Categoría: Culturas

  • Post de Plataforma Unitària en Defensa de la Universitat Pública

    «El 2012 s’ha iniciat amb més acomiadaments a les universitats, amb més precarització de les condicions laborals, amb l’amenaça d’augmentar més les taxes universitàries, i la qualitat de l’educació superior minva per efecte de les retallades extremes.
    Per tal de respondre a aquest atac a la universitat pública, la Plataforma Unitària en Defensa de la Universitat Pública (PUDUP) convoca vaga general a les universitats de Catalunya pel dimecres 29 de febrer.

    Les retallades que la conselleria d’Economia i Coneixement, dirigida pel senyor Andreu Mas-Colell, està imposant al conjunt de les universitats de Catalunya no s’aturen. Aquest 2012 ha començat amb noves informacions de centenars d’acomiadaments (alguns directes i d’altres encoberts per via de la no renovació de contractes) de professors i treballadors del PAS, retallades de sous i precarització de les condicions laborals de milers de professors i membres del PAS de les diverses universitats catalanes. A tot això, cal afegir-hi l’amenaça d’augmentar les taxes universitàries per sobre dels valors del darrer any (més del 15%, de mitjana), fet que sumat a la massificació de les aules, la supressió d’oferta acadèmica i a la important manca de materials educatius, suposa que els estudiants paguen, i pagaran, més per rebre una educació de menys qualitat.

    Aquesta dantesca situació és el resultat de les nefastes polítiques en matèria d’universitat dels darrers anys, que es veu agreujada per les retallades del govern de CiU que ataca un dels pilars bàsics de tota societat, com és l’educació, la formació i la investigació. A més a més, per poder executar lliurement les retallades i frenar les múltiples veus que s’alcen en defensa de la universitat pública, el secretari d’universitats, Antoni Castellà, pretén imposar interventors externs sobre les finances universitàries, atacant d’aquesta manera l’autonomia universitària i vulnerant tots els principis democràtics més fonamentals.

    Però de tots aquests atacs hi ha algunes persones que en treuen beneficis privats, i en aquest cas són les empreses que veuen com augmenta el seu poder i la seva influència a les universitats per via del Consell Social, les Fundacions, les Spin-Off i altres entitats que es lucren de les universitats públiques.

    Davant d’aquest ferotge i salvatge atac a la universitat pública, la Plataforma Unitària en Defensa de la Universitat Pública (PUDUP), que agrupa professors, estudiants i membres del PAS de les universitats de Catalunya, convoca vaga general d’universitats pel dimecres 29 de febrer. Amb aquesta vaga, que s’emmarca en un període de mobilització i lluita constant, volem denunciar el desmantellament que està vivint la universitat pública i exigim la paralització de les mesures encaminades a retallar el futur dels centres d’educació superior. A més a més, manifestem que l’única solució és obrir immediatament un procés democràtic i participatiu de reflexió i anàlisi sobre el rumb de la universitat i avançar cap a la construcció d’una universitat de tots i per a tots.»

    Plataforma Unitària en Defensa de la Universitat Pública.
    Estudiants d’Humanitats de la UOC

    ————————————
    «El 2012 se ha iniciado con más despidos en las universidades, con más precarización de las condiciones laborales, con la amenaza de aumentar más las tasas universitarias, y la calidad de la educación superior merma por efecto de los recortes.
    Para responder a este ataque a la universidad pública, la Plataforma Unitaria en Defensa de la Universidad Pública (PUDUP) convoca huelga general en las universidades de Cataluña para el miércoles 29 de febrero.
    Los recortes que la consejería de Economía y Conocimiento, dirigida por el señor Andreu Mas-Colell, está imponiendo al conjunto de las universidades de Cataluña no se detienen. Este 2012 ha empezado con nuevas informaciones de cientos de despidos (algunos directos y otros encubiertos por vía de la no renovación de contratos) de profesores y trabajadores del PAS, recortes de sueldos y precarización de las condiciones laborales de miles de profesores y miembros del PAS de las diversas universidades catalanas. A todo esto, hay que añadir la amenaza de aumentar las tasas universitarias por encima de los valores del último año (más del 15%, de media), lo que sumado a la masificación de las aulas, la supresión de oferta académica y a la importante falta de materiales educativos, supone que los estudiantes pagan, y pagarán, más para recibir una educación de menor calidad.
    Esta dantesca situación es el resultado de las nefastas políticas en materia de universidad de los últimos años, que se ve agravada por los recortes del gobierno de CiU que ataca uno de los pilares básicos de toda sociedad, como es la educación, la formación y la investigación. Además, para poder ejecutar libremente los recortes y frenar las múltiples voces que se alzan en defensa de la universidad pública, el secretario de universidades, Antoni Castellà, pretende imponer interventores externos sobre las finanzas universitarias, atacando de esta manera la autonomía universitaria y vulnerando todos los principios democráticos más fundamentales.
    Pero de todos estos ataques hay algunas personas que sacan beneficios privados, y en este caso son las empresas que ven aumentar su poder y su influencia en las universidades por vía del Consejo Social, las Fundaciones, las Spin-Off y otras entidades que se lucran de las universidades públicas.
    Ante este feroz y salvaje ataque a la universidad pública, la Plataforma Unitaria en Defensa de la Universidad Pública (PUDUP), que agrupa a profesores, estudiantes y miembros del PAS de las universidades de Cataluña, convoca huelga general de universidades para el miércoles 29 de febrero. Con esta huelga, que se enmarca en un período de movilización y lucha constante, queremos denunciar el desmantelamiento que está viviendo la universidad pública y exigimos la paralización de las medidas encaminadas a recortar el futuro de los centros de educación superior. Además, manifestamos que la única solución es abrir inmediatamente un proceso democrático y participativo de reflexión y análisis sobre el rumbo de la universidad y avanzar hacia la construcción de una universidad de todos y para todos. «
  • La dona que mirava la tele

