Categoría: blog

  • Manipulación en los medios de comunicación


    La indecencia periodística ha alcanzado las más altas cotas de la miseria y el servilismo. Ayer en los diarios y telenoticias al servicio del gobierno del PP hablaban de una agitación de la izquierda radical que golpeaba a policías y ocupaba ilegalmente las calles. Gracias a Dios que existe internet y todo hijo de vecino tiene cámaras y puede sacar fotos y vídeos de lo que pasa.

    Todo se puede ver en Youtube, quizás el medio de comunicación audiovisual más democrático que existe en España. Si no existiera algo como Youtube, Twitter y Facebook tendríamos que enterarnos de lo que pasó ayer y anteayer en Valencia por medios tradicionales como el ABC o La Razón. Juzgad vosotros mismos las portadas de estos diarios de información general:

     

    Dicen los propios periodistas que hay una crisis del periodismo, pero yo añadiría más: el periodismo como tal ha muerto, si entendemos como periodista aquella persona que escribe crónicas sobre hechos sucedidos para un periódico, radio o televisión. Ahora lo que tenemos son tergiversadores profesionales que recogen sucesos para transformarlos en ideología. Sabíamos que había medios tradicionalmente de derechas y de izquierdas (ABC y El País, respectivamente) pero desde hace algún tiempo los medios tradicionales de derechas se han propuesto reinventarse para ver quién es el más servil al gobierno y de qué manera pueden manipular mejor las noticias a mayor gloria del PP. Con todos los defectos que pueda tener un diario como El País, que son muchos y no los negaré, resulta inconcebible que desde sus páginas no se critique a gobiernos y dirigentes de izquierdas, o se invente su propia realidad de los hechos. La autocrítica de la que hacen gala los medios de izquierdas supera en mucho a la autocrítica de los medios de derechas, cuando la hay. Los EREs de Andalucía, la trama Campeón que involucra al ex ministro Pepe Blanco y otras noticias adversas para el PSOE jamás han faltado en sus titulares.

    Preguntarle a un joven porqué se manifiesta y a mitad de respuesta del susodicho cortarle para aturdirle con otra pregunta y repetir la operación es lo que ayer vi en el Telediario de Intereconomía. Enfocar insistentemente a unos chavales (¿protección del menor, qué es eso?) que hacían gestos obscenos a una televisión que los han llamado radicales, antisistema, perroflautas, delincuentes, rastreros, indignados del 15M, cachorros de Rubalcaba, y escuchar luego al presentador hacerse la víctima resulta repugnante. Menos mal que estos colegios sin calefacción estaban en Valencia, porque si llegan a estar en el País Vasco y los chavales se manifiestan ahí los hubieran llamado además proetarras, borrokas y cachorros de Otegi. Al final la cosa se reduce a un axioma básico: «todo lo que no sea PP es PSOE. Cualquier movimiento que no se haya pensado en Génova 13 es del PSOE. El PSOE es un partido amigo de los terroristas, además el PSOE es colaboracionista de ETA, luego el PSOE es ETA. De Izquierda Unida mejor ni hablar, porque son comunistas y esos fueron los mayores criminales de la historia, luego la izquierda española es criminal.» Todas estas consignas no me las estoy inventando yo, podéis leer el libro «Las mil frases más feroces de la derecha de la caverna» de José María Izquierdo, que recogió todo un compendio de horrores periodísticos a mayor vergüenza del aparato mediático de la derecha, donde se pueden leer y consultar en sus respectivos medios originales. También basta con escuchar las tertulias de Federico Jiménez Losantos, o ver los debates de El Gato al agua, o leer las columnas de opinión de Carlos Dávila, César Vidal o Juan Manuel de Prada. La consigna es clara: todo lo que no sea PP es radical y subversivo.

