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  • Quiniela Ministerial


    Dado el más que probable descalabro del PSOE en las próximas Generales y la consiguiente victoria por aplastante mayoría absoluta del PP, hago mi particular quiniela ministerial, en base a los más activos simpatizantes y miembros del partido de la gaviota azul. He aquí mi humilde propuesta:
    Presidencia del Gobierno
    Mariano Rajoy
    Ministerio de Administraciones públicas
    Francisco Camps
    Ministerio de Ciencia y Tecnología
    Federico Jiménez Losantos
    Ministerio de Economía
    Santiago Niño Becerra
    Ministerio de Interior
    César Vidal
    Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación
    Miguel Arias Cañete
    Ministerio de Cultura y Deporte
    Juan Manuel de Prada
    Ministerio de Fomento
    Carlos Fabra
    Ministerio de Justicia
    Isabel San Sebastián
    Ministerio de Sanidad y Consumo
    Manuel Torreiglesias
    Ministerio de Asuntos Exteriores
    Fernando Sánchez Dragó
    Ministerio de Defensa
    Carlos Dávila
    Ministerio de Medio Ambiente
    Esteban González Pons
    Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales
    Salvador Sostres
    Portavoz del Gobierno
    Nacho Villa / Pedro J. Ramírez

  • La prima de riesgo

    Por lo visto España está a puntito de entrar en el selecto grupo de países que se van al garete, junto con Grecia, Portugal, Irlanda e Italia. La culpa de ello la tiene la prima de riesgo, que está disparada porque la otra prima, la de Italia, está ya de parranda en una mansión con Berlusconi. ¿Pero qué es la prima de riesgo? Se trata de la remuneración adicional que se tiene que ofrecer a un inversor a modo de premio por haber invertido en un proyecto arriesgado en lugar de en una inversión segura. Ahora España es una golosina en el patio de un colegio de inversores.
    En términos financieros, la prima de riesgo es el diferencial de rendimientos entre un activo arriesgado respecto de un activo libre de riesgos. En el mercado de los bonos gubernamentales hace referencia al credit spread, es decir, al diferencial de rendimiento producido por el riesgo crediticio entre el tipo de interés de los bonos gubernamentales de un país respecto a los tipos de interés de otro país de referencia (en la UE es Alemania), razón por la cual a veces también se usa la expresión «Riesgo-país». En otras palabras, la prima de riesgo refleja el rendimiento neto adicional que un inversor demanda por invertir en la deuda emitida por un país con más riesgo crediticio respecto de la seguridad en la inversión en un país como Alemania. 
    Así que es mucho más seguro invertir en Alemania, porque su prima de riesgo es prácticamente nula, pero es mucho más jugoso invertir sobre España, porque las ganancias pueden ser mucho más mayores gracias a su prima de riesgo… a costa de perderlo todo, si el país no puede pagar… pero ¡tranquilos todos! que para eso están los fondos de rescate, para poder pagar a esos inversores (y no para inyectar dinero en un país, como se cree). Cualquier inversor con dinero puede hacerse de oro en cuestión de minutos, especulando en el mercado de los bonos gubernamentales; lo que eufemísticamente se llama «los mercados». Luego están aquellas empresas –sí, empresas– que califican los riesgos de los activos financieros de los países, y determinan con sus estudios la prima de riesgo acorde: son las llamadas agencias de rating, con Standard & Poor’s, Moody’s y Fitch a la cabeza.
    Por este arte de biribirloque el sector empresarial y financiero es el que tiene capacidad para hundir países según convenga a sus intereses. Sospecho que este sistema lo ideó Magneto en estrecha colaboración con Lex Luthor, porque de tan malvado resulta cómico. Es tan sencillo, y a la vez tan complicado a los ojos de aquellos que no somos brokers ni especulamos en bolsa, que causa indignación, rechazo y un largo etcétera de reproches que van a caer en saco roto, puesto que nuestra capacidad para cambiar este hecho es nula: se limita a depositar un papel en una urna cada cuatro años y rezarle a Dios para que los «los mercados» nos tengan confianza.
    La validez de las agencias de rating está fuertemente consolidada: en 2008 dieron la máxima calidad a los bonos emitidos por Lehman Brothers justo antes de su quiebra. Tendrían que haber amonestado a estas empresas, ¿no? ¡Pues no! Según García Montalvo, de la Universitat Pompeu Fabra

    «(…) si la agencia pone una calificación a tus activos que no te convence, puedes no pagar, así que les interesa poner AAA porque si no el cliente podría irse. (…) Antes estas agencias tenían los incentivos correctos porque sus clientes eran los inversores y la agencia tenía que decirles la verdad. El problema [ahora] es que nadie sabe el modelo que utilizan para calcular [la solvencia], cobran por hacerlo, pero no te dicen sus variables. Lo que sí sabemos es que en los últimos siete años no han modificado sus modelos, y estos tenían errores.»