    La actriz Assun Planas reflexiona sobre el poder que ejerce la televisión en nuestras vidas, dado que este medio de comunicación selecciona los trozos de realidad que el espectador puede ver, y omite aquellos que no le interesan. Basado en el libro del mismo título de Dolors Miquel, en un rico lenguaje poético que reivindica el poder de la poesía y aborrece la mediocridad zafia que nos ofrece la televisión.
    La obra es un monólogo en catalán y en prosa poética, donde la actriz permanece tumbada en un sofá mientras va cambiando de canal, a la vez que comenta lo que observa en la pantalla. El monólogo nos hará soltar alguna carcajada de vez en cuando, pero su trasfondo es dramático. De vez en cuando surge el miedo a apagar la televisión, a salir ahí fuera… pero el influjo del aparato catódico es más fuerte e invita continuamente a cambiar de canal, a combatir el aburrimiento con esas píldoras de realidad seleccionada que ofrece la pantalla; esa dosis cotidiana que nutre nuestra desazón. 
    En un momento de la obra, el texto se vuelve más crudo, se plantean más interrogantes, se cuestiona a la televisión y se reivindica a la poesía. Pero también se revela un secreto que va más allá de la pantalla y explica el porqué nos refugiamos bajo su infeliz manto; la razón de la protagonista queda clara en la obra –y aquí no la voy a desvelar para no reventar parte de la trama–, pero cada cual tendrá la suya, y con esa reflexión abandonaremos la sala, preguntándonos cuál es la causa por la que nos pasamos la vida mirando la televisión y renunciando con ese acto a las miles de cosas que nos ofrece la vida.

    En palabras de los autores de la obra:

    ‘La mujer que miraba la tele’ quiere ser una reflexión sobre el mundo en lo que vivimos, dominado por el televisor, que se convierte en un verdadero iman para muchas personas. Un iman que puede convertirse en un pozo sin fondo, un agujero sin salida en el que algunos pueden quedar vertidos y de donde les puede costar salir.
    De hecho, el mundo de la televisión está en todas partes y lo abarca todo: informativos, dibujos animados, culebrones, tertulias, concursos, anuncios… Es el medio de comunicación más masivo, por donde pasan personajes de todo tipo, algunos viven y otros viven. La televisión también provoca la soledad del espectador. De todo, ¿es posible hacer una literatura de alto voltaje? ‘La mujer que miraba la tele’ pretende dar una respuesta, proponiendo una mirada lúcida y reflexiva sobre el mundo que percibimos desde nuestra solitaria condición de televidentes y sobre los efectos en la privacidad de nuestra vida íntima.
    La obra, donde la protagonista se dirige a una Maria Callas inexistente, hace sonar a la gran diva de la lírica y poemas en off de Anna Akhmàtova, Federico García Lorca, Maria-Mercè Marçal, Marina Tsvetàieva y Anne Sexton.

    La obra se representa en el Círcol Maldà de Barcelona y estará en función los lunes y martes hasta el 30 de septiembre.
    Más información
  • Pascual Serrano