    En suma, podemos resumir que los medios de comunicación (principalmente los de derechas, como ya he apuntado, pero Público no anda a la zaga) no informan: se inventan su propia realidad a medida para hacerla encajar con su ideología. Escriben para su parroquia –y sí, esto no es nada nuevo–, pero además dirigen a la parroquia a posiciones tan crispadas, retrógradas y fuera de lugar que podemos estar hablando de un auténtico lavado de cerebros a escala nacional. Porque ahora resulta que los estudiantes protestando son radicales de izquierdas; los sindicatos son unos parásitos; los artistas son unos rojos subvencionados; el ex juez Garzón un prevaricador que debería estar en la cárcel; los socialistas son corruptos y obligan a abortar a las niñas; los funcionarios unos privilegiados con unos sueldos de escándalo; los inmigrantes vienen a robar y a quitarnos el trabajo; y los parados son unos vagos que no se mueven de su barrio para conseguir un trabajo (pero sí se van en éxodo silencioso a Alemania, curiosamente, a lo mejor ahora también se van a Laponia). Solo hace falta pensar un poco y darse cuenta de que ni ellos mismos se creen todo lo que dicen, porque saben que no es verdad pero que así se ganan a su parroquia, pero ¿sabe la parroquia que todo lo anterior es mentira? ¿sabe distinguir la parroquia la noticia del sensacionalismo? Me temo que no, y esto puede causar alguna desgracia antes o después, porque la crispación unida a la estupidez puede provocar actos que me da miedo imaginar.

    Esto puede parecer cosa de otros países y de otras épocas. Pero no es así; está pasando en España hoy y solo hace falta pasearte por los diarios digitales de la más rancia ultraderecha –Libertad Digital, Alerta Digital, Minuto Digital– para ver que no están tan alejados de los titulares de diarios supuestamente más serios y respetados de derechas: ABC, La Razón y El Mundo. A La Gaceta no la podemos llamar diario porque no lo es, se trata de un panfleto, como lo es Público a su manera. En la España de Merkel (según los comentarios de ayer en el blog, que sois unos pillos) lo más importante es que baje la prima de riesgo (como si el ciudadano de a pie la pudiera hacer bajar a garrotazos), que los empresarios ganen más y los trabajadores menos (todos estamos en el mismo barco, pero adivinad quién está remando), que los bancos no den créditos pero reciban todas las ayudas (para seguir especulando con deuda soberana), que las adolescentes no puedan decidir su sexualidad (pero sí recibir palos), que la iglesia reciba sus privilegios y subvenciones (incluso puedan separar alumnos por sexo), que los toros sean patrimonio inmaterial de la humanidad (matar animales es un arte en España), que Gibraltar vuelva a ser español (¡indispensable!), que el Madrid vuelva a ganar la liga (que el opio del pueblo siga rulando) y que Franco sea considerado como un tipo autoritario, pero jamás un dictador (y el que lo juzgue, sea un indeseable).


    Españolito que vienes al mundo te guarde Dios, una de las dos Españas ha de helarte el corazón. 
    Antonio Machado
  • Violencia policial en Valencia

    No seré neutral, en estos tiempos resulta difícil serlo: sabíamos que el PP iba a por los trabajadores; ahora también sabemos que van a por sus hijos. Los alumnos de instituto de Valencia que protestaban contra los recortes en Educación –no tienen calefacción en la escuela en plena ola de frío, deben llevar mantas de casa, entre otras precariedades– han visto como sus reivindicaciones se han reprimido brutalmente por parte de la policía.

    Creo que no es lo mismo enviar a los antidisturbios contra personas adultas que contra niños y adolescentes –sin pretender justificar que es legítimo golpear a adultos por el mero hecho de serlo, pero dentro de lo malo se pueden defender algo mejor que una aterrada estudiante como la de la foto– y por eso organizaciones como Save the Children han puesto el grito en el cielo ante estas medidas desproporcionadas.

    No seré yo quién niegue que entre los alumnos pueda haber elementos peligrosos, no he estado allí y no puedo saberlo con certeza. Pero afortunadamente hoy todo el mundo tiene una cámara en el teléfono móvil y puede subir a la red fotos y vídeos que nos muestran la realidad casi al momento de producirse.