    Sobran las palabras, estamos en manos de tiburones financieros; de empresas de calificación con la solvencia de la bruja Lola; de políticos en manos de la banca que paga sus campañas; de informaciones sobre este hecho brumosas y equívocas al estar las empresas de comunicación en el mismo barco que los políticos… y sin una salida honrosa en el horizonte.
    Con más de la mitad del mundo indignada, con más manifestaciones, paros y movilizaciones mundiales que en cualquier otro momento de la historia, con la tasa más alta de abstención que pone de manifesto el divorcio entre los gobernantes y los gobernados, con estas empresas gigantescas fuera de todo control, y con más población que nunca en el mundo, toda ella desencantada, en la miseria y sin perspectivas de futuro… ¿como no perder el optimismo y pensar que ya todo da igual? ¿Como no darle razón a Francis Fukuyama, que en 1992 proclamó que estábamos en el fin de la historia? Tal vez los mayas tenían razón en sus profecías, y estamos en el albor de un cambio radical de los tiempos. ¿A dónde vamos? Y sobretodo ¿quién nos conduce allí? ¿vamos de la mano o con argollas?
  • El debate electoral de 2011

    El debate electoral de 2011

    El debate de la campaña electoral de 2011 se celebró el 7 de noviembre, rodeado de un ambiente de gran expectación entre los periodistas. En el debate, dos presidenciables entre los más de cuarenta que los españoles pueden elegir, se dedicaron a decir «¡y tú más!» en unos cruces dialécticos propios del catetismo ilustrado en la línea que separa la barra del bar de la mesa de tertulias televisivas. Se puede decir, con toda la razón, que ni ha ganado la derecha ni la izquierda –la izquierda ni se presentaba, yo solo vi una derecha conservadora y otra progresista–, en todo caso ha ganado el ytumasismo, una clara tendencia al alza entre los partidos que llevan gobernando toda la vida en España.
    Empecemos por el muñeco que representaba a los intereses de la patronal, digo el PP. Las propuestas de un Rajoy con sonrisa beatífica eran tan sencillas como el mecanismo de un chupete; esto es, que todo se resuelve con la creación de empleo, que se genera por el simple hecho de un cambio de gobierno. Una vez que se genera empleo por este axioma todo lo demás es coser y cantar. Para decir esta gran verdad tuvo que leer continuamente de su papelito, que con tanto mimo le habían preparado sus asesores. Es como decir que para que los bancos vayan bien la gente tiene que tener dinero en ellos, y tengo que apuntarme esta frase en un post-it y leerla todo el rato a ver si así se me queda. Tampoco Rajoy se sabía el nombre del candidato que tenía enfrente, puesto que lo llamó Rodríguez Zapatero en un par de ocasiones; puro déjà vu, ya lleva dos elecciones perdidas con esa bestia negra que ahora se ha convertido otra vez en bambi.
    Por otro lado, teníamos al candidato Rubalcaba, con un discurso que empezó por echar en cara a Rajoy sus desmanes en el gobierno, su discurso deliberadamente ambiguo y su implicación en la crisis. Todo bien de no ser que Rajoy no es el presidente –ni siquiera manda en su partido– y es Rubalcaba el que está gobernando. De poco le sirvió al del PSOE, que no andaba falto de razón, recordarle a Rajoy que la crisis que vivimos ahora viene por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria que surgió en los años más duros del aznarismo. Tampoco le ayudó sembrar las dudas acerca de la posibilidad que el PP recorte las libertades sociales conseguidas, como el matrimonio homosexual, la ley de muerte digna o el aborto, que son opciones y no imposiciones. De nada sirvió recordarle a Rajoy los párrafos más oscuros de su programa electoral, donde se insinúan recortes en derechos a los trabajadores, revisiones de pensiones cada dos años y rebajas en la prestación del paro. Todo ello no impidió que el gran agujero de los cinco millones de parados dejara de ser más visible. Incluso Campo Vidal, el moderador del debate, le pasó a Rubalcaba una pala para que empezara a cavar su tumba política; esto sucedió cuando las cámaras no enfocaban, pero la pala está ya está en Ferraz, esperando encontrar acomodo en un despacho de Telefónica.
