Tarde de agosto

Cruzó la morena con todo su arte por la calle y el viejo se quedó asombrado por tanta belleza. No debía pasar de veinte aunque si somos honestos tal vez tampoco fuera mayor de edad. Pero el caso es que tenía rotundas formas de mujer, larga cabellera morena, rasgos juveniles delicados, piernas largas y bien torneadas, el pecho abundante y firme y mucha piel expuesta al sol. Un fabuloso ejemplar