    ¿Porqué no hay dinero para calefacción, folios o tizas en la escuela? Maticemos: en la escuela pública. El gobierno valenciano ha invertido el dinero que no tenía en la escuela concertada y en potenciar la privada. Cuando había dinero, también recibía dinero la pública, pero ahora que no lo hay, las vergüenzas salen a relucir: ni para pagar el gasoil que cuesta mantener la calefacción de un colegio.

    Los alumnos valencianos salieron a la calle a protestar por verse obligados a estudiar en estas penosas condiciones. Tal vez porque pensaron que vivimos en un país del primer mundo, España, la que hace poco era octava potencia mundial –según el ex presidente Zapatero– y porque fantasearon con hacer uso de un derecho que imaginaron tenían per se: quejarse pacíficamente de la precariedad de sus institutos. Pero en la España de Rajoy las cosas son diferentes: son un pelín más violentas, impera la ley del más fuerte. Estudiar es un privilegio, según Salvador Sostres, que tal vez por eso no acabó su carrera universitaria de Periodismo. Debido a la brutalidad policial y al arrojo de los jóvenes, las protestas de la Primavera Valenciana han traspasado a esa comunidad y han conseguido la solidaridad de los alumnos de toda España.

    Resulta curioso que una adolescente sea suficientemente mayor como para recibir una paliza por parte de la policía, pero no así para decidir sobre sus relaciones sexuales. En la España de Rajoy estampar a unas crías contra un coche es una utilización comedida de la fuerza:

    Aquí lo podemos ver desde otro ángulo, donde se ve claramente la amenaza que representaban:

    Así como romperle unas gafas a un chaval que pasaba por allí:

    También a peligrosos chavales ocupando la acera:

    O a una chica que grita desesperadamente:

    Y como todo esto es tan normal resulta raro que en los medios extranjeros, como Le Monde, no lo vean así, ¿porqué será? ¿tal vez porque este gobierno está a años luz de la realidad del país? En fin, ahora es tarde para lamentarse, resulta que el PP ha ganado por mayoría absoluta –y para cuatro años largos– y se piensan que eso es un cheque en blanco para hacer la política que se les antoje, en contra del ciudadano, de cualquier sentido común, y usando la violencia como primera medida cuando les de la gana.

  • Marcha contra la reforma laboral

    Ayer, 19 de febrero de 2012, en Barcelona, en la calle había un clamor: no a los recortes y no a la reforma laboral. 
    Contra todo lo que dicen los medios de (des)información afines al PP (ABC, La Razón, La Gaceta, El Mundo… o sea, todos menos El País, Público y El Periódico) esta reforma no es justa ni necesaria, es terriblemente injusta, es la antesala al despido libre y gratuito.

     Trabajar por un salario digno no debe ser un privilegio, sino un derecho que todo gobierno debería perseguir.
    ¡¿Qué tiene que pasar para que nos tomen en serio?!
  • La (contra)reforma laboral de 2012