    Me interesaron especialmente el apartado que dedicaron los candidatos a hablar sobre medio ambiente, inmigración y cultura. Por su ausencia, me refiero. ¿Cómo voy a votar a un partido que no tiene en cuenta estas realidades sociales que también forman el país que pretenden gobernar? ¿Qué pasará con los inmigrantes que viven en España y que se levantan cada día con la espada de Damocles en el pecho, sin saber si a partir del 20N se endurecerán las condiciones de vida para ellos? ¿Qué pasará con el aire de nuestras ciudades, la conservación de nuestros montes, la calidad de nuestro litoral costero? ¿A dónde se dirigirá la cultura de este país si tiene que depender del mecenazgo y el patrocinio privado? ¿Acaso todas estas cuestiones no son importantes? ¿Acaso solo importa el dinero? ¿De verdad alguien cree que se puede vivir feliz –ya no digo crecer, pues me niego a valorar la vida en términos capitalistas– en un país con menos habitantes, enfermo y cateto?
    Me hubiera interesado más un debate con la participación de IU, UPyD y Equo, puesto que son los partidos minoritarios que más cosas han dicho en esta campaña y que más posibilidad de cambios pueden hacer. Los dos partidos mayoritarios están atados de pies y manos, como la prensa, por los poderes económicos que les financian –la gran banca, las empresas de comunicación y las de energía–, por tanto nada va a cambiar en el panorama político si seguimos votando a unos señores que llevan toda la vida gobernando y que nos han conducido a esta situación. Los dos, Rajoy y Rubalcaba, han estado ya en el gobierno, y los dos son culpables de haber conducido a España hasta este callejón sin salida en el que nos encontramos. Votarles significa volver a los viejos remedios, significa volver a tenerles ahí de por vida, como si no llevaran toda una vida organizando nuestro porvenir, desde el Prestige, Sitel y demás pecados de cada uno, su currículum por sí solo debería bastar para que no depositáramos nunca jamás nuestra confianza en ellos.
    Soy de la firme opinión que únicamente un nuevo partido, sin las ataduras de los grandes, puede realmente hacer cambios de calado en España. Un partido que no pueda esgrimir el ytumasismo a sus adversarios, y que en su lugar, tienda puentes de diálogo con todos porque ningún interés le ate a una determinada cerrazón ideológica. Uno de esos partidos que no sale en los medios porque no los tiene controlados, que genera ilusión y cambio. Uno de esos partidos que no salen en los debates electorales porque puede sacar a relucir las vergüenzas de los candidatos, sus penas y sus faltas. Se impone el cambio de ciclo, la regeneración del espectro político del país; falta masa intelectual en el hemiciclo, falta fuerza en Europa, sobra la soberbia en los presidentes autonómicos, sobran la mitad de los consejeros de esos presidentes.
    En conclusión, el debate ha servido para saber como piensan estos títeres de los poderes económicos del país. ¿La dación en pago? una quimera. ¿La ecología? eso es para hipis colgaos. ¿La vivienda digna? puro eslogan de universitarios. ¿La educación gratuita? ya la tenemos, solo que se tiene que pagar. ¿La sanidad? pues lo mismo que la educación. ¿La cultura? ahí está la tele. ¿Europa? eso es para pedir ayudas agrícolas. ¿La igualdad de oportunidades? pues anda que no hay mujeres de su casa en puestos de responsabilidad. ¿Me dejo algo? no lo sabemos, pero en todo caso, ya lo habíamos pensado. Mientras tanto, antes de que acabara el debate, los periodistas hooligans ya daban ganador a quien tiene que pagarles el pan, los tertulianos voceros ya insultaban ora a uno ora al otro, y la gente común se iba a dormir con la terrible sensación de que habrá un cambio, sí, para que todo siga igual.
  • “Las mil frases más feroces de la derecha de la caverna”, de José María Izquierdo

