Categoría: Libros

  • «Las ciudades invisibles», de Ítalo Calvino


    Título original: Le città invisibili (69 páginas)
    Autor: Italo Calvino
    Año: 1972 (versión española por Editorial Siruela publicada en 2007 con el título «Las ciudades invisibles»)
    Idioma: italiano (versión traducida al español por Aurora Bernárdez)


    Estamos ante una pequeña obra donde se nos describen ciudades imaginarias, narradas por el legendario Marco Polo al mítico Kublai Kan, el emperador de los tártaros. A través de sus nueve capítulos, Kublai se maravilla ante la forma de explicar esas ciudades por parte de Marco Polo, y nos invita a hacernos la pregunta del porqué elegimos vivir en ciudades; de qué manera nos influyen a nosotros y a nuestro entorno. Kublai, al principio de la obra, dice que lo que importa a Marco Polo es «es descubrir las razones secretas que han llevado a los hombres a vivir en las ciudades, razones que puedan valer más allá de todas las crisis”.

    El carácter de los habitantes de las ciudades se debe tanto a su naturaleza como a su entorno, por tanto una descripción detallada, como las de Marco Polo, a cada una de esas ciudades imaginarias nos conducirá invariablemente a recordar a ciudades reales, pues todas guardan algún paralelismo con las que describe Ítalo Calvino por boca de Marco Polo; y todas ellas, además, hacen que nos preguntemos cómo cambia nuestra actitud y percepción ante la ciudad.

    Que el ser humano es un animal gregario queda fuera de toda duda. Pero a diferencia de los animales, nosotros vivimos bajo el caparazón protector y asfixiante del entorno urbano, esto es, una invención humana que no existe en la naturaleza. ¿Cómo nos influye? ¿De qué manera influimos nosotros a la ciudad? ¿Es la ciudad un ente vivo por sí mismo? Todas estas preguntas nos las podremos hacer mientras nos deleitamos con el lenguaje poético con el que Calvino ha sabido dotar a su obra. Una obra colosal en su calidad literaria, pero menuda en su tamaño. Un singular ejercicio de inspiración, descripción y filosofía: una obra de arte.

    Las ciudades que nos va mostrando Marco Polo, organizadas en el texto bajo sugerentes bloques -como por ejemplo: las ciudades y la memoria, las ciudades y el deseo… las ciudades sutiles- nos invitan a adentrarnos en ellas; pero nos confunden. Kublai llega a decir, en uno de sus diálogo con Marco Polo acerca de una ciudad que «es una ciudad hecha sólo de excepciones, impedimentos, contradicciones, incongruencias, contrasentidos. Si una ciudad así es cuanto hay de más improbable, disminuyendo el numero de los elementos fuera de la norma aumentan las posibilidades de que la ciudad verdaderamente sea.»

    En conclusión, estas ciudades invisibles se pueden leer como pequeños cuentos o como metafísica de la urbanidad. En los dos casos resultan una lectura apasionante, evocadora y terriblemente bella.

  • “Las mil frases más feroces de la derecha de la caverna”, de José María Izquierdo

    “Las mil frases más feroces de la derecha de la caverna”, de José María Izquierdo

    Hoy ha sido un día muy importante, por varios motivos. He ido a la presentación del libro de José María Izquierdo, periodista de EL PAÍS y autor del blog “El ojo izquierdo”, al auditorio del CCCB, aquí en Barcelona. Me acompañaba una amiga, y allí los dos, acompañados del resto de personas del auditorio, nos hemos enterado por boca de Josep Ramoneda y Carles Francino del fin de ETA. Nadie ha aplaudido ese momento, porque en otras ocasiones la banda terrorista ha anunciado el alto el fuego y lo ha roto posteriormente con un atentado. Pero se notaba que ésta vez era diferente, porque tras la presentación inicial del libro se han ido rápidamente; Ramoneda a escribir un artículo y Francino al País Vasco.
     