    Pascual Serrano es un periodista español que no trabaja para El País, Abc, La Razón, El Mundo o La Vanguardia. Ni creo que vaya a hacerlo en un período relativamente largo de tiempo, a no ser que las cosas cambien mucho en el panorama de los rotativos españoles. Tampoco se le va a ver en la sección de libros o cultura de ninguno de estos periódicos, y no será porque su obra carezca de interés. Resulta que Pascual Serrano se dedica con cuerpo y alma a tratar de mostrar la manipulación a la que nos someten los medios de información.
    ¿Recuerdas algún reportaje crítico con El Corte Inglés? ¿o con el BBVA? ¿tal vez con Telefónica? Probablemente no lo recuerdes, porque los medios no se van a hacer eco de las reivindicaciones de trabajadores, sindicatos y periodistas que destapan sus vergüenzas. ¿Porqué van a arriesgar a perder al mayor anunciante de España, que es el Corte Inglés? ¿Como van a hacer frente a las pérdidas si no es con préstamos, créditos y avales de los grandes bancos españoles? Los medios españoles están atados de pies y manos a sus anunciantes, empresas de comunicación, banca y alimentación; y jamás van a echar a perder esos jugosos contratos. La ideología queda muy atrás, entre tendencias de izquierda y derecha, siempre prima el capital. 
    ¿Porqué nos enteramos tan poco de los negocios de Botín? ¿Porqué los periódicos no detallan una lista con los banqueros que están hundiendo al país y se lo están llevando crudo? ¿Cuántos periodistas han sido despedidos de PRISA y qué es el grupo de inversión Liverty? ¿Porqué los periódicos recogen las recetas de economistas ultraliberales y se ningunean a otros como Alberto Montero, Juan Torres o Vicenç Navarro? ¿Porqué el libro de éste último no llegó a publicarse jamás en la editorial Aguilar, propiedad de PRISA?
    Puede que Pascual Serrano no logre trabajar nunca más en la prensa española, pero le podemos estar agradecidos por su tenacidad a la hora de desenmascarar a los medios de comunicación. Solo espero que también canalice su labor para informar acerca de los problemas del mundo, puesto que los problemas del periodismo ya los ha dejado bastante claros. Me gustaría que Pascual Serrano me explicara porqué tenemos que compadecernos de Israel, odiar a Irán y abominar de Venezuela. ¿Y porqué nadie pone el grito en el cielo ante la dictadura de Corea del Norte? ¿Acaso porque no tiene petróleo? En fin, preguntas, preguntas, preguntas. 
    Enlaces interesantes

  • Vila-Matas

    Ayer asistí a una tertulia literaria organizada por el Club de lectura del Museo Picasso en la que el escritor Enrique Vila-Matas hablaría sobre su libro París no se acaba nunca, en el que narra su periplo vital por la capital francesa. Confieso que no me he leído el libro, así que muchas anécdotas me las perdí, pero pronto la charla derivó hacia otras de sus obras, aunque el público tuvo el tacto necesario para no preguntarle de Al sur de los párpados.
    La tertulia duró algo más de una hora, en la que Vila-Matas explicó que en París malvivía en una buhardilla alquilada a Marguerite Duras, que por aquél entonces él veía como una señora rancia que hablaba un francés superior. También nos contó que frecuentaba los cafés donde se reunían los escritores y los refugiados políticos de España y Latinoamérica, como Pío Baroja o Rubén Darío, aunque él nunca se sintió realmente un refugiado, puesto que se fue de España por el aburrimiento que le producía la dictadura del general Franco, pero no por obligación o por sus ideas políticas. Creo que nunca he leído nada de Vila-Matas sobre política; le debe aburrir sobremanera. 
    Hay que advertir que Vila-Matas se inventa la mitad de las citas y las anéctodas, así que probablemente sea cierto la mitad de lo que contó. Pero como lo cuenta todo con esa gracia suya, tan particular, tan irónica sin pretenderlo, aunque no te lo creas te lo crees. Por lo menos, te crees que él lo ha vivido, en su mundo literario, en su imaginario voluble. Como esa fiesta en casa de Paloma Picasso, en la que Vila-Matas invitó a sus amigos españoles y luego empezó a preocuparse porque éstos querían llevárselo todo. Como ese viaje en metro, después de pedirle dinero a su novia de entonces para poder pagar el alquiler, para dirigirse a la fiesta de la mencionada Paloma Picasso, en lo que fue un trayecto perfecto de la miseria al glamour.
    Me sorprendió al descubrir que había trabajado para Fotogramas, y que las entrevistas que hacía se las inventaba. Esto es, cuando le decían que tenía que entrevistar a un fulano, primero se documentaba sobre el tal fulano, luego escribía las preguntas y después, en base a lo que había leído, respondía lo que él pensaba que diría el otro. Así acudía a la entrevista y empezaba a preguntarle cosas al entrevistado, pero de brazos cruzados, sin tomar apuntes; hasta que el fulano, perplejo por la actitud de su entrevistador, le preguntaba que porqué no escribía o anotaba algo de lo que decía. Entonces Vila-Matas sacaba su entrevista terminada y se la daba a leer al entrevistado, que normalmente estaba de acuerdo con lo escrito, y después proseguía la entrevista normalmente.
    También nos explicó su primer encargo remunerado para la revista, que fue la crítica a la película de Lolita dirigida por Kubrick en base al texto de Nabokov. Por aquel entonces Vila-Matas no había leído mucho, ni de lejos conocía a Nabokov, así que se documentó lo mejor que pudo y escribió un texto perfecto, aún sin conocer en absoluto de lo que estaba hablando. Pero de esto Vila-Matas también nos dio una lección, y es que hay que empezar a escribir y no esperar a saber de todo para escribir con corrección. Que hay que escribir, en definitiva, sin pretender ser los buenos chicos de la literatura, tan perfectos y eruditos que de nada se nos pueda poner tacha. Que esto lo diga Vila-Matas, que atiborra sus textos de citas -la mitad inventadas- nos habla bastante del personaje. Aquí dejo un texto donde habla ya de Lolita con más conocimiento de causa; no es el único, pero el de Fotogramas no lo he encontrado.
    De Barcelona no tiene muy buenas palabras, a pesar de que vive aquí. Aborrece la arquitectura de Gaudí y lo que ha representado para esta ciudad. Gaudí ha sido el principal enemigo de Barcelona, que se ha convertido en destino de hordas de turistas ávidos de ver las casas-juguetes gaudinianas; tanto es así que fue el abuelo de Vila-Matas el que conducía el tranvía que acabó con la vida del arquitecto. De la misma forma, un camarero argentino fue el que acabó con la vida del general Franco, harto de escuchar a los refugiados españoles hablando del dictador en sus tertulias de café. Citas de Vila-Matas. Por cierto, también nos dijo que en Francia había publicado un libro más que en España; tal vez de ahí podamos deducir que París sea la ciudad favorita de éste barcelonés.
    Nos comentó el inventor escritor que cuida tanto la trama como la forma de sus novelas, tras la pregunta que yo mismo le habría formulado, puesto que de Vila-Matas me interesa más como lo cuenta todo que lo que cuenta en sí. Pero él no está de acuerdo; nos explicó que él primero tiene una idea para una historia, luego hace un esbozo de trama y finalmente lo va adornando con su forma. Así en estas pocas palabras nos explicó su forma de pensar y escribir una novela; la forma de escribir que tiene el que para mí es el mejor escritor actual en lengua española. Detrás, claro está, de los catetos ilustrados de Cela, Umbral y Pérez-Reverte –y yo añadiría ahí también a Millás–; en lo que Vila-Matas denomina la línea literaria del mal
    En conclusión, una amena charla literaria con el más favorito de mis autores preferidos, en la que asistí rodeado de un ejército de gafapastas de tomo y lomo. Algunos de ellos tomaban apuntes –yo también debería haberlo hecho, porque no me acuerdo ni de la mitad de lo que habló Vila-Matas–; otros reían todas sus anécdotas –incluso cuando no era necesario reír, puesto que el autor a veces no pretendía hacer gracia, pero es que no reían con lo que explicaba el autor, sino que reían porque ellos entendían más que otros y tenían que demostrarlo así–; y todo ello amenizado por un pedante presentador que tenía por virtud hacer preguntas más largas que las respuestas dadas por Vila-Matas –en dos ocasiones, tras la parrafada del presentador el autor le contestaba con un «Bien visto, sí… no lo había pensado». Como curiosidad, el presentador no le preguntó por su última novela, cuando Vila-Matas dijo que acababa de escribir una novela y estaba esperando la buena nueva de su editor, lo cual demuestra que tenía las preguntas ya escritas y una nula capacidad de improvisación. Pero eso es otra historia. Me quedo con todas y cada una de las palabras dichas por el tímido Vila-Matas, un escritor genial, único e irrepetible, y que aún no está recibiendo el reconocimiento que merece, en mi opinión, porque no escribe de espadachines, de viajes a alcarrias próximas o de códigos secretos lejanos. 
    Enlaces interesantes
  • Debtocracy / Deudocracia (2011)