    “Las mil frases más feroces de la derecha de la caverna”, de José María Izquierdo

    Hoy ha sido un día muy importante, por varios motivos. He ido a la presentación del libro de José María Izquierdo, periodista de EL PAÍS y autor del blog “El ojo izquierdo”, al auditorio del CCCB, aquí en Barcelona. Me acompañaba una amiga, y allí los dos, acompañados del resto de personas del auditorio, nos hemos enterado por boca de Josep Ramoneda y Carles Francino del fin de ETA. Nadie ha aplaudido ese momento, porque en otras ocasiones la banda terrorista ha anunciado el alto el fuego y lo ha roto posteriormente con un atentado. Pero se notaba que ésta vez era diferente, porque tras la presentación inicial del libro se han ido rápidamente; Ramoneda a escribir un artículo y Francino al País Vasco.
     
    El auditorio poco a poco se ha ido llenando de personas ávidas de escuchar lo que Izquierdo tenía que contarnos. Yo ya tenía una idea que me rondaba en la cabeza, pero nadie como él la ha sabido sintetizar mejor: “¿Puede amparar el periodismo a aquellos profesionales que insultan, difaman o desprecian hasta el punto de desear el aniquilamiento de quienes no comparten su ideología?”. La pregunta obtendrá diferentes respuestas en un debate que invite a la reflexión; pero solo conseguirá reproches e insultos en la arena mediática, catódica y radiofónica en la que algunos periodistas se mueven como pez en el agua.
     
    En las 238 páginas del libro encontraremos, tal como reza el título, mil frases feroces que albergan incontables groserías, virulentas proclamas e increíbles embustes. Además, se presentan de forma a séptica; una detrás de otra, sin comentarios del autor, dejando al lector que juzgue oportunamente. Nos encontramos con perlas de tal calibre que a mí me sorprende que no estén sus autores en los tribunales. Pero tal como dice Izquierdo, hasta los jueces se han impregnado del virus faltón de la caverna. El insulto ha llegado desde las tertulias nocturnas hasta la barra del bar, pasando por los juzgados, los titulares de prensa y los políticos de todo pelaje.
     
    Izquierdo nos hace ver que no es normal, ni de lejos, lo que está pasando en el periodismo en éste país. No puede ser que un periódico serio, conservador y responsable como Abc se haya convertido en un contenedor de soflamas incendiarias contra el gobierno, la izquierda y los jóvenes; esto debería ser marginal, anecdótico, superfluo. Pero no lo es; se trata de una realidad con la que nos hemos acostumbrado a convivir: nos despertamos con el insulto en la oreja y nos acostamos con el odio en la vista.
     
    Algunas, pocas voy a poner, de las frases que nos encontramos son estas: “José Luis Rodríguez Zapatero le bajó los pantalones al Estado de Derecho para que la banda de los terroristas de ETA lo sodomice” César Vidal; “La iglesia pide movilizarse contra la ‘licencia de matar hijos’” titular de La Razón; “Para una parte de la izquierda española, asesinar a la gente de derechas masivamente carece de importancia” Alfonso Ussía; “Los del 15M es gente que como cierto sector de los antisistema, tiene su conexión con ETA” César Vidal; “La ONU es lo más ilegal que existe” Federico Jiménez Losantos. Cada frase rezuma bilis, y son mil. Pero según Izquierdo, en la presentación, ha advertido que tenía más de 20000, pero que tenía que escoger… ¡qué difícil tarea ha tenido este hombre!
     
    Además, el veterano periodista nos pone en alerta y nos pide que no desprestigiemos el poder destructivo del lenguaje soez que desde “la caverna” nos embota los sentidos; que si alguien utiliza el insulto se le rebata con argumentos; y nos anima a practicarlo ahora mismo: veremos a partir de hoy a toda una retahíla de tertulianos, políticos y opinadores en general echar pestes sobre el comunicado de ETA sobre el fin de la violencia. A nadie con dos dedos de frente se le escapa que ésta noticia es buena, en esencia, porque pone fin a un problema en el País Vasco, ya que a partir de hoy la gente con algún cargo o con un ideario españolista (o simplemente simpatizantes del PP o PSOE) puede respirar tranquila en Euskadi. Veremos pues como determinados grupos, casi todos los de tendencia conservadora, recelarán y negarán que esto sea bueno, y en fin, concluirán que el gobierno se ha plegado a los deseos de ETA.
     
