “yo literario visible” que reaparece en cada nuevo libro y da continuidad a la obra.

    Enrique Vila-Matas

    Opinión

    Montevideo es una novela dividida en distintas localizaciones: París, Montevideo, Barcelona, Bogotá, etc. en las cuales se vierten los recuerdos y peripecias de un escritor que sufre de un bloqueo literario tal que le impide volver a escribir. En realidad, podríamos decir que es una novela que transcurre en una cabeza, que piensa, elucubra y recuerda diferentes anécdotas más o menos literarias. El caso es que al protagonista le invitan a unas conferencias en Montevideo y al llegar pide la habitación donde Cortázar escribió un cuento: La puerta condenada. Allí le pasan cosas tan fascinantes como encontrarse una maleta roja y devolverla a recepción. O sea, poca cosa, pero de ahí Vila-Matas te saca 100 paginazas. Es como si Iker Jiménez ve una sombra moverse en una carretera de noche, que te abre Cuarto Milenio con la chica de la curva incluida. Pues bien, Vila-matas, enfrascado en relatar cuanto de anodino le sucede en las distintas ciudades en la que discurre la no-trama, también nos cuenta lo que le sucede en las distintas habitaciones donde pernocta; en una habitación de hotel oye risas en la habitación contigua, en otra habitación parece que le sopla el viento desde algún lugar inaccesible… en fin, que ya se va viendo que hay un sentido alegórico de “lo que pasa al otro lado de la puerta”, es decir: lo que impide ver lo que hay al otro lado, porque hay una puerta que bloquea. Alegoría del bloqueo del escritor. Puto genio, Quique, ¡esto solo lo van a pillar los listos!

    Conclusión

    En resumen, una vez que nuestro protagonista dejó de escribir, empezaron a sucederle cosas (como lo de la maleta roja, que también incluía una araña grandota, detalle que se me escapa a la crítica), y entonces al volverle a suceder cosas, debido al acto mismo de vivir y deambular por el mundo por distintas ciudades invitado a conferencias y festivales, descubre que ya puede volver a escribir, porque tiene algo que contar. Tremendo Quique, tremendo, el nobel lo tienes ya ahí, tocándolo estás con las yemas de los dedos. Final feliz, pues, para nuestro héroe, que puede volver a escribir y regalarlos una novela más, una novela Vila-matiana más, que solo nos gusta a los más cafeteros, que le perdonamos todo, hasta su prosa cada vez más ramplona y descuidada. Otra historia banal, como ya hiciera con Esta bruma insensata. Todo bien trufado, eso sí, de citas literarias, tantas y tan variadas, que uno piensa que tal vez estaría bien que parte de los royalties los cobraran directamente los herederos de los autores citados. A los Vila-matianos cada vez nos cuesta más defender al autor de Historia abreviada de la literatura portátil, de Dublinesca, de París no se acaba nunca o de Kassel no invita a la lógica. Sin embargo, por simpatía, me resigno.

    Ficha técnica

    TítuloMontevideo
    AutorEnrique Vila-Matas
    EditorialSeix Barral
    Año2022
    Páginas300
    CategoríaNovela
    Nota personal6
    Comentario finalOtra paja mental Vila-matiana, esta vez con las puertas como bloqueos del escritor.

    Uno se pregunta siempre cuántos Vila-Matas se esconden bajo el nombre de Vila-Matas, o lo que es lo mismo, cuál es la biografía de su estilo, la biografía de sus abismos. El precipicio que es Montevideo tiene un motor: el miedo, y tiene además esa respiración oscura de cuando uno se asoma a la cerradura de una puerta y se pregunta qué hay detrás y sí en ese detrás es posible que se eleve un nuevo yo.  Vila-Matas celebra así la pasión, la rebeldía y el eterno interrogante que es su escritura.

    DIEGO DONCEL (ABC cultural. 08/10/22)
  • La tiranía de las plataformas

    La tiranía de las plataformas

    Decíamos ayer…

    Desde hace unos diez años aproximadamente que publico muy poco en este blog, lejos quedan ya los artículos sobre humanidades, política o juegos que tan a gusto escribía a principios de la pasada década, que coincide más o menos con mi abrazo a Twitter y a YouTube como las plataformas de facto por las cuales decir lo que pienso o lo que hago en un momento dado. Es la tiranía de lo inmediato y lo visual frente a lo trabajado y lo textual. Es, de hecho, lo que va definiendo al siglo XXI: el abandono de la razón por la emoción.