    ¿Que cómo nos afecta la nueva reforma laboral? Pues yo por ejemplo no se lo que voy a cobrar a final de mes, puesto que el empresario puede modificar mi nómina unilateralmente. Se está escribiendo mucho sobre esta reforma, que para la CEOE supone «una victoria de los trabajadores» (la neolengua orwelliana está en su apogeo), por eso seguramente se ha aprobado por decreto-ley, nocturnidad y findesemanidad
    Pero no nos adelantemos, he aquí un resumen de lo más granado:
    1. Se reduce el despido improcedente de 45 a 33 días, con un máximo de 24 mensualidades. Por tanto, el trabajador pierde 12 días por año de indemnización y 18 mensualidades, con respecto a la norma anterior. Pero casi seguro que el empresario despedirá por 20 días al año, porque…
    2. Se puede despedir alegando razones económicas con una indemnización de 20 días por año. Para ello, no es necesario que la empresa tenga pérdidas; simplemente si baja sus ingresos durante tres trimestres consecutivos ya puede «generar empleo» despidiendo trabajadores.
    3. Nuevo contrato de formación y aprendizaje para jóvenes de hasta 30 años con bonificación de hasta 4500 euros para el empresario y período de prueba de un año (doble bonus). Esto es, pueden despedir a un joven en cualquier momento del año, además de cobrar un suculento premio. 
    4. El convenio de la empresa (léase: lo que diga el empresario) tendrá más valor que lo que diga el convenio colectivo, por lo que se podrá modificar la jornada de trabajo, el horario, el salario y el sistema de rendimiento unilateralmente y sin contar con el visto bueno del trabajador.
    5. Los parados deberán hacer trabajos comunitarios, tal como si hubieran cometido un crimen, so pena de perder su prestación. Además, el absentismo laboral (justificado o no) puede ser también causa de despido. Así que ojo con ese catarro mal curado.
    Los sindicatos han hecho un llamamiento a la población para salir a la calle a protestar el próximo domingo 19 de febrero. Hay sobrados motivos para ello: esta reforma laboral supone el mayor atentado contra los derechos de los trabajadores desde que España es democrática. Supone una pérdida significativa de poder adquisitivo, un desamparo frente al empresario y una puerta abierta al despido libre, lo que se traduce en mayor riesgo de exclusión social, más precariedad y un sangrante éxodo de trabajadores cualificados.
    En el día de hoy, cautivo y desarmado el ejército obrero, han alcanzado las tropas patronales sus últimos objetivos laborales. La guerra ha terminado. Madrid, 10 de febrero de 2012, año de la victoria. El presidencialísimo. Fdo. Mariano Rajoy Brey

  • ¡Mátate a trabajar!

    Lo de ayer fue un ataque injustificado, pobre Monti, tampoco es que sea peor que Rajoy, que sí es un presidente electo, o que el amigo Basescu, que la está liando parda allá en Rumanía. Tampoco es menester que solo nombre a políticos de la vieja Europa. ¡Es que aquí son tan pintorescos! Pero en el Nuevo Mundo los hay tan buenos o aún mejores que los nuestros: Raúl Castro, Evo Morales (el preferido de mi potosina, que si me lee me mata) o Leonel Fernández. ¿Pensabais que iba a nombrar a Hugo Chávez? Pues no, no pienso hacer mofa y befa de alguien cuya salud es tan delicada, no vaya a ser que le dé un jamacuco.
    Si se miran desde otro ángulo, las cosas no están tan mal. Aunque es cierto que tenemos que pagar por vivir –vivir dignamente, se entiende, usted puede pedir limosna en la puerta del Mercadona, dormir entre cartones y apenas pagará nada por ello–, lo cierto es que si nos comparamos con las clases proletarias de la Revolución Industrial, algo hemos mejorado. Tal vez, cuando nos desglosen por épocas, seamos considerados como la clase consumidora de la Revolución Tecnológica. ¿Y qué dirán de nosotros? ¿Estos sí que vivían bien?
    Verdaderamente nuestro tiempo es mucho más feliz que el hace cuatro décadas, cuando aquí había un dictador (bastante campechano y buena gente, según Pío Moa) y la gente se iba de vacaciones a Mallorca porque no había más posibilidades, o veían una porno en Perpiñán. Eso yo no lo he vivido, que hablo de oídas, que me lo contó mi abuelo (que por cierto, se escapó de un pelotón de fusilamiento y de un bombardeo, por el tan gracioso dictador mentado antes). Así que menos quejarse y a trabajar, como nos dice Geraldine Chaplin en el anuncio del Banco Sabadell: «Trabajar, ¡mátate a trabajar!». Toda una declaración de intenciones.
    «Mátate a trabajar, el talento no es nada». Los tiempos nos piden braceros, no pensadores. Menos leer a Vila-Matas, que seguro no sabe ni levantar una pared de ladrillos. Menos investigación y ciencia, más salerosas universitarias despachando mojitos en los chiringos de la Costa del Sol. Que los tiempos no están para el talento, sino para trabajar. ¡Mátate a trabajar! Como se decía en los tiempos de nuestro admirable dictador (me entero por Lansky que lo llamaban Paca la culona): «¡Viva la muerte, muera la inteligencia!». Inequívoca señal –¡otra más!– de que no estamos tan mal.
  • Hermoso, Mario Monti