    Que yo sepa, ETA no ha conseguido la independencia de Euskadi por las armas, en su lugar ha sido derrotada policialmente y ha perdido muchos apoyos en su tierra, que se han traspasado a un nuevo partido político llamado Bildu, que efectivamente quiere la independencia del País Vasco, pero a través de medios democráticos. De eso se trataba, ¿no? O de lo que se trataba, y voy a pensar mal, es que ETA se perpetuara como un grupo terrorista de perfil bajo, gracias al cual se pudiera negar cualquier reivindicación política a causa de su existencia?
     
    En conclusión, Izquierdo nos invita a pensar, sosegadamente y con argumentos, sin insultos ni menosprecio del rival, como gente normal y civilizada. Solo se está pidiendo eso, un poco de calma, una vuelta a la dialéctica constructiva, amable y creativa, de la que puedan surgir ideas y acuerdos entre diferentes. Reclamo el derecho a tener en este país un partido conservador que no siga los credos de esta caverna vociferante, exaltada y, en definitiva, tan poco parecida a España. Si esto no es así, auguro unos años muy duros por delante, donde a los que tenemos una tendencia política más progresista se nos tilde de estúpidos, traidores o sectarios, solo por nuestras ideas. Está en juego mucho más de lo que parece.
  • Lo que sé de los hombrecillos. Juan José Millás (crítica)

    Lo que sé de los hombrecillos. Juan José Millás (crítica)

    • TítuloLo que sé de los hombrecillos
    • Autor: Juan José Millás
    • Primera edición: 2010 (Seix Barral)
       
    Poco habremos aprendido de los hombrecillos tras la lectura de éste pequeño libro, así que el título no nos lleve a engaño. Lo que ahora sé de los hombrecillos es que están escritos por Juan José Millás, lo cual nos va a sumergir en un universo propio poblado de seres mezquinos, algunos de ellos diminutos y otros un poco más grandes. En realidad, la historia trata de un solo hombrecillo, o mejor dicho de dos: el autor y su réplica en miniatura
     
    A través de una extraña metáfora del huevo de gallina, que tal vez algún economista sepa apreciar (yo no lo he hecho), la trama nos lleva por parajes sexuales que rayan la pornografía barata, algo que parece que no esté escrito por un verdadero escritor como Millás, sino por un aficionado a los foros virtuales de literatura erótica, con todos mis respetos hacia los aficionados a éste género que leen y escriben desinteresadamente en las múltiples páginas de éste género en la red. Pero en éste caso, Millás pretende vendernos ésta historia y cobrárnosla a precio de obra maestra.Explicar que dentro de nosotros hay un Yo más mezquino ya está inventado, lo escribió Robert Louis Stevenson en su extraño caso deldoctor Jekyll y míster Hyde.
     
    La realidad es que es un cuento absurdo, delirante, raro e inverosímil. La premisa era interesante al principio: el ensueño de un catedrático que se ve visitado por extrañas criaturas parecidos a hombrecillos; eldesdoblamiento del protagonista cuando accede al reino de casas de muñecas, donde conocerá a la mujercilla; la enigmática reproducción ovípara de los hombrecillos, que guarda alguna relación con la obsesión por el huevo de gallina del protagonista. Pero luego todo eso se esfuma y se derrumba como un castillo de naipes. Nos aguardan lugares comunes, personajes planos y cierta desidia narrativa.
     
    Seremos testigos del descenso a los infiernos del protagonista, aunque tal vez no sea tan espectacular como Millás nos pretende hacer creer -no es algo tan diabólico fumar, beber y tener la casa hecha un desastre-, y también seremos partícipes de lo bien que le salen las cosas al protagonista, algo que decepciona por completo, puesto que uno esperaría que alguien que ve hombrecillos y que tiene que ocultar su doble vida como tal tuviera más dificultades. Pero no sucede así, todo lo despacha Millás con un par de frases; todo resulta fácil y previsible. 
     