    El auditorio poco a poco se ha ido llenando de personas ávidas de escuchar lo que Izquierdo tenía que contarnos. Yo ya tenía una idea que me rondaba en la cabeza, pero nadie como él la ha sabido sintetizar mejor: “¿Puede amparar el periodismo a aquellos profesionales que insultan, difaman o desprecian hasta el punto de desear el aniquilamiento de quienes no comparten su ideología?”. La pregunta obtendrá diferentes respuestas en un debate que invite a la reflexión; pero solo conseguirá reproches e insultos en la arena mediática, catódica y radiofónica en la que algunos periodistas se mueven como pez en el agua.
     
    En las 238 páginas del libro encontraremos, tal como reza el título, mil frases feroces que albergan incontables groserías, virulentas proclamas e increíbles embustes. Además, se presentan de forma a séptica; una detrás de otra, sin comentarios del autor, dejando al lector que juzgue oportunamente. Nos encontramos con perlas de tal calibre que a mí me sorprende que no estén sus autores en los tribunales. Pero tal como dice Izquierdo, hasta los jueces se han impregnado del virus faltón de la caverna. El insulto ha llegado desde las tertulias nocturnas hasta la barra del bar, pasando por los juzgados, los titulares de prensa y los políticos de todo pelaje.
     
    Izquierdo nos hace ver que no es normal, ni de lejos, lo que está pasando en el periodismo en éste país. No puede ser que un periódico serio, conservador y responsable como Abc se haya convertido en un contenedor de soflamas incendiarias contra el gobierno, la izquierda y los jóvenes; esto debería ser marginal, anecdótico, superfluo. Pero no lo es; se trata de una realidad con la que nos hemos acostumbrado a convivir: nos despertamos con el insulto en la oreja y nos acostamos con el odio en la vista.
     
    Algunas, pocas voy a poner, de las frases que nos encontramos son estas: “José Luis Rodríguez Zapatero le bajó los pantalones al Estado de Derecho para que la banda de los terroristas de ETA lo sodomice” César Vidal; “La iglesia pide movilizarse contra la ‘licencia de matar hijos’” titular de La Razón; “Para una parte de la izquierda española, asesinar a la gente de derechas masivamente carece de importancia” Alfonso Ussía; “Los del 15M es gente que como cierto sector de los antisistema, tiene su conexión con ETA” César Vidal; “La ONU es lo más ilegal que existe” Federico Jiménez Losantos. Cada frase rezuma bilis, y son mil. Pero según Izquierdo, en la presentación, ha advertido que tenía más de 20000, pero que tenía que escoger… ¡qué difícil tarea ha tenido este hombre!
     
    Además, el veterano periodista nos pone en alerta y nos pide que no desprestigiemos el poder destructivo del lenguaje soez que desde “la caverna” nos embota los sentidos; que si alguien utiliza el insulto se le rebata con argumentos; y nos anima a practicarlo ahora mismo: veremos a partir de hoy a toda una retahíla de tertulianos, políticos y opinadores en general echar pestes sobre el comunicado de ETA sobre el fin de la violencia. A nadie con dos dedos de frente se le escapa que ésta noticia es buena, en esencia, porque pone fin a un problema en el País Vasco, ya que a partir de hoy la gente con algún cargo o con un ideario españolista (o simplemente simpatizantes del PP o PSOE) puede respirar tranquila en Euskadi. Veremos pues como determinados grupos, casi todos los de tendencia conservadora, recelarán y negarán que esto sea bueno, y en fin, concluirán que el gobierno se ha plegado a los deseos de ETA.
     
    Que yo sepa, ETA no ha conseguido la independencia de Euskadi por las armas, en su lugar ha sido derrotada policialmente y ha perdido muchos apoyos en su tierra, que se han traspasado a un nuevo partido político llamado Bildu, que efectivamente quiere la independencia del País Vasco, pero a través de medios democráticos. De eso se trataba, ¿no? O de lo que se trataba, y voy a pensar mal, es que ETA se perpetuara como un grupo terrorista de perfil bajo, gracias al cual se pudiera negar cualquier reivindicación política a causa de su existencia?
     