    Al estilo de las películas documentales de Michael Moore, los directores Aris Hatzistefanou y Katerina Kitidi ponen de manifiesto en su film Deudocracia la terrible injusticia de la deuda adquirida en el país heleno. 
    Se plantean la pregunta de si es posible llegar a pagar la deuda sin acabar con la sanidad y la educación griegas. Además, se pone en conocimiento del espectador el concepto de «deuda odiosa», creado en EE.UU. por Alexander Sack en 1927, cuyo manifiesto es el siguiente:

    «Si un poder despótico incurre en una deuda no por las necesidades o los intereses del Estado sino para otorgar mayor fuerza a su régimen despótico, para reprimir a la población que se le enfrenta, etc., esta deuda es odiosa para la población de todo el Estado. Esta deuda no es una obligación para la nación; es una deuda del régimen, una deuda personal del poder que la ha tomado, por lo tanto ésta cae con la caída del poder que la tomó. La razón por la que no se puede considerar que estas deudas odiosas graven el territorio del Estado es que dichas deudas no cumplen con una de las condiciones que determinan la legalidad de las deudas del Estado, que dice: las deudas del Estado deben ser tomadas y los fondos deben ser empleados para satisfacer la necesidades y los intereses del Estado.

    Las deudas odiosas tomadas y usadas con fines que, con el conocimiento de los acreedores, son contrarios a los intereses de la nación, no comprometen a esta última -en el caso que la nación tenga éxito en liberarse del gobierno que incurrió en ellas- excepto por la cantidad con la que obtuvo beneficios de esas deudas. Los acreedores han cometido un acto hostil para con la población; ellos, por lo tanto, no pueden esperar que la nación liberada de un poder despótico asuma las deudas odiosas, que son deudas personales de ese poder.» Alexander Sack

    Existen tres características para identificar una deuda odiosa:

    1. El gobierno del país recibe un préstamo sin el conocimiento ni la aprobación de los ciudadanos.
    2. El préstamo se destina a actividades no beneficiosas para el pueblo.
    3. Aunque el prestamista está informado de la situación descrita en los puntos anteriores concede el préstamo -normalmente por el alto interés que recibirá-.