    Al final la novela termina de forma abrupta, como si en realidad el propio autor no estuviera muy contento con lo que le estaba saliendo hasta el momento pero tuviera la obligación de entregarle algo al editor. Todavía no entiendo a qué venía lo del huevo, pero supongo que Millás lo habrá explicado bien en cualquier suplemento de El País, porque en éste libro no me queda claro. En definitiva, Millás no sabe nada de los hombrecillos.
     
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    Blogs

     Acabo de leer un comentario a un post de Lansky que me ha gustado un montón, y que aquí reproduzco sin permiso del autor: «los blogueros somos muy difíciles de contentar. Somos como el novio pesado o la novia pesada: no solo quiere que le quieran, quiere además que se lo digan. Pero no le basta con que se lo digan, además quiere que se lo digan de tal modo que se note que es verdad, que se lo digan de modo original, sincero y poético. Pero no le basta con que se lo digan así, sino que además tienen que decírselo sin que lo pida, arrebatados por el propio entusiasmo del amor irrefrenable…«


    Eso vendría a ser el perfil tipo del bloguero (exceptuando a los que usan Tumblr… esa cosa rara que ni es un blog, ni un twitter ni ná de ná). Los blogueros de WordPress son por general más cool, los de Blogger son vintage. Al principio los blogs no tenían comentarios, y eso era un poco rollo. Pero después las ansias de poder contestar a algún bloguero listillo, o mejor dicho, las ansias a que nos contestaran a nuestros propios artículos propició la enorme megalópolis que conforma la blogosfera. Gentes de todo pelaje, ideología y condición se agolpan a hostias ante el gran ventanal que ofrecen los blogs para decir lo suyo, a lomos de un veloz caballo llamado Anonimato.


    Parece ser que ahora los blogs están de capa caída. Dicen lo mismo de los diarios y la prensa escrita. Tampoco Facebook está en su mejor momento. Lo que se lleva ahora es soltar la parida más grande posible en Twitter y cosechar folowers. Somos hijos de nuestro tiempo, y nuestro tiempo va más rápido que un neutrino.


    Así, gente de izquierdas, de derechas, de centro, ecologistas, feministas, geeks, fans de Justin Bieber, filósofos, empresarios, parados, abuelas, sindicalistas, modelos, delincuentes, bulímicas, y algún que otro escritor pueblan y enriquecen con su verborrea -¡me incluyo!- a ésta gran urbe de palabras que tal vez dentro de unos años desaparezca bajo toneladas de mensajes estúpidos en 140 caracteres. Por cierto, también estoy en Twitter.

  • Veo, leo, escribo

    Abro este blog para preservar y promocionar mis trabajos de ficción interactiva, tras haber eliminado mi anterior web, donde publicaba mis trabajos. Aquí voy a hablar sobre las cosas que hago, de lo que veo, leo y juego. Intentaré hacer críticas y dar opiniones de todo lo que me llame la atención y considere digno de destacar. No quiere decir esto que todo lo que se quede sin criticar ni comentar carezca de interés, solo que mi tiempo es limitado. Aunque en la primera frase de éste párrafo se haga hincapié en lo de promocionar la ficción interactiva, mucho me temo que no voy a hablar demasiado sobre el tema, porque últimamente la cosa está muy parada en éste campo. Pero vamos, que si sale algo digno de destacar, es muy probable que lo juegue y critique.

    La razón por la cual eliminé mi web y los anteriores blogs es porque en mi web se hacía mención de «mi marca» fallida de Yonostudio, que tenía que ser el nombre de mi estudio de diseño, hallá por el 2005, cuando todavía era joven y tenía la cabeza llena de pájaros. Lo de la página web de Literactiva no fue mucho mejor; tras enemistarme con mis colaboradores decidí cerrarla por falta de mantenimiento. Mis antiguos blogs también los cerré, por la misma razón. Eso me hizo pensar… ¿porqué mis páginas webs y blogs los acabo cerrando? Porque lo que me motivó a abrirlos en su día ya no me motiva; y porque todo comienzo tiene un final. Sé que este blog que hoy abro tendrá un final, pero hoy estoy motivado a abrirlo porque de lo que voy a hablar en él es sobre lo que veo, leo y escribo. No de lo que se supone que debería ver, leer y escribir. Esto que es tan sencillo no lo es tanto, puesto que no es lo mismo hablar sobre lo que se quiere que hablar sobre lo que otros quieren. Esta reflexión, tan sencilla, me habría ahorrado mucho trabajo en el pasado, si la hubiera pensado antes. Pero yo nunca he sido de mucho pensar, sino de mucho hacer.

