Categoría: Libros

  • Historia de España contada para escépticos, de Juan Eslava Galán

    Historia de España contada para escépticos, de Juan Eslava Galán

    Introducción

    De Juan Eslava Galán quería leerme algo desde que ví a Abascal llevando un libro suyo al Congreso de los Diputados, en plan “que se vea que además de español soy intelectual”. Era el libro sobre la conquista de América, es decir, un ensayo histórico sobre un tiempo muy turbulento de la historia de España y de América. Lo primero que pensé es, ¡qué curioso, soy graduado en Humanidades y jamás había sentido hablar de este historiador!

    No es Paul Preston, no es Josep Fontana, no es Antony Beevor, no es Mary Beard, no es Ian Gibson, no es Eric Hobsbawm o Tony Judt. ¿De dónde habrá salido? Bueno, pues un vistazo a su biografía nos descubre que fue profe de inglés en un instituto, es licenciado en Filología Inglesa y doctorado en Letras con una tesis sobre historia medieval. Es decir, no es un historiador especialista, sino un divulgador. Esto creo que a más de uno se la sopla, pero a mí, no.

    Juan Eslava Galán, autor de Historia de España contada para escépticos.

    ¿Pretende ser un Bill Bryson, un Isaac Asimov, un César Vidal, divulgando historia? Puede ser, pero Juan es más carpetovetónico (el propio Juan aceptaría y aplaudiría este calificativo), sería el perfecto invitado a podcast de historia militar, un gran tertuliano más en la mesa de Íker Jiménez, un modélico columnista de ABC, no sé si se me entiende.

    Tampoco es Pío Moa, eh, ni nada que se le parezca (como mucho, presenta trazas de Pérez Reverte), es solo un apasionado de su país contando las miserias de este, lamentándose de que si se hubiera hecho las cosas de otra manera, ahora seríamos poco menos que la mayor potencia del mundo, faro y guía de Occidente. Pero no.

    Opinión

    Historia de España contada para escépticos pretende ser un ensayo sobre la historia de España desde antes de que en la península ibérica hubiera un estado llamado España (a pesar del empeño del autor) hasta los gobiernos democráticos (mi versión termina con el presidente Zapatero, que Juan considera una calamidad).

    Lo que más se agradece de la lectura de Juan Eslava Galán es su amenidad. Te cuenta las cosas de forma divertida, graciosa, como un abuelo un pelín chispado contando batallitas de juventud. Esta Historia de España contada para escépticos es un libro que dice ser de historia de España, pero en realidad es un viaje personal sobre la visión que Juan tiene de España.

    No hay rigor histórico, no cita a otros autores, no hay pie de página, vierte comentarios personales más o menos acertados, habla desde la actualidad (me temo que muchos comentarios no se entenderán pasadas las décadas) y tiene un sesgo ideológico muy marcado.

    Es un libro de historia y no lo es. Todo relato de la historia, ya lo dijo Garcia Márquez es un relato de como uno vivió la historia: “La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla”, entonces este libro de Juan es lo que a él le llama la atención de la historia de España. 

    Omite Juanito numerosísimas personalidades (apenas hay espacio para artistas, literatos, el esplendor intelectual árabe o la muy humilde plebe, casi todo se lo llevan los monarcas que con poco tino hubo en España), ofrece detalles jocosos de banalidades pero se olvida de revoluciones y acontecimientos que marcaron el devenir de las épocas.

    En suma, vendría a ser el resumen incompleto de la historia de España que se cuenta hasta segundo de bachillerato, trufado de anécdotas y comentarios personales del autor. A destacar, para mi gusto, el buen uso literario, la facilidad con la que cuenta las guerras carlistas, que se hacen bien comprensibles o la maestría al describir las mezquindades de los Borbones; eso siempre gusta.

    Conclusión

    Un libro de la historia de España que no va a gustar a nadie, pero que entretiene a todo el mundo. Por resumir: un estudiante de la ESO no podría aprobar la asignatura de historia solo con la lectura de este libro, pero igual el profesor se echaría unas risas.

    A veces resulta demasiado patriótico (por ejemplo, los consabidos tres mil años de la historia de España), poniendo engañosamente los topónimos actuales a localidades que se llamaban de forma bien distinta en épocas remotas, a modo de demostrar lo españolísimas que ya eran las distintas regiones de la remota Hesperia, pobladas por tribus íberas que siempre andaban a la gresca.

    No, señor Galán, no se puede ser hispanorromano y español, lusitano y español o árabe andalusí y español. Quítele usted un cero a los tres mil años y empezaremos a tomarnos en serio a nosotros mismos.

    Ficha técnica

    TítuloHistoria de España contada para escépticos
    AutorJuan Eslava Galán
    EditorialBooket
    Año2010
    Páginas608
    CategoríaEnsayo
    Nota personal5
    Comentario finalNo se aprende historia de España, pero te cuenta unas historietas la mar de divertidas. Cronología basada en monarquías y poco más.
  • Feria, de Ana Iris Simón

    Feria, de Ana Iris Simón

    Introducción

    Feria es la ópera prima de Ana Iris Simón, una polémica periodista que ha trabajado para Telva, Vice y El País. De ella se ha dicho casi todo, como que es una tradicionalista fascista y falangista. Estos adjetivos calificativos le vienen a raíz de la obra que comentaré hoy aquí, Feria, una novela autobiográfica donde reivindica sus orígenes humildes y señala las maldades que ha traído el neoconservadurismo ultraliberal. ¿Como casa esto con lo otro? Quizás es porque su discurso no se puede englobar dentro del relato de la izquierda new age, y lógicamente se la ha cancelado en los habituales espacios digitales de la izquierda.

