Damos la bienvenida a este espacio al catedrático Jesús G. Maestro, autor de Una filosofía para sobrevivir en el siglo XXI publicado por HarperCollins en enero de 2025, y profusamente publicitado en su canal de YouTube con elogiosas entrevistas en distintos medios, a pesar de que el autor dice que no le gustan esos medios. Buenas tardes, Jesús.
[Jesús saluda y da las gracias por la entrevista]

Vamos a entrar sin más preámbulo, sin más demora, sin pausa y sin tiempo que perder en el contenido en sí de su obra. Sin duda el público conocerá su trayectoria en redes (perdón, quise decir en YouTube, usted carece de redes sociales, perdone) y por tanto se hace del todo innecesario explicar que es usted catedrático de la literatura y que ofrece sus clases online. Estará de acuerdo con esta definición sobre usted mismo, espero.
[Jesús dirá que está de acuerdo, aunque aportará algún matiz]
Entiendo, no obstante, que su principal ocupación es la de dar clase a universitarios, ¿qué materias imparte exactamente?
[Se espera una larga explicación de Jesús, donde por algún lado publicite su Crítica de la Razón Literaria, que nadie jamás ha leído]

Bien, hecha ya esta breve introducción a su persona, hablemos del libro que nos ocupa. Es bien sabido que a usted no le gusta discutir, que no debate o intercambia pareceres, pues prefiere ocupar su tiempo en otras vicisitudes más placenteras. Entenderá pues que esta entrevista tenga que ser ficticia, dado que en mis preguntas hay una carga de crítica que podría llegar a incomodarle, o acaso hacerle enarcar las cejas (o fruncirlas), pero es mi deseo ejercer la entrevista conforme lo que me dicta la razón.
[Jesús hace ademán de levantarse para irse, pero se da cuenta que está encadenado a la silla]
Veamos, ¿coincide conmigo en que ha escrito un libro de autoayuda para adolescentes? Es decir, que un adulto funcional, con unas mínimas lecturas previas, no puede deglutir tamaña colección de lugares comunes?
[Es de esperar que Jesús proteste enérgicamente, aunque es posible que quiera discutir por primera vez en su vida con alguien que no le baile el agua, no sabemos]
¡No, por favor, no se ponga así! Puedo elogiar partes de su obra. Es brillante su razonamiento acerca de Aracne y Narciso, y lo digo en serio. Cálmese. Aracne teje la red, y Narciso se embelesa con su propio reflejo. Metáfora: las redes nos atrapan, nos dejamos seducir por ellas, nos diluimos en ellas. Verá que mi crítica no es tan feroz, al fin y al cabo. Pienso como usted acerca de las redes y su malévola influencia en las mentes de nuestros jóvenes.
[Jesús habla sobre su metáfora de Aracne y Narciso y aporta más datos, aunque intenta liberarse]
Lo que pasa, Jesús, es que ha escrito un libro para advertir a los jóvenes sobre los peligros de las redes, cosa que ya intuyen, pero les da lo mismo. De hecho, ya le digo yo: los narcisos no lo van a leer. Además les ha dicho que no confíen en nadie, que todos les van a intentar engañar, o aprovecharse de ellos. Yo incluso diría que les anima a no asistir a la universidad. Es curioso este hermanamiento con Llados, otro pensador de otra escuela, no lo conocerá, pero me llama poderosamente la atención esta aversión a los compañeros de trabajo, de aula, de vida. ¿Ha pensado usted que el libro lo pueden leer otros adultos además de sus alumnos? ¿Tanto daño le han hecho sus colegas?
[Jesús se tira al suelo, patalea, está a punto de romper la silla]
Más cosas, veamos. ¿Qué locura es esta de la tradición hispano-greco-latina? No existe tal cosa en la historia de la literatura.