    Por lo tanto, según la doctrina Sack, Grecia tendría que revisar si su deuda es realmente legítima o odiosa. Pero eso no entra en los planes del FMI o el Banco Central Europeo, que necesitan cobrar los intereses de deudas y rescates financieros para amasar más dinero. Nadie dijo que las ayudas tenían que ser altruistas -tal vez algunos pensaron que por definición tenían que serlo- pero nada más lejos de la realidad: los países pagan un alto precio por caer en las garras del FMI o el BCE.


    Tanto es así, que tenemos un claro ejemplo: Argentina y el corralito. En diciembre de 2001 el gobierno de Fernando de la Rúa impuso una restricción a la libre disposición de dinero en efectivo, lo que el pueblo -concretamente el economista Antonio Laje– denominó «corralito». Se pretendía evitar así la fuga de capitales y el consiguiente colapso del sistema. Las consecuencias fueron que, al restringir la liquidez, se paralizó el comercio y el crédito; esto es: se asfixió la economía del país y la subsistencia de la población. La receta del «corralito» fue impuesta por el FMI a Argentina, como medida drástica para salir de la crisis. Está claro que no funcionó, lejos de eso, avivó el fuego de la crisis y sumió en la pobreza a gran parte de la población argentina. Solo se empezó a recuperar la economía gracias al cambio de modelo económico de 2003 iniciado por Eduardo Duhalde y continuado por Néstor Kirchner; un cambio de modelo muy alejado de las ocurrencias neoliberales del FMI.


    Pero la verdadera solución que se propone en Deudocracia es la de formar una auditoria de la deuda. También hay un ejemplo de ello: Ecuador. Según se nos explica en el film, Ecuador reúne los requisitos para ser uno de los países más ricos de América Latina; sin embargo, esto es lejos de ser así. La culpa la tiene la enorme deuda que arrastra desde que empezó a aceptar el crédito que presta el FMI, a lo largo de diferentes períodos y con diversos presidentes. Cuando el por entonces ministro de economía Rafael Correa denunció este hecho -que no se podía pagar la deuda y que había que detener los préstamos a tan alto interés- renunció al cargo, ya que era imposible cambiar la situación con el que era presidente de Ecuador, Alfredo Palacios. Cuando finalmente Correa llegó al poder en 2009, y tras la crisis política de 2010, consiguió crear una auditoría que se encargara de revisar la deuda del país, con lo que consiguió reducir la cuantía de la misma y poder reinvertir el dinero ahorrado en mejoras para el pueblo, como la educación o la sanidad.


    En conclusión, la película Deudocracia pone de manifiesto la injusticia de los préstamos y soluciones otorgadas por el FMI a los países con deuda, y propone como solución aplicar auditorías que estudien con detenimiento cada uno de los préstamos otorgados. Otra de las propuestas es, directamente, no pagar la deuda, puesto que no ha repercutido en beneficios para el pueblo, por lo que se trataría de «deuda odiosa». Las dos posibles soluciones no parecen muy factibles en el actual panorama internacional, pero lo que está claro es que alguna solución se tiene que adoptar. Porque ante las injusticias, algunos pueblos, como Túnez o Egipto, han sabido adoptar otras soluciones que tal vez no gusten en el FMI, pero que han resultado ser muy efectivas.




    Enlaces

  • «Las ciudades invisibles», de Ítalo Calvino


    Título original: Le città invisibili (69 páginas)
    Autor: Italo Calvino
    Año: 1972 (versión española por Editorial Siruela publicada en 2007 con el título «Las ciudades invisibles»)
    Idioma: italiano (versión traducida al español por Aurora Bernárdez)


    Estamos ante una pequeña obra donde se nos describen ciudades imaginarias, narradas por el legendario Marco Polo al mítico Kublai Kan, el emperador de los tártaros. A través de sus nueve capítulos, Kublai se maravilla ante la forma de explicar esas ciudades por parte de Marco Polo, y nos invita a hacernos la pregunta del porqué elegimos vivir en ciudades; de qué manera nos influyen a nosotros y a nuestro entorno. Kublai, al principio de la obra, dice que lo que importa a Marco Polo es «es descubrir las razones secretas que han llevado a los hombres a vivir en las ciudades, razones que puedan valer más allá de todas las crisis”.

    El carácter de los habitantes de las ciudades se debe tanto a su naturaleza como a su entorno, por tanto una descripción detallada, como las de Marco Polo, a cada una de esas ciudades imaginarias nos conducirá invariablemente a recordar a ciudades reales, pues todas guardan algún paralelismo con las que describe Ítalo Calvino por boca de Marco Polo; y todas ellas, además, hacen que nos preguntemos cómo cambia nuestra actitud y percepción ante la ciudad.