    Por ejemplo, cuando escribía en mi antiguo blog sobre ficción interactiva me sentía en la obligación de hablar de todo lo que salía anunciado en el CAAD. Aunque la mitad de las cosas que salían en el CAAD no me interesaran en absoluto, como miembro activo de una comunidad me obligaba a ello para valorar el trabajo de los otros miembros. Incluso aunque el trabajo fuera malo o lo considerara de escaso interés, siempre tenía buenas palabras para todos. No creo que eso fuera malo, pero al final uno prefiere no hablar de lo que no le gusta para no molestar a nadie, y eso conlleva la «falta de mantenimiento» del blog. Para hablar y molestar a alguien siempre nos quedará Mel Hython, como bien saben Adam Cadre y otros/as.

    Otro ejemplo, cuando escribía en mi blog de relatos, me obligué a escribir diariamente cuentos de no más de 1000 palabras de extensión. Lógicamente se me secó el poco cerebro que tengo y además me quitó mucho tiempo para escribir mi proyecto de novela, que aún sigue en alguna carpeta del disco duro. Lo que en un momento me pareció tan bueno, obligarme a escribir y a publicarlo inmediatamente, se me antoja ahora un intento pueril por demostrar que podía escribir bien y demostrarlo ante mi gente, algo que queda totalmente en entredicho, como cualquier lector podrá comprobar al ver las veces que se repiten los verbos solo en éste párrafo. ¿Es necesario poner tantas veces «demostrar» o «escribir»? Pues eso, que no es tan buena idea abrirse blogs para obligarse a escribir, y sí lo es escribir para uno mismo, en privado, y publicarlo solo cuando uno esté a gusto con lo que escribe, no para demostrar nada, porque para eso ya están los agentes literarios, y es a ésos a quienes tenemos que deslumbrar con nuestra prosa.

    Con Literactiva, pasó que no era posible juntar tanto ego en tan poco espacio. Para empezar, mi colaborador Depresiv tenía que revisar todos los textos, asumiendo que tal vez el resto no sabíamos escribir o que éramos simples escribientes. Un vistazo a su extensa bibliografía acredita su posición en éste aspecto. Con Urbatain, poco queda que decir que otros no hayan dicho ya, siempre se mete como elefante en cacharrería en todo proyecto ajeno hasta hacerlo suyo. Así que Literactiva ofreció lo que pudo durante su corta travesía en la red, y sufrió de «falta de mantenimiento» hasta que decidí retirarla al comprobar que nadie recogía el testigo. Todo el trabajo realizado se puede encontrar ahora en el CAAD, que tuvo un gesto elegante ante una página que intentó hacerle sombra.

    Por último, con mi web de Yonostudio puse fin a más de cinco años en la red, con un nombre con el que nunca me sentí del todo a gusto, puesto que era el nombre de un fracaso, de una agencia de publicidad, de un estudio creativo, de mi proyecto como freelance que nunca se pudo realizar. Así que aunque me costó, decidí alejarme de ese nombre, puesto que ya no tenía sentido seguir, y apostar por la sencillez de ser yo mismo, sin nicks a modo de máscaras, que tan bien funcionan en los foros. Y no solo renuncié a «mi marca comercial», sino que además me quité de encima el antiguo nick de «Grendelkhan», que era un homenaje al Grendel de los cómics, creado por Matt Wagner, uno de mis autores favoritos. También me podía haber puesto Orion Assante, pero Grendelkhan me pareció más molón. Ahora, dejemos al Grendel-Khan original en los cómics, y la copia en Google.

    En conclusión, abro este blog tras haber tenido un gran bagaje en la apertura y cierre de blogs. No prometo actualizarlo demasiado, pero sí prometo escribir cosas que me motiven. Tampoco puedo decir que no tenga otros blogs abiertos, pues todo el material de la Revista Token se ha recompilado en un blog que sigue abierto y que continúa el proyecto iniciado en Yonostudio. Ahí se irán publicando los nuevos números de esa revista lúdica. Tan solo queda decir que también me podéis seguir en Twitter, y que pronto pondré enlaces a mis antiguos juegos para poder jugarlos on-line.

    Nos leemos,
    Xavi C.