    Sin su autora quizás pretenderlo, Feria se ha convertido en un libro político, estas memorias de niñez y juventud de su autora son radicales porque nos muestran una España perdida, aún auténtica, como de Cela, que sabemos que existió antes de ayer, pero que preferimos olvidar. Somos demasiado modernos como para acordarnos que nuestros abuelos fueron agricultores o herreros, que nuestros padres fueron chapistas o fresadores, que nuestras madres trabajaron limpiando casas, y que gracias a ellos pudimos tener una educación refinada para más tarde aborrecer esa España vintage con la que crecimos. Nadie recuerda ya que se ponía una flamenca encima de la tele de tubo. Pues bien, Ana Iris sí lo recuerda y nos lo dice: éramos todos unos cutres y ni siquiera lo sabíamos, porque así era todo el mundo, así era España en los 80 y parte de los 90.

    Ana Iris Simón (fuente: https://www.vozpopuli.com/altavoz/cultura/feria-juventud-ana-iris-simon_0_1409859680.html)

    Crítica de Feria, de Ana Iris Simón

    El libro es un recorrido por la vida de Ana Iris donde nos va contando las peculiaridades de su familia, una humilde familia de un pueblo manchego, donde los padres trabajan como carteros y los abuelos como feriantes. La joven Ana Iris guarda un grato recuerdo de esos tiempos más sencillos del pueblo, a la par que idealiza la vida en la ciudad, con todas sus posibilidades, todos sus encantos y su promesa de modernidad. Luego, la Ana Iris más madura, se dará cuenta del engaño globalizador y nos narrará muy crudamente su desencanto con cierta sociedad progresista que chapotea muy a gusto en los discursos de izquierdas pero que tiene las espaldas bien cubiertas gracias a unos progenitores muy de derechas.

    Ana Iris se dará cuenta, como otros que hemos venido de un pueblo a la capital y no poseemos contactos, que gran parte de nuestros conocidos de izquierdas vive muy bien porque su familia tiene un capital acumulado del cual por lo general no habla demasiado. Es una izquierda que señala al lumpen proletariat como unos bobos a los que educar, que aborrece a los abuelos porque votan a la derecha, que se ríe del folklore y las tradiciones patrias excepto si estas empiezan a obtener cierto capital cultural (C. Tangana y Rosalía) y que en general se parece poco o nada a su trayectoria vital. Ana Iris se da cuenta de que su familia es como la de la Juani de Médico de familia, mientras que sus conocidos son la familia protagonista.

    Es un libro incómodo porque también cuestiona el empoderamiento femenino, que se supone ha liberado a la mujer, que se ha vuelto dueña de su vida y su destino. Recordemos que hasta el 1977 en España las mujeres no se podían abrir una cuenta corriente. Pues bien, Ana Iris reivindica la vida de sus abuelas, que con mucho sacrificio criaron a sus hijos en una España gris, y donde los hombres que había a su alrededor, aún con sus defectos, no eran unos verdugos, sino unos compañeros de vida que intentaban sacar a la familia adelante. Es difícil el encaje de este pasaje en un discurso de izquierdas, porque el feminismo ha traído mucho bien a las mujeres. Entonces, ¿de qué se queja Ana Iris? Más que una queja, suena a advertencia, algo así como que el mercado nos ha dado la libertad de trabajar, de vestirnos como queramos, de abrir cuentas corrientes, a cambio de privatizarnos más y más la vida, de empobrecernos hasta tal punto que pensamos que no queremos tener hijos cuando la realidad es que no podemos mantener hijos; Ana Iris nos muestra los sutiles cambios de paradigma que nos han empobrecido como ciudadanos, lo cual no nos hace más libres, sino más esclavos del sistema.

    Todo esto lo cuenta Ana Iris en su libro que además he de decir que parece estar escrito de forma ingenua, pero que en realidad creo que es un ejercicio de estilo, por escribir con la inocencia de una niña (todo esto vendrían a ser las memorias de una niña primero y una adolescente después), para más adelante, ya como adulta, empezar a cagarse en todo y a cuestionar todo lo que el discurso de izquierdas le ha enseñado, un discurso que parece convivir muy bien en unas ciudades construidas a mayor gloria del capital, donde la persona es una unidad de producción y como tal se debe explotar. Ana Iris escribe desde esa consciencia de autoexplotación (ese contínuo llegar a ser). Así, su prosa se va volviendo más acorde a la de una mujer cansada de tanto trabajar, que recuerda con añoranza su sencilla juventud.

    Conclusión

    Feria es uno de los libros que más me ha hecho pensar el año pasado. Me lo leí porque a la autora la ponían a caldo y la derecha empezaba a reivindicarla. En mi Twitter algunos escritores que sigo (de tendencias progresistas) se reían claramente de ella. Mi sorpresa fue mayúscula al leer el libro y descubrir una voz de izquierdas con la que no me costó nada congeniar, pues a mí también me ha pasado llegar a la gran ciudad con la cabeza llena de pájaros y descubrir que sí, que se puede comer sushi y visitar bonitas librerías, pero que el alquiler son mínimo 800 euros y no tienes idea de cómo se lo hacen tus nuevos amigos. Recomiendo muchísimo su lectura, que reconozco que a veces es provocadora (supongo que si has currado para Vice, la provocación va de serie), que coquetea con muchos tabús de izquierda y que puede resultar un tanto naif en algunos capítulos. Pero aún con todo eso, Feria es uno de esos libros que marcan un antes y un después en el discurso new age de la izquierda, y evidentemente eso a la izquierda posmo le tiene que revolver el estómago.