    No hace muchos días Mario Monti, primer ministro –no electo– de la República Italiana, dijo: “Digamos la verdad: ¡qué aburrido es tener un puesto de trabajo fijo toda la vida! Es más hermoso cambiar”
    Sabe de lo que habla, Monti trabajó en muchos lugares ocupando distintos cargos a lo largo de su trayectoria: Bruegel, Goldman Sachs y Coca-cola, entre otros; antes de que el dedo francoalemán lo señalara como futuro líder de Italia, sucediendo al despojo moral de su antecesor, Silvio Berlusconi que, por cierto, no está en prisión cumpliendo condena por haber llevado a su país a la bancarrota, ni por su prostíbulo encubierto de velinas televisivas, ni por sus métodos mafiosos y sucios. Muy al contrario, está ahora mismo en su mansión disfrutando de los encantos de la última de sus conquistas, la actriz Aurora Cossio
    Pero no nos desviemos del tema: Super Mario, que así se le llamaba cuando tomó el poder italiano, es un economista puesto a dedo al cargo de un país a mayor gloria de la banca, los mercados y las agencias de rating. Representa el triunfo del neoconservadurismo ultraliberalista, que está dispuesto a no dejar títere con cabeza, desmantelando todos los derechos y libertades ganados a pulso tras la segunda guerra mundial. Este halcón de Goldman Sachs es el que debe poner coto a la elevadísima deuda del país transalpino, el equivalente al 120% de su PIB. ¿Qué mejor para ello que atemorizar a los jóvenes con la precariedad de por vida? ¡Qué apropiado sumirles en la desesperanza y proclamar así, sin perder la sonrisa, que jamás van a poder comprar una casa y formar una familia! 
    He aquí mi carta pública para el señor Mario Monti y su gobierno de tecnócratas, que hago extensible a todos los que han participado para ponerlo al frente de un país, sin elecciones, aprovechando que el presidente anterior era un fantoche:

    «Sí, Mario, no merecemos tener un trabajo estable ni albergar muchas esperanzas en que los políticos van a solucionar nuestros problemas. ¡Ni tu eres un político ni has dejado nunca de cobrar de nosotros! Te pagan los ciudadanos, Monti, los mismos que extorsionas, que aleccionas, que desprecias desde tu cátedra de economista del shock. Ventajas de ser amigo del dinero, vergonzante adinerado, que te atreves a quitarnos el trabajo fijo –y con ello nuestro sustento– porque encuentras más hermoso el cambio. ¿El cambio para qué? ¿El cambio hacia dónde? ¿A la miseria? ¿A la delincuencia? 
    Como diría un viejo italiano mejor que tú –no es difícil encontrar a alguien mejor que tú en Italia, Mario– y que de resucitar ahora abominaría de ti y de tu gobierno: «Cui prodest?» «¿A quién beneficia?» Esta simple pregunta, pronunciada por Lucio Casio Ravilla y popularizada por Cicerón, es la que él mismo te haría en el foro, tal vez antes de lanzarte a los leones. Pero eres muy bueno en tu trabajo, Mario, incluso a los tuyos haces llorar con tu doctrina, como hizo tu ministra de trabajo, Elsa Fornero, tras aprobar tus ajustes. Lágrimas de cocodrilo, sí, pero da una idea de la devastación que provocas. Eres un ser amoral, Mario Monti, permíteme que te ilustre lo que eres, lo que significa tu existencia y tu utilidad en este momento, tal vez nadie te lo haya dicho porque se haya quedado sin trabajo y esté –disfrutando– del desasosiego de encontrar otro empleo; esa hermosa sensación que dices que los jóvenes tenemos que experimentar. Valiente sinvergüenza.
    Representas, Mario, a la escoria económica, política y social de tu tiempo, del tiempo que nos ha tocado vivir. A nosotros nos ha tocado sufrirte, a ti y a los de tu calaña; os ha tocado destruir todo lo que tan pacientemente se ha construido. Para vuestra vergüenza todo este tiempo quedará grabado en las crónicas de la infamia, vuestro epitafio servirá como recordatorio permanente de hasta qué niveles de indecencia pueden albergar los parásitos económicos a los que protegéis. Vuestra vida nos cuesta vidas, vuestro trabajo nos cuesta trabajos, vuestra alegría nos cuesta alegrías. Ya os llegará el momento de llorar, tal como lo hacemos ahora los demás, y suplicar nuestro perdón. La historia os juzgará severamente, por plantar las bases de la podredumbre, la precariedad y la servidumbre bancaria a la que nos habéis sumido en esta esclavitud económica, que parece llevarnos, sin remedio, a una segunda edad media donde la religión cristiana se ha visto sustituida por el Dios Dinero. Eres un buen profeta de esta nueva religión; tu fe nos muestra el camino, tu palabra nos da la fuerza. Ya verás en qué la empleamos.»

  • Nada hay que temer

    Dice Zygmunt Bauman en su «Modernidad líquida» que el individualismo y la precariedad son las actuales características de nuestra sociedad. Mirando un poco a nuestro alrededor y contemplando el devenir de los acontecimientos, parece que el viejo pensador tiene más razón que un santo. El sistema capitalista quiere que no estés seguro, que te muevas, que seas líquido, porque «los sólidos conservan su forma y persisten en el tiempo: duran, mientras que los líquidos son informes y se transforman constantemente: fluyen».
    Con una precisión en el tiempo asombrosa, Naomi Klein pone nombres propios a las afirmaciones de Bauman gracias a su libro «La doctrina del shock», donde nos dice que los grandes desastres económicos del presente están siendo usados para invertir el progreso social mediante reformas impopulares. Esto se está viendo desde hace algunos años, aunque ahora parece que han apretado el acelerador: la precariedad laboral es la norma, la subida del coste de la vida es el castigo, el recorte de servicios públicos es el precio. Todo en aras de no perder la calidad de vida, según la clase política, económica y la muy preocupante clase periodística.
    Si el cuarto poder hiciera su trabajo, podríamos saber a qué nos enfrentamos, pero el cuarto poder (periódicos, televisiones, radios, etc.) está en manos de los agentes económicos. Si estos dejan de publicitarse en los medios de comunicación, estos desaparecen, para lo cual se plegan a los designios de aquellos por los que existen, que ya no son los lectores o espectadores, sino los anunciantes. Pocas noticias críticas verás contra El Corte Inglés, Banco Santander o La Caixa; aunque sean muy noticiables ellos: precariedad laboral y amenazas a empleados en el primero, engaños masivos a pequeños inversores y prejubilaciones de directivos insultantes en los segundos. Hay motivos para la movilización social, pero esta no aparece excepto en pequeñas dosis anecdóticas a las cuales respetamos pero no nos sumamos, como el movimiento 15M.
    Las razones al inmovilismo caben buscarlas en las explicaciones de Bauman y Klein: la individualidad, la precariedad, el miedo. Las tres forman un cóctel lo suficientemente paralizante como para que no nos sumemos a ninguna iniciativa social (individualidad), ni a rechazar un trabajo con condiciones abusivas (precariedad), ni a pelear contra la injusticia galopante (miedo). Se tiende a pensar que, después de todo, no estamos tan mal si nos comparamos con otras épocas u otras sociedades. Estamos asistiendo a la claudicación voluntaria de las libertades pensando que con ello podremos vivir mejor, pero no es difícil comprobar que sin libertades se tiende a vivir peor. La razón de todos los males parece ser la ausencia de crédito, el motor del sistema capitalista, ya que sin él nada funciona, nada puede hacerse y nadie asegura nada. 
    Uno de los pocos reductos que todavía gozan de una libertad asombrosa son las redes sociales, con Twitter y Facebook a la cabeza, gracias a los cuales se está generando una inteligencia global capaz de darse cuenta de todos estos cambios, pero incapaz de hacer algo para oponerse a ellos. Tan solo sociedades con lazos familiares más fuertes (esto es, menos individualistas) como las árabes han podido usar eficazmente las redes sociales para cambiar su realidad. La pregunta es ¿qué nos queda esperar a los que sabemos que esto no puede ocurrir en nuestras sociedades capitalistas? ¿Dónde pondrán el límite los agentes económicos? ¿Hasta qué punto nos harán retroceder en el tiempo? En mi opinión, hasta el punto de poder seguir comprando bienes y servicios (somos útiles porque somos consumidores), pero con muchas limitaciones al acceso a lujos, a la prensa libre y a la seguridad social.
  • Comparte cultura