[Jesús mira con odio a su entrevistador]
No hay una tradición hispano-greco-latina. No podemos, aunque nos guste, trazar una línea contínua entre Homero, Sófocles, Virgilio, Apuleyo, Cervantes y Quevedo. No existe tal cosa. No es ya que ignoremos a los autores de otras lenguas romances, es que nos pasamos por el forro a los musulmanes, que en gran medida tradujeron obras clásicas. No veo por qué incluir en esa línea imaginaria a autores italianos (tal vez Dante, no sé), franceses (Molière, Flaubert, Baudelaire)… aunque le concedo que es divertido odiar a Francia. Pero ese odio es un tropo irónico, no es algo real. Es como cuando ellos nos minusvaloran como pueblerinos. En realidad todos sabemos que hay arte e inteligencia bajo cualquier bandera, cultura e idioma… ¿porque esto lo sabe usted, no?
[Desconozco lo que Jesús podría hacer o decir llegado este punto]
Pero si algo se lleva la palma, es su odio visceral al mundo anglosajón. Este mundo anglosajón, luterano, idealista, posmoderno, que contrapone a ese mundo hispano-greco-latino, lo trae usted por el camino de la amargura. Porque la historia de la literatura ha sido escrita por ese mundo que usted desprecia, que según usted ha relegado a la literatura española a un segundo plano, una literatura que no ha sido entendida, que se ha maliterpretado su barroquismo. Dice usted muchas cosas al respecto. Pero no habla de la historia que hay detrás de esos supuestos dos mundos enfrentados. ¿Les ha hablado a sus alumnos del motín de Esquilache? ¿Qué nos dice de esa España?
[Aquí Jesús podría decir algo así como «¡Cállese, majadero! ¡Le advierto que tengo un canal en YouTube y lo voy a usar contra usted!]
Es cierto que hubo una España, bajo los Austrias, que gozó de una literatura ejemplar, y que su calidad no desmejoró en los años posteriores, y que incluso la literatura española del XIX podría rivalizar con la del XVI. Lo que obvia usted es el atraso de España respecto a las otras naciones de Europa, aunque le duela. Nadie discute la calidad literaria; nadie discute que Cervantes, Quevedo, Rosalía de Castro, Galdós o Lorca fueron unos titanes. De hecho, nadie lo discute en absoluto. De la misma manera que nadie discute a los grandes autores de ninguna nación. Este debate que sugiere usted es absurdo, no hay ningún complot anglosajón para con nuestro arte y literatura, y lo único que permea en su razonamiento es un mal entendido patrioterismo de vuelo gallináceo que impide que su ensayo pueda tomarse mínimamente en serio.
[Jesús seguramente ya se habrá liberado, incluso es probable que haya atacado al entrevistador]
La entrevista se detiene aquí. Ojalá que los futuros estudiantes de literatura, y todos aquellos que disfrutan con la lectura, sea esta de donde sea, puedan gozar de sus estudios y de sus lecturas, sin atender bajo qué bandera se escribieron, en qué lengua, qué sexo o religión tenía su autor, si éste tenía pretensiones o no, si era buena persona o era Knut Hamsun. Si alguien lee esta entrevista, atended: no hagáis caso de lo que dice Jesús G. Maestro. Podéis escucharle, sí, tiene cierta gracia lo de los amigos del comercio como eufemismo del turbocapitaslimo, pero es un man in a mission, alguien que está demasiado ciego con su propia visión y que no os dejará disfrutar de la literatura, que os hará sentir mal por leer autores contemporáneos (Maestro ha dicho que después de García Marquez no hay literatura, hay otra cosa) y volverá vuestro mundo más pequeño y solitario. Leed lo que os plazca, bueno y malo, y que los catedráticos pontifiquen lo que quieran desde su atalaya, o desde su YouTube. Lo mismo da.
Ficha técnica
| Título | Una filosofía para sobrevivir en el siglo XXI: Yo no soy un youtuber y usted no sabe nada sobre mí |
| Autor | Jesús G. Maestro |
| Editorial | HarperCollins |
| Año | 2025 |
| Páginas | 288 |
| Categoría | Autoayuda / Ensayo |
| Nota personal | 4 |
| Comentario | Mitad libro de autoayuda para universitarios, mitad exabrupto de un carpetovetónico profesor, que nos habla de una supuesta tradición hispanogrecolatina enfrentada a una malvada anglosfera amiga del comercio. Demencial. |