    Ficha técnica

    TítuloFeria
    AutorAna Iris Simón
    EditorialCirculo de Tiza
    Año2020
    Páginas232
    CategoríaNovela
    Nota personal9
    Comentario finalUna historia personal de una España rural a la España del turbocapitalismo.
  • Montevideo, de Vila-Matas

    Montevideo, de Vila-Matas

    Introducción

    Vamos empezar fuertecitos con las críticas de libros comenzando por mi autor español favorito, Enrique Vila-Matas, autor de Bartleby y compañía. Parece ser que al autor no le gusta que se vincule su nombre solo con esa obra, dado que tiene muchos otros libros, pero qué le vamos a hacer si sigue siendo la mejor y desde entonces se ha zambullido en su universo metaliterario, cuajado de citas de autores, reales o inventadas, sin trama ni tema que contar, solo con su inmenso yo en la novela.

    Sí amigos, estoy desmitificando yo mismo a mi autor favorito, antes de que otros empiecen a comérselo vivo, ¿acaso cuando le den el nobel? Vila-matianos, yo os pregunto: ¿merece el nobel Vila-Matas? Está claro que por El mal de Montano (mi favorita) lo merece, pero, ¿por la totalidad de su obra? Ahí dejo la pregunta, entramos ya en la crítica, o comentario con tropezones, a su última novela: Montevideo.

    Escribo ficción desde un espacio que suelen ocupar los ensayistas: un yo literario visible. De hecho, lo que se escenifica en cualquiera de mis libros no es exactamente una trama, o una serie de ideas, sino a mí mismo tramando, pensando o escribiendo bajo el avatar de un narrador. Aunque, eso sí, el avatar, la personalidad de cada uno de mis narradores, es distinta en cada novela y posiblemente lo único que las una a todas sea la voz o ese “yo literario visible” que reaparece en cada nuevo libro y da continuidad a la obra.

    Enrique Vila-Matas

    Opinión

    Montevideo es una novela dividida en distintas localizaciones: París, Montevideo, Barcelona, Bogotá, etc. en las cuales se vierten los recuerdos y peripecias de un escritor que sufre de un bloqueo literario tal que le impide volver a escribir. En realidad, podríamos decir que es una novela que transcurre en una cabeza, que piensa, elucubra y recuerda diferentes anécdotas más o menos literarias. El caso es que al protagonista le invitan a unas conferencias en Montevideo y al llegar pide la habitación donde Cortázar escribió un cuento: La puerta condenada. Allí le pasan cosas tan fascinantes como encontrarse una maleta roja y devolverla a recepción. O sea, poca cosa, pero de ahí Vila-Matas te saca 100 paginazas. Es como si Iker Jiménez ve una sombra moverse en una carretera de noche, que te abre Cuarto Milenio con la chica de la curva incluida. Pues bien, Vila-matas, enfrascado en relatar cuanto de anodino le sucede en las distintas ciudades en la que discurre la no-trama, también nos cuenta lo que le sucede en las distintas habitaciones donde pernocta; en una habitación de hotel oye risas en la habitación contigua, en otra habitación parece que le sopla el viento desde algún lugar inaccesible… en fin, que ya se va viendo que hay un sentido alegórico de “lo que pasa al otro lado de la puerta”, es decir: lo que impide ver lo que hay al otro lado, porque hay una puerta que bloquea. Alegoría del bloqueo del escritor. Puto genio, Quique, ¡esto solo lo van a pillar los listos!

    Conclusión

    En resumen, una vez que nuestro protagonista dejó de escribir, empezaron a sucederle cosas (como lo de la maleta roja, que también incluía una araña grandota, detalle que se me escapa a la crítica), y entonces al volverle a suceder cosas, debido al acto mismo de vivir y deambular por el mundo por distintas ciudades invitado a conferencias y festivales, descubre que ya puede volver a escribir, porque tiene algo que contar. Tremendo Quique, tremendo, el nobel lo tienes ya ahí, tocándolo estás con las yemas de los dedos. Final feliz, pues, para nuestro héroe, que puede volver a escribir y regalarlos una novela más, una novela Vila-matiana más, que solo nos gusta a los más cafeteros, que le perdonamos todo, hasta su prosa cada vez más ramplona y descuidada. Otra historia banal, como ya hiciera con Esta bruma insensata. Todo bien trufado, eso sí, de citas literarias, tantas y tan variadas, que uno piensa que tal vez estaría bien que parte de los royalties los cobraran directamente los herederos de los autores citados. A los Vila-matianos cada vez nos cuesta más defender al autor de Historia abreviada de la literatura portátil, de Dublinesca, de París no se acaba nunca o de Kassel no invita a la lógica. Sin embargo, por simpatía, me resigno.

    Ficha técnica

    TítuloMontevideo
    AutorEnrique Vila-Matas
    EditorialSeix Barral
    Año2022
    Páginas300
    CategoríaNovela
    Nota personal6
    Comentario finalOtra paja mental Vila-matiana, esta vez con las puertas como bloqueos del escritor.