    Que el ser humano es un animal gregario queda fuera de toda duda. Pero a diferencia de los animales, nosotros vivimos bajo el caparazón protector y asfixiante del entorno urbano, esto es, una invención humana que no existe en la naturaleza. ¿Cómo nos influye? ¿De qué manera influimos nosotros a la ciudad? ¿Es la ciudad un ente vivo por sí mismo? Todas estas preguntas nos las podremos hacer mientras nos deleitamos con el lenguaje poético con el que Calvino ha sabido dotar a su obra. Una obra colosal en su calidad literaria, pero menuda en su tamaño. Un singular ejercicio de inspiración, descripción y filosofía: una obra de arte.

    Las ciudades que nos va mostrando Marco Polo, organizadas en el texto bajo sugerentes bloques -como por ejemplo: las ciudades y la memoria, las ciudades y el deseo… las ciudades sutiles- nos invitan a adentrarnos en ellas; pero nos confunden. Kublai llega a decir, en uno de sus diálogo con Marco Polo acerca de una ciudad que «es una ciudad hecha sólo de excepciones, impedimentos, contradicciones, incongruencias, contrasentidos. Si una ciudad así es cuanto hay de más improbable, disminuyendo el numero de los elementos fuera de la norma aumentan las posibilidades de que la ciudad verdaderamente sea.»

    En conclusión, estas ciudades invisibles se pueden leer como pequeños cuentos o como metafísica de la urbanidad. En los dos casos resultan una lectura apasionante, evocadora y terriblemente bella.

  • La historia

    La historia

    El escritor colombiano Gabriel García Márquez dice al inicio de su biografía que «la vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla». Del mismo modo, la historia no es lo que sucedió, sino las preguntas que nos hacemos de lo que sucedió y las respuestas que damos para explicar nuestro presente.


    Se podría decir que el pasado no existe, porque es tan subjetivo lo que explicamos del pasado que raramente será fiel a lo que pasó. El discurso del historiador deberá ser, eso sí, veraz. Pero no será real, porque aunque su explicación y las señales del pasado den veracidad a su discurso, éste será una respuesta a las cuestiones de su presente y de su sociedad, es decir, que el historiador es un «hijo del su tiempo», y explicará el pasado de acuerdo a las urgencias y necesidades de éste tiempo.


    Según Georges Duby y otros historiadores, hay dos formas de entender la relación entre el historiador y su discurso hacia el objeto: la nominalista y la realista. Los realistas creen que es posible hacer una recopilación positiva de la historia; en cambio los nominalistas dicen que la historia explica el presente a través del pasado. Duby nos explica que el historiador busca huellas del pasado y las interpreta subjetivamente, lo que hace que haya varias teorías de un mismo objeto. Así, el discurso histórico se asemeja a la literatura de evasión, limitado sólo por la veracidad de los hechos. Por su parte, el realismo en la historia tiene un límite: no es posible encontrar huellas de todo, no se puede resucitar todo. El historiador está obligado a escoger en función de su carácter y de su entorno.




    Europa inició la conquista del mundo en el siglo XVI y desde entonces se convirtió en el ombligo del mundo y -según Pelai Pagés– cuenta la historia según su visión. O sea, mirándose al ombligo. Por eso se creó el mito de la superioridad blanca, del progreso de occidente y del atraso de los pueblos «primitivos». Justificándose en estos mitos, occidente somete, expolia y aculturiza al resto del mundo según sus preceptos. Por eso hay ahora una urgencia para contar la historia de estos pueblos.


    Pero se nos dice que son «pueblos sin historia», que según Engels es «todo pueblo sin Estado». Entonces se hace difícil, por ejemplo, contar la historia de los pueblos africanos, porque están repartidos en una serie de estados inventados por el hombre blanco. Es un intento de explicar la historia según los parámetros de occidente, que no entiende los pueblos de «discurso mítico».


    En los pueblos de «discurso mítico», según Mircea Elíade, lo que se hace, ya se hizo. La vida es «la repetición de gestos paradigmáticos que remiten a una ontología original» nos explica Josep Cervelló, es decir, el gesto no tiene sentido sino en la medida en que renueva una acción primordial, en un mundo que está constituido por objetos que responden a arquetipos: el mito del «eterno retorno». Estos pueblos tienen unos comportamientos radicalmente distintos de los de occidente, que no les entiende. Pero son comportamientos producto de una cosmovisión, por un modo de estar en un mundo cualitativamente diferente del nuestro.


    Elíade nos dice que todas las sociedades han sido obra del «homo religiosus». Toda sociedad ha explicado el mundo utilizando un discurso mítico -incluso, la occidental-, y este axioma sólo se rompió cuando se pasó del mito al logos, gracias a los pensadores de los pueblos griegos a partir del siglo VI a. C., dando lugar a otro discurso de la historia, que ya no repite acciones primordiales, sino que busca la singularidad de los hechos aislados.


    Los pueblos del «logos» hicieron suya la historia, la clasificaron y explicaron de una forma lineal: en forma de avance, de progreso constante. Incluso, la «hicieron», en el sentido de que  al explicar la historia desde su discurso lógico, excluyeron de la historia a la creatividad, la integración y los argumentos de los otros pueblos.