    Me hago eco del llamamiento del bloguero/twittero Kurioso que con el titular «Comparte cultura» y la etiqueta #ComparteCultura en twitter está llevando a cabo un ejercicio de divulgación sobre las diferentes opciones para descargar y compartir contenidos culturales. En algunas cosas no estoy de acuerdo con Kurioso, pero por lo general creo que la difusión de la cultura gratis hace más beneficio que perjuicio a los creadores, ya que permite conocerlos y valorarlos adecuadamente.

    También opino que algunas cosas no pueden continuar tal como están ahora, como por ejemplo poderse descargar películas que estén exhibiéndose en el cine, ya que considero que eso sí que perjudica a la industria del cine. No opino igual con la música, puesto que descargarte canciones no implica un perjuicio a sus autores, que pueden ganarse muy bien la vida con los conciertos. En el caso de los libros, creo que en general es beneficioso poder disponer de material gratis, ya que muchas veces cuesta encontrar libros de hace tres o cuatro años en las estanterías de las librerías, aunque opino igual que con las películas, no deberíamos poder descargarnos un libro hasta que no haya pasado un año desde su publicación.

    En todo caso, hay que saber distinguir entre autor y editor, puesto que claramente el hecho de compartir cultura perjudica a este último… pero los editores bien merecen un escarmiento, al no apostar jamás por nuevos autores, además de por poner precios absurdamente altos a cosas como los libros digitales, cuando todo el mundo sabe que el coste es infinitamente inferior al de los libros en papel, y los mismo se puede aplicar a los MP3 con respecto a los CDs de música. Vamos, que mi postura es como la de los partidos de fútbol en pay per view, que hay que pagar para verlos en directo, pero después puedes verlos en diferido gratis.