    Uno se pregunta siempre cuántos Vila-Matas se esconden bajo el nombre de Vila-Matas, o lo que es lo mismo, cuál es la biografía de su estilo, la biografía de sus abismos. El precipicio que es Montevideo tiene un motor: el miedo, y tiene además esa respiración oscura de cuando uno se asoma a la cerradura de una puerta y se pregunta qué hay detrás y sí en ese detrás es posible que se eleve un nuevo yo.  Vila-Matas celebra así la pasión, la rebeldía y el eterno interrogante que es su escritura.

    DIEGO DONCEL (ABC cultural. 08/10/22)
  • Play Historia, de Marc Rollán

    Play Historia, de Marc Rollán

    Play Historia (Marc Rollán, Star-T Magazine Books, 2021) es un libro sobre la trascendencia cultural de cincuenta juegos que, según su autor, más han marcado la historia del videojuego. Es un voluminoso libro repleto de amor y pasión por el videojuego y que rezuma erudición en cada una de sus mil páginas.

    Marc Rollán, el Funs, es un viejo conocido de la crítica de videojuegos, mantiene un canal en YouTube y participa en varios podcasts, así como en diversos medios del mundillo videolúdico. Este libro, Play Historia, es un compendio de todos los videojuegos que él considera que forman parte de un canon indiscutible de títulos que han cambiado el mundo (al menos, el mundo de los videojuegos). Títulos que marcan un antes y un después.

    Toda lista es una selección personal

    Sin embargo, hacer esta aseveración es cuanto menos discutible. Cada lista es también una selección personal, así como añade, excluye. El mundo es un lugar demasiado grande y diverso, tal vez sería más acertado decir que la suma de varios títulos crea una tendencia, que todos los juegos beben de los anteriores y que por tanto la lista ya nace viciada por los sesgos del autor. Por no hablar de que la historia es muy distinta en Estados Unidos con respecto a Europa, al menos en los años 80, ya que aquí hubo una preeminencia con las micro computadoras (Spectrum , Amstrad, MSX…), y en Estados Unidos hubo más predilección por las consolas Atari o el Commodore 64, por poner solo un ejemplo de esta diversidad, que por fuerza nos va a dar cincuenta títulos diferentes según a qué lado del globo miremos.

    Mucho Japón (y Estados Unidos)

    Fruto de esta mirada particularmente enfocada hacia Japón y Estados Unidos, de la lista resultante vemos títulos como Dragon Quest, Star Wing o Chrono Trigger, que no han cambiado la historia del videojuego como tal, si no que son títulos míticos por algún u otro motivo, ya sea por lo técnico o por lo estético, pero que a mi juicio no comparten una misma categoría histórico-disruptiva como lo pueden ser Space Invaders, Tetris, o Papers Please, por poner tres títulos diferentes, de distintas épocas y con diferente público, pero que han trascendido más allá de lo videolúdico por diferentes motivos. El Space Invaders era lo que tenía en mente nuestra madre cuando se refería a los marcianitos; el Tetris fue el juego que traspasó el telón de acero e hizo furor en la recreativas y catapultó al éxito a la mítica Game Boy; el Papers Please es un ejemplo de juego indie que nos muestra como usar las mecánicas lúdicas para generar un discurso político que trasciende a lo lúdico: narra el drama de la inmigración en un contexto similar a la guerra fría, pero que nos suena muy actual (lo que le llevó a ganar el premio a mejor juego del año 2013 por el New York Times).

    Poco indie…

    El Papers Please, pese a sus méritos, no aparece entre la lista elaborada por Marc Rollán. De la lista que va del año 2010 a 2019, fecha en que se terminó de escribir el libro, solo aparece mencionado Pokémon GO, un juego que se jugó efectivamente muchísimo durante una temporada porque hacía uso de la realidad aumentada, pudiendo encontrar pokémons con el móvil en cualquier punto del mundo. Tampoco aparecen en la lista míticos juegos indie como Loom, Stardew Valley o Among Us. Las dos únicas excepciones son Braid y Minecraft, que sí son ampliamente comentados por el Funs, pero que palidecen en comparación con todos los títulos de grandes estudios, y en particular, con los desarrollados para las consolas Nintendo.

    Conclusión

    Play Historia es un magnífico libro que nos muestra todo el saber de Marc Rollán sobre algunos de los mejores videojuegos de la historia, pero que ni de lejos es una lista imparcial, cosa que tampoco se podría lograr y Marc Rollán lo sabe. Porque toda lista es una lista de inclusión y de exclusión, como ya se ha dicho. La compañía Nintendo, las grandes recreativas y los videojuegos AAA han sido los escogidos para estos juegos que cambiaron el mundo. Olvidados, dentro de una Caverna Colosal, aguardan The Hobbit, Jet Set Willy, The Sentinel, Match Day, The Day of the Tentacle, X-Com, Crusader Kings, EuroTruck Simulator, Journey… y tantos otros, que quizás no han sido tan influyentes en la industria del videojuego o no han aportado tanta novedad como los incluidos en la lista del Funs, pero que muchos aficionados adoran y los siguen teniendo en su corazoncito (e incluso, los siguen jugando).

    En resumen, un buen libro lleno de anécdotas, de curiosidades sobre los procesos de creación de los juegos, de nombres propios como Roberta Williams, Gunpei Yokoi, Shigeru Miyamoto, Yoshiaki Koizumi, o Mike Dailly… pero no dejo de ver ahí a un fan de Nintendo, y eso le ha hecho incluir hasta tres versiones del Mario en una selección de cincuenta títulos entre lo mejor de la historia del videojuego.