    En conclusión, Izquierdo nos invita a pensar, sosegadamente y con argumentos, sin insultos ni menosprecio del rival, como gente normal y civilizada. Solo se está pidiendo eso, un poco de calma, una vuelta a la dialéctica constructiva, amable y creativa, de la que puedan surgir ideas y acuerdos entre diferentes. Reclamo el derecho a tener en este país un partido conservador que no siga los credos de esta caverna vociferante, exaltada y, en definitiva, tan poco parecida a España. Si esto no es así, auguro unos años muy duros por delante, donde a los que tenemos una tendencia política más progresista se nos tilde de estúpidos, traidores o sectarios, solo por nuestras ideas. Está en juego mucho más de lo que parece.
  • Lo que sé de los hombrecillos. Juan José Millás (crítica)

    Lo que sé de los hombrecillos. Juan José Millás (crítica)

    • TítuloLo que sé de los hombrecillos
    • Autor: Juan José Millás
    • Primera edición: 2010 (Seix Barral)
       
    Poco habremos aprendido de los hombrecillos tras la lectura de éste pequeño libro, así que el título no nos lleve a engaño. Lo que ahora sé de los hombrecillos es que están escritos por Juan José Millás, lo cual nos va a sumergir en un universo propio poblado de seres mezquinos, algunos de ellos diminutos y otros un poco más grandes. En realidad, la historia trata de un solo hombrecillo, o mejor dicho de dos: el autor y su réplica en miniatura
     
    A través de una extraña metáfora del huevo de gallina, que tal vez algún economista sepa apreciar (yo no lo he hecho), la trama nos lleva por parajes sexuales que rayan la pornografía barata, algo que parece que no esté escrito por un verdadero escritor como Millás, sino por un aficionado a los foros virtuales de literatura erótica, con todos mis respetos hacia los aficionados a éste género que leen y escriben desinteresadamente en las múltiples páginas de éste género en la red. Pero en éste caso, Millás pretende vendernos ésta historia y cobrárnosla a precio de obra maestra.Explicar que dentro de nosotros hay un Yo más mezquino ya está inventado, lo escribió Robert Louis Stevenson en su extraño caso deldoctor Jekyll y míster Hyde.
     
    La realidad es que es un cuento absurdo, delirante, raro e inverosímil. La premisa era interesante al principio: el ensueño de un catedrático que se ve visitado por extrañas criaturas parecidos a hombrecillos; eldesdoblamiento del protagonista cuando accede al reino de casas de muñecas, donde conocerá a la mujercilla; la enigmática reproducción ovípara de los hombrecillos, que guarda alguna relación con la obsesión por el huevo de gallina del protagonista. Pero luego todo eso se esfuma y se derrumba como un castillo de naipes. Nos aguardan lugares comunes, personajes planos y cierta desidia narrativa.
     
    Seremos testigos del descenso a los infiernos del protagonista, aunque tal vez no sea tan espectacular como Millás nos pretende hacer creer -no es algo tan diabólico fumar, beber y tener la casa hecha un desastre-, y también seremos partícipes de lo bien que le salen las cosas al protagonista, algo que decepciona por completo, puesto que uno esperaría que alguien que ve hombrecillos y que tiene que ocultar su doble vida como tal tuviera más dificultades. Pero no sucede así, todo lo despacha Millás con un par de frases; todo resulta fácil y previsible. 
     
    Al final la novela termina de forma abrupta, como si en realidad el propio autor no estuviera muy contento con lo que le estaba saliendo hasta el momento pero tuviera la obligación de entregarle algo al editor. Todavía no entiendo a qué venía lo del huevo, pero supongo que Millás lo habrá explicado bien en cualquier suplemento de El País, porque en éste libro no me queda claro. En definitiva, Millás no sabe nada de los hombrecillos.