El rey de España tuvo un accidente y se rompió la cadera. Eso le pasó en Botswana. Había ido a cazar elefantes. En plena crisis. Poco más que añadir a este comportamiento «no ejemplar» del rey, que se suma así al comportamiento «no ejemplar» de Urdangarín al robar a manos llenas en el Instituto Noos y al comportamiento «no ejemplar» de Marichalar al darle una escopeta a su hijo de 13 años para que imitara al abuelo. No veo motivos por los que España no deba renunciar a la monarquía y abrazar así las bondades de la república. Tal como ya hicieron, en su día, nuestros dos estados vecinos: Francia y Portugal.

Se han escrito algunas cartas dirigidas al monarca a raíz de este incidente. Aquí algunas de las mejores:

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