    Ficha técnica

    TítuloPlay Historia
    AutorMarc Rollán
    EditorialStar-T Magazine Books
    Año2021
    Páginas1008
    CategoríaEnsayo
    Nota personal8
    Comentario finalUna gran selección de 50 videojuegos que marcan época, contada desde el punto de vista de un nintendero.
    Ilustración de Xavier Carrascosa basada en los gráficos de Space Invaders.
    Ilustración de Xavier Carrascosa a partir de los gráficos de Space Invaders (1978, Taito Corp.)
  • Mis libros leídos en 2021

    Mis libros leídos en 2021

    Se acaba el año y me gustaría compartir mis lecturas de este 2021 con vosotros. Empecé a apuntar mis lecturas en Trello pero finalmente he acabado usando una hoja de Google Drive, que me permite tener más organizada la información. Es cierto que antes venía usando GoodReads, pero hace tiempo decidí que no iba a usar más estas páginas de bases de datos con red social (tampoco apunto las partidas en la BGG, tengo otra hoja en el Drive).

    Mi top 5

    Las cinco lecturas que más me han gustado este año han sido las siguientes:

    • Canto jo i la muntanya balla, de Irene Solà. Me lo recomendaron y no puedo hacer más que recomendarlo a su vez. La historia de una montaña y de sus habitantes desde todos los puntos de vista.
    • Prohibido aprender, de Andreu Navarra. Un breve ensayo sobre los nuevos paradigmas de educación y la realidad de las aulas. Mi TFM le debe mucho a este libro, que recomiendo a los docentes.
    • Dune, de Frank Herbert. Lo leí cuando era adolescente y ahora que salió la película nueva me lo quise releer. ¡Qué delicia! Creo que se disfruta más de adulto, y su mensaje tiene plena vigencia.
    • Feria, de Ana Iris Simón. Un relato personal del paso de la España de las ferias y los tenderetes de pueblo al turbocapitalismo actual. Hay gente que cree que lo que añora la autora es volver a los tiempos de Franco y la han denostado en redes. En fin, solo hay que leer el libro.
    • Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll. La versión completa, con comentarios académicos, de Alianza, donde además te explican el personajazo que era el Lewis Carroll. También me leí el clásico en inglés para captar los juegos de palabras. Hay que decirlo: A través del espejo, la segunda parte, no me gustó.

    Lista de lecturas

    Aquí están todas las lecturas, recién copypasteadas de mi hoja en Drive. Son 35 libros que, aunque están lejos de los 50 deseados al empezar el año, no está mal teniendo en cuenta la media de lectura española. Ahí van:

    TítuloAutor/aEditorialPágs.Cat.Nota
    DuneFrank HerbertDebolsillo784Novela9
    Alicia en el país de las maravillas. A través del espejoLewis CarrollAlianza320Novela9
    El món des de Nova ZelandaManel GüellGraó181Ensayo6
    Los griegosIsaac AsimovAlianza416Historia7
    La República romanaIsaac AsimovAlianza336Historia7
    El Imperio RomanoIsaac AsimovAlianza352Historia7
    H. P. Lovecraft. Contra el mundo, contra la vidaMichel HouellebecqAnagrama128Ensayo7
    Las décadasTito LivioGredos574Historia7
    La cultura en el mundo de la modernidad líquidaZygmunt BaumanFondo de Cultura Económica de España104Ensayo8
    Los retos de la educación en la modernidad líquidaZygmunt BaumanGedisa48Ensayo7
    Sobre la educación en un mundo líquidoZygmunt BaumanPaidós240Ensayo6
    Una breve historia de casi todoBill BrysonRBA640Ensayo7
    En casaBill BrysonRBA672Ensayo6
    De A para XJohn BergerItaca194Novela7
    Un mundo hostilGakianPlaneta112Cómic5
    Teorías sobre la cultura en la era posmodernaMarvin HarrisBooket224Ensayo5
    En el enjambreByung-Chul HanHerder112Filosofía8
    Leer y escribir. Dos mundosNaipaulDebolsillo112Ensayo6
    Play historiaMarc RollánStar-T998Ensayo8
    Atención radicalJulia BellAlpha Decay96Ensayo7
    Prohibido aprenderAndreu NavarraAnagrama96Ensayo9
    Escuela de aprendicesMarina GarcésGalaxia Gutemberg193Ensayo8
    Juega sucioJohn WickNosolorol263Rol4
    Personas y dadosJorge Coto BautistaHT Publishers138Rol3
    La pell fredaAlbert Sánchez PiñolDebutxaca304Novela7
    Barcelona no existeixDavid CastilloEmpuries142Novela5
    Trilogía de La FundaciónIsaac AsimovDebolsillo904Novela7
    Canto jo i la muntanya ballaIrene SolàAnagrama189Novela10
    Los TalibánAhmed RashidPenínsula384Ensayo6
    Crea y divagaJeff BezosPlaneta320Biografia1
    El arte de la guerraTsun TzuTikal96Ensayo6
    FeriaAna Iris SimónCirculo de Tiza232Novela9
    Esto no es una pipaMichel FoucaultAnagrama90Ensayo4
    La companyia nòrdicaAlbert VillaróColumna384Novela7
    NegrerosJosé Antonio PiquerasCatarata352Ensayo5

    A la lista le falta la última columa, la de los comentarios, pero como están escritos a lo bruto, muchas veces en caliente después de acabar la última página, no tienen la calidad en estilo y ortografía que seguro os merecéis. Sin embargo, si alguien quiere saber más, solo tiene que escribirme y le explico.

    ¡Feliz año nuevo y felices lecturas para el 2022!