  • Rajoy, depende

    Pues nada, a estas alturas ya todo el mundo sabe como acabaron las pasadas elecciones generales de 2011: triunfo abrumador del PP con mayoría absoluta y fracaso estrepitoso del PSOE con su peor resultado desde el inicio de la democracia. Izquierda Unida, por su parte, recupera parte del electorado que ha ido perdiendo desde 1996, cuando el bipartidismo se afianzó. UPyD, ese partido-juguete inventado por Rosa Díez, cuya ideología es que no tiene ideología, logró también un buen resultado y se perfila como un partido de futuro. 
    Los partidos nacionalistas, con CiU y PNV a la cabeza, obtuvieron desigual resultado: los catalanes barrieron a los socialistas y a los populares en su tierra. Los vascos cosecharon una fuerte bofetada de su electorado, que prefirió una opción nacionalista independentista nueva: Amaiur. Los de Amaiur son antiguos simpatizantes de Batasuna y en general los independentistas de siempre, pero no son ETA, que es lo que se nos vende desde las Españas. Si fueran ETA, estarían en la cárcel, que es lo que ocurre en la vida real, y no en la crónica inventada de los periódicos. 
    Los pezqueñines por su parte tampoco se fueron sin nada: ERC repitió sus tres escaños, algo inaudito puesto que el partido estaba en las últimas tras la debacle de las elecciones catalanas. BNG y CC sacaron lo mismo que en las anteriores elecciones. El partido ecologista Equo, pese a obtener muchos votos, no se llevó escaño alguno (solo un escaño en Valencia en coalición con Compromís). Pero vamos, que todo esto se queda en anécdota. La mayoría absoluta del PP hace que todos los demás partidos sean una divertida anécdota protestona en el parlamento. 
    Me imagino a Rajoy, el ganador indiscutible, en su despacho fumando un puro. Dando largas caladas al mismo, saboreándolo con un rictus de contenido placer en su rostro. Con sus dedos tamborileando la mesa, mira al techo contemplando el porvenir de España. De vez en cuando le pasan algunas llamadas (solo banqueros, empresarios u otros amigos, le ordenó a la secretaria), que básicamente comienzan con un «¿qué hay de lo mío?» mal disimulado. Como su programa electoral era un potaje de vaguedades tal vez se lea algo con más enjundia, para aplicarlo a rajatabla y sin oposición, como el libro de salvar a España, redactado por uno de esos salvapatrias de la TDT Party española, Enrique De Diego.
    No estaría de más señalar que el número de votantes del Partido Popular de estas elecciones ha aumentado en aproximadamente medio millón de votos (exactamente, los votos del PP en 2011 han sido de 10.830.693, en 2008 fueron 10.278.010). Esto es, en las pasadas elecciones Zapatero obtuvo mayoría simple con más votos de los obtenidos por Rajoy en esta legislatura. Fruslerías; el PSOE ha perdido cuatro millones de votos (en 2011 han obtenido 6.973.880 y en 2008 obtuvieron 11.289.335), y eso por eso, no por otra cosa, que el PP ha ganado por mayoría absoluta. El electorado socialista, y en general el de izquierdas, tiene más memoria y no está tan dispuesto a perdonar las faltas de sus líderes. El electorado del PP actúa de forma diferente: no vota; ficha. Así pues, se nos está vendiendo un panorama en el que España toda es conservadora, popular y patriotera, aunque los números nieguen esa visión torticera de los hechos. Que la realidad inventada de los medios no nos haga olvidar la realidad numérica: el triunfo del PP se debe a la debacle del PSOE, puesto que el trasvase de votos de éste hacia el otro tan solo ha sido de medio millón de votos, el equivalente a sumar los resultados de Equo, Pacma y Compromís.
    A una semana de las elecciones, todavía no se sabe qué va a hacer Rajoy. Tampoco sabemos con qué ministros van a gobernar. Pero eso tampoco parece preocupante para los amigos, que confian ciegamente en la capacidad de este registrador de la propiedad compostelano. Como ya he dicho, está apurando las últimas caladas del puro, tal vez pensando «os vais a enterar». Este tipo, el de los hilitos como de plastilina, el amigo de Francisco Camps, el defensor de los chiringuitos, el que no está en contra de la unión entre homosexuales pero que no llamen matrimonio, este, en definitiva, es Mariano Rajoy, nuestro presidente para los próximos cuatro años. Vamos a concederle el beneficio de la duda, porque tal vez al final no sea tan fiero el lobo como lo pintan, y es verdad que la dificultad para reflotar la economía en España es antológica. Pero no creo que la economía se recupere declarando los toros un bien de interés nacional, ni negando el saludo a los de Amaiur, ni quedándose una semana entera tras ganar unas elecciones metido en su despacho fumando puros. ¿Se habrá enterado de que él va a gobernar España los próximos cuatro años?