    La emoción por encima de la razón

    Piensa por un momento en el consumo que realizas diariamente de Internet, o en otras palabras, tu relación con Internet. Elimina de todo eso lo referente al trabajo (uso del email, de Google Drive, Dropbox y apps similares) e incluso elimina el uso de la mensajería con tus familiares y amigos (Whatsapp, Telegram, tal vez Slack o Discord…). Seguramente, eliminando todas las anteriores, te queden en la memoria las cuatro o cinco aplicaciones que usa todo el mundo: Instagram, YouTube, Tik Tok, Facebook, Spotify

    Estas plataformas basan su éxito en la llamada Economía de la Atención, es decir, ganan dinero cuanto más tiempo pasas en ellas, mirando los vídeos, las fotos y los anuncios que se pueden ver ahí. Por esto tenemos los loops o el scroll infinito, para que simplemente con deslizar el dedo tengas entretenimiento sin fin, basado en tus gustos y preferencias, que la plataforma sabe porque tú mismo se lo estás diciendo al preferir ver unos contenidos antes que otros. La plataforma sabe más que tú mismo lo que realmente te gusta. Sabe como generar en tí la emoción. Cada nuevo vídeo, foto o contenido te genera un estímulo que activa la dopamina y te proporciona una recompensa. Si además resulta que tu propio contenido genera interés (una foto, un comentario, un vídeo, etc) y recibes cuantiosos likes, el sistema de recompensa se vuelve loco y tu sensación de placer es mayor. Así funciona la economía de la atención, te hackea el cerebro, no puedes salir del bucle. No es una conducta racional, es puramente emocional.

    ¿Y esta chapa a qué viene?

    Viene porque en diez años mi consumo de Internet ha variado radicalmente y casi sin darme cuenta. He pasado de visitar varios foros y blogs a usar básicamente Twitter y YouTube, también en parte porque toda la gente interesante que escribía se ha pasado a estas plataformas. El viejo bloguero es el moderno streamer. Si antes visitaba LaBsk, el CAAD, Prosofagia o Bytemaníacos, por poner algunos foros de ejemplo; o bien visitaba el Blog de The Punisher, Andanzas de una escritora, Kurioso, Patrulla de Salvación y otros tantos con tantísima creatividad… ahora deslizo el dedo para ver tontunas en Instagram, donde me cuelan un anuncio por cada tres o cuatro contenidos.

    Resulta que estamos todos entrando en las mismas plataformas (cuya información es privada, no podemos apenas encontrar información o contenidos en ellas si no nos damos de alta en las mismas) que saben lo que nos gusta y nos dan más de lo mismo para reforzar nuestros sesgos y hacernos vivir en una burbuja de irrealidad. Existen mecanismos para mitigar estas burbujas y sesgos, pero no son suficientes. Realmente los ingenieros que han diseñado estas plataformas han hecho muy bien su trabajo, no podemos salir de ellas, y por ende, no hacemos gran cosa por entrar en otras a descubrir otras posibilidades. No voy a decir que solo consumimos lo que nos dan, todo lo contrario, el usuario es también creador de contenido; alimentamos a las plataformas con nuestras fotos, vídeos, etc, y sobrealimentamos el algoritmo con nuestras preferencias. Somos el cliente perfecto: somos el producto y el productor, todo en uno.

    ¡Pero si hay un auge de creadores de contenido!

    Eso es muy cierto, hay muchísima gente creando contenidos para YouTube, Twitch, Instagram, Tik Tok… ¿se entiende lo que quiero decir? Hay muchísima gente creando contenido para plataformas, que se podrá disfrutar mientras exista la plataforma. Y si alguien cree que toda esa creatividad no se irá al garete en algún momento dado que le eche un ojo a MySpace, Google+ o la viejísima GeoCities (esta referencia no la pillan menores de treinta, me temo). No les puedes echar un ojo porque no exiten. Están finiquitadas. Kaput. Mortes.

    Es por esto por lo que abandoné este blog, porque empecé a crear contenido en plataformas, que te aseguran una audiencia por el hecho de que hay mucha gente allí mirando, y reconozco que mi consumo de YouTube es muy alto, así como el de Twitter, y además reconozco que las voy a seguir usando, tanto para consumir contenido como para crearlo, pero no voy a dejar que la plataforma tenga toda mi atención. Voy a empezar a crear contenido otra vez dentro de mi casa, que es este blog, cuyo contenido tengo en propiedad en mi ordenador y al cual podré dar el formato que más me plazca porque es el formato textual, que se puede leer en pantalla o en papel. 

    Conclusión

    Os he soltado una buena chapa para empezar a calentar en el blog. Esta no la vísteis venir, y si habéis llegado hasta aquí igual queréis una recompensa que os haga bailar la dopamina, que a buen seguro que la tenéis bajísima por estar leyendo tanto rato un texto sin distracciones (porque asumo que lo habéis leído sin mirar el Whatsapp o el Instagram en ningún momento). Lo cierto es que no hay regalito, la dopamina bajo mínimos… ¡el que quiera estímulos que se vaya al Tik Tok! Aquí se viene a leer. Los siguientes artículos van a ser una varieté entre reseñas de libros, algo de culturilla general y movidas de humanidades. ¡Avisados estáis!

  • Entrevista a Ferran Renalias

    Entrevista a Ferran Renalias

    En este episodio Gonzo Bríos y un servidor hablamos con Ferran Renalias, autor de juegos como On the Origin of Species, Take a Seat y los que presenta este año en Essen: Insecta, 1998 ISS y Lacrimosa.

    Con esta entrevista a Ferran Renalias inauguramos una nueva temporada del podcast, ¡y ya van tres! Con Gonzo Bríos como copresentador y colaborador habitual en su nueva sección: columna de inopinión.

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