    Photo by ASTERISK KWON on Unsplash
  • El instituto Benjamenta

    El instituto Benjamenta

    Para aquellos que aún no hayan leído la genial novela Jakob von Gunten de Robert Walser les animo a leerla antes de seguir con éste artículo, aunque puedo hacer un resumen de la misma: en el instituto Benjamenta no se aprende nada, solo se forma a los alumnos para servir y cumplir con la sociedad; Jakob von Gunten es un alumno que entra en la institución tras fugarse de la casa de sus padres y consigue ser admitido tras una breve entrevista con Herr Benjamenta, el director del instituto. La única profesora que parece estar en activo es la propia hermana del director, Fräulein Lisa Benjamenta, que les enseña básicamente a comportarse en sociedad y poco más, ya que no hay contenidos ni planes de estudios en las clases del instituto Benjamenta.

    La escuela de muchachos Benjamenta puede ser muchas cosas, pero sobretodo es un reflejo del mundo. ¿Qué quiso representar Robert Walser con esta novela? Tal vez uno de los motivos sea la reivindicación de la vida sencilla, infantil, alejada de todo anhelo o ambición que pudiera llevar a un fracaso, un desengaño, una derrota. Pero tal vez no era una reivindicación, sino más bien una constatación, una rendición y evidencia de que más nos vale seguir la corriente y acostumbrarse al hastío y la servitud. Tal vez el personaje que más fielmente representa estos principios, obediencia y servicio, es Kraus, a quien gusta de martirizar el protagonista, Jakob von Gunten (aunque en el fondo le adore). ¿He dicho protagonista? Bueno, eso es matizable, para mí el protagonista es el insituto en sí, aunque lo veamos a través de la mirada de Jakob.

    Una de las frases que se me quedaron grabadas, aunque hay muchos y de difícil interpretación, es la que dice que «Dios está con los que no piensan». Hay que analizar el contenido y el mensaje final de esta sentencia, en los años en que fue escrita, los principios del siglo XX, en 1909. Robert Walser ya pudo ver, como otros escritores y pensadores antes que él, el verdadero bálsamo para el pueblo, el opio que a todos calma, principio civilizador y tope cultural al mismo tiempo; esos textos sagrados revelados que nos dictan como tenemos que manejar el espíritu. Quien gobierna nuestra consciencia y moral nos gobierna de forma absoluta. Walser lo sabe, pero no se rebela, simplemente lo escribe y construye todo un instituto donde se perfecciona ese arte de dominar lo más profundo de nuestro ser: nuestro espíritu.

  • Al sur de los párpados, de Vila-matas

    Al sur de los párpados, de Vila-matas

    Por fin ya he terminado la novela maldita de Vila-matas, su tercera obra, incluida dentro de la compilación titulada En un lugar solitario, que contiene sus cinco primeros libros. Puedo decir, tras haber leído ya mucho de la obra del autor, que Al sur de los párpados es sin duda la peor de sus novelas, y que con razón la intentaba ocultar a todo posible lector. De hecho, yo si hubiera sido él no la hubiera incluido en la compilación. De hecho, en su día, no la hubiera publicado. Porque en el fondo se trata únicamente de un ejercicio de estilo, donde trata de emular la escritura que haría un escritor demente, o drogado, o tal vez ebrio (cosas estas no del todo improbables, en aquella época) que tiene una enfermiza relación con su mujer y las demás féminas de la obra.

    La obra es una alucinación. Un conjunto de frases inconexas, donde Vila-matas nos da un muestrario de su impericia como escritor –hablamos de aquella época remota donde Vila-matas no era aún vilamatiano– que se toma demasiado en serio a sí mismo, que tiene ganas de demostrar algo, aún no sabe muy bien el qué, y que trata de hacer una novela demecial como si no hubiera existido Burroughs o toda la jodida generación Beat estadounidense. Este Vila-matas surparpadiano es un cruce entre un mal Bukowsky y Rimbaud pasando por Hemingway, que se queda en una tierra de nadie. Un dolor literario. Releyendo sus páginas, intento adivinar qué quería decir exactamente el autor, a qué sentimiento trata de aferrarse como argamasa de la estructura de la obra, qué tipo de mensaje nos quiere transmitir… pero no lo comprendo, o sí lo comprendo, es una locura propia de una obra de juventud, el manuscrito de un joven autor con ínfulas d’enfant terrible de la literatura española.

    Lo que está claro es que Vila-matas quiere huir del realismo español imperante de las novelas que pululaban en aquellos días en la piel de toro. No quiere ser Cela, desde luego. Quiere ser un escritor francés, tal vez maldito, sobretodo de culto. Necesariamente marginal. Pero la novela es un sopor; he estado haciendo esfuerzos para acabarla, y porqué no decirlo, «disfrutándola» entre bostezos al mostrar los errores y horrores de un escritor que después se convertiría en uno de los grandes. Pero la verdad, si yo hubiera conocido a Vila-matas con esta novela, no le hubiera leído nunca más. Así que huid de Al sur de los párpados, rechazadla; no os perdéis nada, si acaso un galimatías pretencioso que lejos está de los sublimes galimatías pretenciosos que posteriormente tuviera a bien escribir Vila-matas, como los bartlebys, montanos o pasaventos, que tan profundamente calan en la memoria de sus lectores.