    Hay un intento de reinterpretar la cultura occidental desde la comprensión de sus alteridades, rompiendo el prejuicio etnocéntrico; lo que Josep Cervelló dice «occicentrismo». Nuestra realidad occidental está compuesta por muchos ejemplos provenientes de las otras culturas, como el papel, la pólvora, el yoga, el jazz o el sushi. Este hecho nos habla de la relatividad cultural y nos plantea volver a revisar nuestros preceptos, donde la creatividad europea siempre sobresale entre las demás, en lugar de ser una más de entre las otras, donde se complementa y, efectivamente, se reinterpreta.


    En conclusión, la historia no sólo es subjetiva, sino que está contada mediante nuestro discurso lógico. Como el ejemplo expuesto por Josep Cervelló: «aunque lo entendamos, no podemos aceptar que un rey sea un Dios». Intentaremos explicar este hecho desde nuestro punto de vista, entendiendo el discurso mítico del pueblo «primitivo», pero no compartiéndolo -porque no es nuestro discurso- su historia llena de arquetipos y de acciones primordiales. Incluso ésta urgencia para integrar la historia contada desde occidente a los pueblos no-occidentales es un invento de los pueblos del «logos», fruto de una determinada época -la nuestra-, que intenta explicar su actual diversidad a través de buscar huellas del pasado en exóticas lejanías. Como siempre se ha explicado la historia, porque no puede -podemos- aceptarla de otra manera.

  • “Las mil frases más feroces de la derecha de la caverna”, de José María Izquierdo

    “Las mil frases más feroces de la derecha de la caverna”, de José María Izquierdo

    Hoy ha sido un día muy importante, por varios motivos. He ido a la presentación del libro de José María Izquierdo, periodista de EL PAÍS y autor del blog “El ojo izquierdo”, al auditorio del CCCB, aquí en Barcelona. Me acompañaba una amiga, y allí los dos, acompañados del resto de personas del auditorio, nos hemos enterado por boca de Josep Ramoneda y Carles Francino del fin de ETA. Nadie ha aplaudido ese momento, porque en otras ocasiones la banda terrorista ha anunciado el alto el fuego y lo ha roto posteriormente con un atentado. Pero se notaba que ésta vez era diferente, porque tras la presentación inicial del libro se han ido rápidamente; Ramoneda a escribir un artículo y Francino al País Vasco.
     
    El auditorio poco a poco se ha ido llenando de personas ávidas de escuchar lo que Izquierdo tenía que contarnos. Yo ya tenía una idea que me rondaba en la cabeza, pero nadie como él la ha sabido sintetizar mejor: “¿Puede amparar el periodismo a aquellos profesionales que insultan, difaman o desprecian hasta el punto de desear el aniquilamiento de quienes no comparten su ideología?”. La pregunta obtendrá diferentes respuestas en un debate que invite a la reflexión; pero solo conseguirá reproches e insultos en la arena mediática, catódica y radiofónica en la que algunos periodistas se mueven como pez en el agua.
     
    En las 238 páginas del libro encontraremos, tal como reza el título, mil frases feroces que albergan incontables groserías, virulentas proclamas e increíbles embustes. Además, se presentan de forma a séptica; una detrás de otra, sin comentarios del autor, dejando al lector que juzgue oportunamente. Nos encontramos con perlas de tal calibre que a mí me sorprende que no estén sus autores en los tribunales. Pero tal como dice Izquierdo, hasta los jueces se han impregnado del virus faltón de la caverna. El insulto ha llegado desde las tertulias nocturnas hasta la barra del bar, pasando por los juzgados, los titulares de prensa y los políticos de todo pelaje.
     
    Izquierdo nos hace ver que no es normal, ni de lejos, lo que está pasando en el periodismo en éste país. No puede ser que un periódico serio, conservador y responsable como Abc se haya convertido en un contenedor de soflamas incendiarias contra el gobierno, la izquierda y los jóvenes; esto debería ser marginal, anecdótico, superfluo. Pero no lo es; se trata de una realidad con la que nos hemos acostumbrado a convivir: nos despertamos con el insulto en la oreja y nos acostamos con el odio en la vista.
     
    Algunas, pocas voy a poner, de las frases que nos encontramos son estas: “José Luis Rodríguez Zapatero le bajó los pantalones al Estado de Derecho para que la banda de los terroristas de ETA lo sodomice” César Vidal; “La iglesia pide movilizarse contra la ‘licencia de matar hijos’” titular de La Razón; “Para una parte de la izquierda española, asesinar a la gente de derechas masivamente carece de importancia” Alfonso Ussía; “Los del 15M es gente que como cierto sector de los antisistema, tiene su conexión con ETA” César Vidal; “La ONU es lo más ilegal que existe” Federico Jiménez Losantos. Cada frase rezuma bilis, y son mil. Pero según Izquierdo, en la presentación, ha advertido que tenía más de 20000, pero que tenía que escoger… ¡qué difícil tarea ha tenido este hombre!
     