    Al sur de los párpados es una novela de transición que no debiera haber salido del gabinete del escritor. Un ejercicio de estilo, como ya dije al principio, un divertimento que debiera haberse quedado en el cajón. Tal vez hoy día podría haberlo reescrito su autor y hacerla más legible, definiendo mejor a los personajes, en particular a esa Eva que de vez en cuando se intercala en el relato, o a esa Joyce, o Elena, o la madre. Todo está como desdibujado, como teñido por una neblina que nos impide ver por completo el extraño mundo que nos narra Vila-matas. Pocos personajes masculinos encontramos en la novela, a excepción de los poetas argentinos y a sí mismo, Stein, o Stan, pues no queda claro hasta bien entrada la novela el nombre real del personaje.

    En conclusión, para no extenderme más, Al sur de los párpados es una mala novela. La peor de su autor, que hubiera hecho bien en quemar toda la primera edición de la misma y prohibir su inclusión en el volumen de En un lugar solitario. Nos sirve, eso sí, para evaluar el proceso de transición del autor; es decir, el proceso de convertirse en escritor, tal como nos cuenta en el prólogo del libro: el proceso de sentarse cada día y obligarse a escribir para terminar su tercera novela. Pero si lo que queréis es disfrutar con una novela de Vila-matas, leed otra cosa, tal vez su París no se acaba nunca, que se acaba de reeditar, o su Bartleby y compañía, pero jamás, jamás, leáis Al sur de los párpados. Odiaréis a Vila-matas.

  • Comentarios sobre la Utopía de Tomás Moro

    Comentarios sobre la Utopía de Tomás Moro

    Utopía era una isla descrita por Thomas Moore (Tomás Moro en castizo) en 1516, unos años después de que Colón descubriera América, con lo que posiblemente el inglés pudo jugar a describir este no-lugar como algo verosímil, como algo que podría llegar a ser verdad en tierras ignotas. Porque Utopía es un no-lugar; algo que solo puede funcionar en las páginas de su libelo, pero jamás en la realidad. Cosa poco novedosa en la historia de la literatura y el pensamiento, que ya le pasó a Platón con su República, escrita desde el rencor a sus pares tras la muerte de Sócrates.

    Sea como fuere, pensar en un mundo mejor y más justo no es nuevo, no es de ahora que nos preocupamos sobre el sistema de gobierno en animada asamblea callejera, que ya algunos se dejaban la garganta en el ágora en los tiempos de Pericles. Hoy como ayer, y previsiblemente como mañana, la lucha de clases es lo que mantiene el motor de la creatividad humana engrasado y en marcha. Las enormes fuerzas que ejercen los estamentos de poder –antaño la aristocracia, más tarde la religión, y hoy «los mercados»– que se enfrentan a las fuerzas que no ostentan el poder, pero que en número pueden doblegar al estamento superior. Ley natural, el pez grande se come al chico. Pero se necesitan ambos: el grande y el chico. Ojo, con esto no justifico que deba existir una estructura social piramidal, solo constato el hecho indiscutible de que de la lucha social surgen los movimientos que hacen progresar a la humanidad.

    En la Utopía de Tomás Moro no hay lucha de clases, por tanto, no hay progreso ni retroceso: viven en un eterno retorno, como diría Mircea Elíade. Ningún espíritu libre de la isla podrá revelarse contra injusticia alguna, dado que no hay nada de qué quejarse y porque dicho espíritu no podrá imaginar mayor libertad de la que ya goza. ¿Verdad? Pues no. En la isla de Utopía no se contempla algo consustancial al ser humano: la envidia, la mezquindad y la pereza. Digo más, en la isla de Utopía no se discute el hecho necesario de disponer de fuerza de trabajo obligada: los esclavos. Como todos y cada uno de nosotros, somos hijos de nuestro tiempo, y lo que se percibe aceptado por la mayoría en nuestro tiempo se nos antoja como la ley natural. Que haya esclavos es lo natural, ya lo dijo Aristóteles. 

    Así pues, la Utopía es una isla comunista sin ejército ni apego por los bienes materiales, con una población rural, trabajadora y medianamente culta que va rotando de casa en casa para no encariñarse demasiado de un lugar. Todo en este librito se nos puede antojar un despropósito ahora, si lo leemos desde la realidad de nuestro tiempo, pero esconde un profundo sentido reformador que lo transforma en revolucionario. En aquellos tiempos no había muchos que predicaran –aunque fuera veladamente– la libertad religiosa; ni tampoco existió una crítica tan feroz, pero a la par tan refinada, hacia sus gobernantes. En fin, son estas reflexiones a vuela pluma tras haber leído, en un par de noches, el libro de la Utopía del genial Tomás Moro.