    Además, el veterano periodista nos pone en alerta y nos pide que no desprestigiemos el poder destructivo del lenguaje soez que desde “la caverna” nos embota los sentidos; que si alguien utiliza el insulto se le rebata con argumentos; y nos anima a practicarlo ahora mismo: veremos a partir de hoy a toda una retahíla de tertulianos, políticos y opinadores en general echar pestes sobre el comunicado de ETA sobre el fin de la violencia. A nadie con dos dedos de frente se le escapa que ésta noticia es buena, en esencia, porque pone fin a un problema en el País Vasco, ya que a partir de hoy la gente con algún cargo o con un ideario españolista (o simplemente simpatizantes del PP o PSOE) puede respirar tranquila en Euskadi. Veremos pues como determinados grupos, casi todos los de tendencia conservadora, recelarán y negarán que esto sea bueno, y en fin, concluirán que el gobierno se ha plegado a los deseos de ETA.
     
    Que yo sepa, ETA no ha conseguido la independencia de Euskadi por las armas, en su lugar ha sido derrotada policialmente y ha perdido muchos apoyos en su tierra, que se han traspasado a un nuevo partido político llamado Bildu, que efectivamente quiere la independencia del País Vasco, pero a través de medios democráticos. De eso se trataba, ¿no? O de lo que se trataba, y voy a pensar mal, es que ETA se perpetuara como un grupo terrorista de perfil bajo, gracias al cual se pudiera negar cualquier reivindicación política a causa de su existencia?
     
    En conclusión, Izquierdo nos invita a pensar, sosegadamente y con argumentos, sin insultos ni menosprecio del rival, como gente normal y civilizada. Solo se está pidiendo eso, un poco de calma, una vuelta a la dialéctica constructiva, amable y creativa, de la que puedan surgir ideas y acuerdos entre diferentes. Reclamo el derecho a tener en este país un partido conservador que no siga los credos de esta caverna vociferante, exaltada y, en definitiva, tan poco parecida a España. Si esto no es así, auguro unos años muy duros por delante, donde a los que tenemos una tendencia política más progresista se nos tilde de estúpidos, traidores o sectarios, solo por nuestras ideas. Está en juego mucho más de lo que parece.
  • Lo que sé de los hombrecillos. Juan José Millás (crítica)

    Lo que sé de los hombrecillos. Juan José Millás (crítica)

    • TítuloLo que sé de los hombrecillos
    • Autor: Juan José Millás
    • Primera edición: 2010 (Seix Barral)
       
    Poco habremos aprendido de los hombrecillos tras la lectura de éste pequeño libro, así que el título no nos lleve a engaño. Lo que ahora sé de los hombrecillos es que están escritos por Juan José Millás, lo cual nos va a sumergir en un universo propio poblado de seres mezquinos, algunos de ellos diminutos y otros un poco más grandes. En realidad, la historia trata de un solo hombrecillo, o mejor dicho de dos: el autor y su réplica en miniatura
     
    A través de una extraña metáfora del huevo de gallina, que tal vez algún economista sepa apreciar (yo no lo he hecho), la trama nos lleva por parajes sexuales que rayan la pornografía barata, algo que parece que no esté escrito por un verdadero escritor como Millás, sino por un aficionado a los foros virtuales de literatura erótica, con todos mis respetos hacia los aficionados a éste género que leen y escriben desinteresadamente en las múltiples páginas de éste género en la red. Pero en éste caso, Millás pretende vendernos ésta historia y cobrárnosla a precio de obra maestra.Explicar que dentro de nosotros hay un Yo más mezquino ya está inventado, lo escribió Robert Louis Stevenson en su extraño caso deldoctor Jekyll y míster Hyde.
     
    La realidad es que es un cuento absurdo, delirante, raro e inverosímil. La premisa era interesante al principio: el ensueño de un catedrático que se ve visitado por extrañas criaturas parecidos a hombrecillos; eldesdoblamiento del protagonista cuando accede al reino de casas de muñecas, donde conocerá a la mujercilla; la enigmática reproducción ovípara de los hombrecillos, que guarda alguna relación con la obsesión por el huevo de gallina del protagonista. Pero luego todo eso se esfuma y se derrumba como un castillo de naipes. Nos aguardan lugares comunes, personajes planos y cierta desidia narrativa.
     
    Seremos testigos del descenso a los infiernos del protagonista, aunque tal vez no sea tan espectacular como Millás nos pretende hacer creer -no es algo tan diabólico fumar, beber y tener la casa hecha un desastre-, y también seremos partícipes de lo bien que le salen las cosas al protagonista, algo que decepciona por completo, puesto que uno esperaría que alguien que ve hombrecillos y que tiene que ocultar su doble vida como tal tuviera más dificultades. Pero no sucede así, todo lo despacha Millás con un par de frases; todo resulta fácil y previsible. 
     
    Al final la novela termina de forma abrupta, como si en realidad el propio autor no estuviera muy contento con lo que le estaba saliendo hasta el momento pero tuviera la obligación de entregarle algo al editor. Todavía no entiendo a qué venía lo del huevo, pero supongo que Millás lo habrá explicado bien en cualquier suplemento de El País, porque en éste libro no me queda claro. En definitiva, Millás no sabe nada de los hombrecillos.