  • Vila-Matas

    Ayer asistí a una tertulia literaria organizada por el Club de lectura del Museo Picasso en la que el escritor Enrique Vila-Matas hablaría sobre su libro París no se acaba nunca, en el que narra su periplo vital por la capital francesa. Confieso que no me he leído el libro, así que muchas anécdotas me las perdí, pero pronto la charla derivó hacia otras de sus obras, aunque el público tuvo el tacto necesario para no preguntarle de Al sur de los párpados.
    La tertulia duró algo más de una hora, en la que Vila-Matas explicó que en París malvivía en una buhardilla alquilada a Marguerite Duras, que por aquél entonces él veía como una señora rancia que hablaba un francés superior. También nos contó que frecuentaba los cafés donde se reunían los escritores y los refugiados políticos de España y Latinoamérica, como Pío Baroja o Rubén Darío, aunque él nunca se sintió realmente un refugiado, puesto que se fue de España por el aburrimiento que le producía la dictadura del general Franco, pero no por obligación o por sus ideas políticas. Creo que nunca he leído nada de Vila-Matas sobre política; le debe aburrir sobremanera. 
    Hay que advertir que Vila-Matas se inventa la mitad de las citas y las anéctodas, así que probablemente sea cierto la mitad de lo que contó. Pero como lo cuenta todo con esa gracia suya, tan particular, tan irónica sin pretenderlo, aunque no te lo creas te lo crees. Por lo menos, te crees que él lo ha vivido, en su mundo literario, en su imaginario voluble. Como esa fiesta en casa de Paloma Picasso, en la que Vila-Matas invitó a sus amigos españoles y luego empezó a preocuparse porque éstos querían llevárselo todo. Como ese viaje en metro, después de pedirle dinero a su novia de entonces para poder pagar el alquiler, para dirigirse a la fiesta de la mencionada Paloma Picasso, en lo que fue un trayecto perfecto de la miseria al glamour.
    Me sorprendió al descubrir que había trabajado para Fotogramas, y que las entrevistas que hacía se las inventaba. Esto es, cuando le decían que tenía que entrevistar a un fulano, primero se documentaba sobre el tal fulano, luego escribía las preguntas y después, en base a lo que había leído, respondía lo que él pensaba que diría el otro. Así acudía a la entrevista y empezaba a preguntarle cosas al entrevistado, pero de brazos cruzados, sin tomar apuntes; hasta que el fulano, perplejo por la actitud de su entrevistador, le preguntaba que porqué no escribía o anotaba algo de lo que decía. Entonces Vila-Matas sacaba su entrevista terminada y se la daba a leer al entrevistado, que normalmente estaba de acuerdo con lo escrito, y después proseguía la entrevista normalmente.
    También nos explicó su primer encargo remunerado para la revista, que fue la crítica a la película de Lolita dirigida por Kubrick en base al texto de Nabokov. Por aquel entonces Vila-Matas no había leído mucho, ni de lejos conocía a Nabokov, así que se documentó lo mejor que pudo y escribió un texto perfecto, aún sin conocer en absoluto de lo que estaba hablando. Pero de esto Vila-Matas también nos dio una lección, y es que hay que empezar a escribir y no esperar a saber de todo para escribir con corrección. Que hay que escribir, en definitiva, sin pretender ser los buenos chicos de la literatura, tan perfectos y eruditos que de nada se nos pueda poner tacha. Que esto lo diga Vila-Matas, que atiborra sus textos de citas -la mitad inventadas- nos habla bastante del personaje. Aquí dejo un texto donde habla ya de Lolita con más conocimiento de causa; no es el único, pero el de Fotogramas no lo he encontrado.
    De Barcelona no tiene muy buenas palabras, a pesar de que vive aquí. Aborrece la arquitectura de Gaudí y lo que ha representado para esta ciudad. Gaudí ha sido el principal enemigo de Barcelona, que se ha convertido en destino de hordas de turistas ávidos de ver las casas-juguetes gaudinianas; tanto es así que fue el abuelo de Vila-Matas el que conducía el tranvía que acabó con la vida del arquitecto. De la misma forma, un camarero argentino fue el que acabó con la vida del general Franco, harto de escuchar a los refugiados españoles hablando del dictador en sus tertulias de café. Citas de Vila-Matas. Por cierto, también nos dijo que en Francia había publicado un libro más que en España; tal vez de ahí podamos deducir que París sea la ciudad favorita de éste barcelonés.
    Nos comentó el inventor escritor que cuida tanto la trama como la forma de sus novelas, tras la pregunta que yo mismo le habría formulado, puesto que de Vila-Matas me interesa más como lo cuenta todo que lo que cuenta en sí. Pero él no está de acuerdo; nos explicó que él primero tiene una idea para una historia, luego hace un esbozo de trama y finalmente lo va adornando con su forma. Así en estas pocas palabras nos explicó su forma de pensar y escribir una novela; la forma de escribir que tiene el que para mí es el mejor escritor actual en lengua española. Detrás, claro está, de los catetos ilustrados de Cela, Umbral y Pérez-Reverte –y yo añadiría ahí también a Millás–; en lo que Vila-Matas denomina la línea literaria del mal
    En conclusión, una amena charla literaria con el más favorito de mis autores preferidos, en la que asistí rodeado de un ejército de gafapastas de tomo y lomo. Algunos de ellos tomaban apuntes –yo también debería haberlo hecho, porque no me acuerdo ni de la mitad de lo que habló Vila-Matas–; otros reían todas sus anécdotas –incluso cuando no era necesario reír, puesto que el autor a veces no pretendía hacer gracia, pero es que no reían con lo que explicaba el autor, sino que reían porque ellos entendían más que otros y tenían que demostrarlo así–; y todo ello amenizado por un pedante presentador que tenía por virtud hacer preguntas más largas que las respuestas dadas por Vila-Matas –en dos ocasiones, tras la parrafada del presentador el autor le contestaba con un «Bien visto, sí… no lo había pensado». Como curiosidad, el presentador no le preguntó por su última novela, cuando Vila-Matas dijo que acababa de escribir una novela y estaba esperando la buena nueva de su editor, lo cual demuestra que tenía las preguntas ya escritas y una nula capacidad de improvisación. Pero eso es otra historia. Me quedo con todas y cada una de las palabras dichas por el tímido Vila-Matas, un escritor genial, único e irrepetible, y que aún no está recibiendo el reconocimiento que merece, en mi opinión, porque no escribe de espadachines, de viajes a alcarrias próximas o de códigos secretos lejanos. 
    Enlaces interesantes