076: Proyectos y cambios a la vista

Últimamente no he tenido tiempo para el blog, como ya habréis podido comprobar si erais asiduos a mis artículos sobre política y temas de actualidad. Una de las razones es por la falta de tiempo, ya que tengo multitud de proyectos abiertos que requieren dedicación completa; la otra es por el hartazgo que me supone hablar de políticos que no merecen dedicarles ni un par de líneas.

Como supongo que todo el mundo ya está al tanto de las últimas noticias sobre corrupción y financiación ilegal de partidos en España, no puedo añadir mucho más a lo que ya sepáis. Simplemente decir que si este país no detiene, juzga y encarcela a todo político que se haya aprovechado de su cargo es porque definitivamente no se hizo bien lo que nos han vendido como una transición modélica. Parece ser que se pasó de estar en manos de un dictador a estar en manos de la dictadura del capital. Estamos disfrutando de toda una generación política caracterizada por la desvergüenza y la pillería, cuyo único afán es permanecer en el cargo, culpar de todo a los demás y no asumir ninguna responsabilidad. Da igual el partido que miremos, todos lo hacen bien, son honestos y transparentes, aunque el hedor se note desde varios países de distancia.

En cuestión de proyectos, decir que el tema del diseño gráfico está bastante mal, pero que bajando precios y echándole horas uno es capaz de establecerse como freelance en éste país, a pesar de las estocadas del gobierno subiendo IVAs, IRPFs y jodiendo en general a los autónomos. Cada vez que sale un señor a decir que están apoyando a los emprendedores me dan ganas de matar, pero afortunadamente no disponemos de un fácil acceso a las armas en España; de otra manera no saldrían tan sonrientes los señores diputados del Congreso.

Por otro lado, estoy enfrascado en dos proyectos personales que espero den sus frutos antes o después. Uno es la creación de un juego de mesa de índole económica, que algunos de los participantes al último encuentro de Ludo (el Protos y Tipos 2013) tuvieron a bien a probar. El otro proyecto es la creación de charlas en cafeterías, algo que había pensado en titular como «Café de humanistas», donde los participantes se reunirían a charlar sobre temas de humanidades (filosofía, antropología, literatura, etc) con la presencia de algún tutor que vaya guiando las conversaciones. Por el momento todo está en el aire, porque como ya digo, con el tema del diseño gráfico estoy echando más horas que un reloj para poder llegar a fin de mes.

Nada más que decir por ahora, espero ir escribiendo regularmente como acostumbraba hace unos meses, seguir con todos los proyectos en curso y no desfallecer en el intento. Sigo escribiendo, aunque menos, y también sigo maquetando la revista Token, la publicación hecha por aficionados que versa sobre juegos y literatura. También estoy ilustrando algunos juegos de la gente de Ludo, aquí podéis ver unos bocetos; además también tengo que ilustrar un par de cosillas para otros amigos. En lugar de «palabras, palabras, palabras…» yo diría «proyectos, proyectos, proyectos…»

075: A qué he jugado en 2012

Los que me conocen bien, saben que me encanta jugar. Sobretodo a los nuevos juegos de tablero, los eurogames, que vinieron del norte, del frío y de Alemania para instalarse cómodamente en las estanterías de los jugones de media Europa. Poco a poco la afición por los juegos de mesa está subiendo y ya no es difícil encontrar a alguien que haya probado por lo menos el Catán o el Carcassonne, los juegos punta de lanza de ésta nueva generación. Este servidor intenta dar a conocer los nuevos juegos de mesa al gran público, como buen evangelizador lúdico, a través de la Revista Token, que desde aquí recomiendo leer, valga la publicidad gratuita.

Cada año hago recuento de lo que he jugado a lo largo del mismo, para hacer memoria sobre qué juego me dejó mejores sensaciones, de cuáles aún me acuerdo y de cuáles ya no recuerdo nada. Para ello, nada mejor que la BGG, la web de referencia de los juegos de mesa, que incluye todos los juegos del mundo, que se dice pronto, tanto los editados como los hechos por aficionados. Para los que consideren que ésta afición mía por los juegos de mesa es algo un tanto inusual (por no llamarlo freak) les replicaré diciendo que no hay nada mejor que compartir un juego con amigos alrededor de la mesa, entre risas, cervezas y ganchitos. Bueno, esto último con moderación, que luego se ensucian las cartas y se manchan los tableros.

Sin más dilación, voy a enumerar mi juego favorito del año y dos menciones de honor. Luego, pasaré a los patitos feos, que no recomendaría a nadie. También diré un par de juegos para aquellos que jamás han jugado a estas cosas y quieran probar algo accesible y divertido para empezar, algo que recomiendo, porque es un hobby barato, divertido y entre amigos. ¡Vamos allá!

El mejor juego que he jugado en 2012: Vasco da Gamma, un juego de barcos con trasfondo histórico para jugones de verdad. Menciones de honor: Ricochet Robots, más que juego, es un puzzle diabólico, muy adictivo, dolor de cabeza y ganas de revancha; y Cuba, que es precioso y que tengo muchas ganas de volver a jugar.

El peor juego que he jugado en 2012: Offrandes, un sinsentido de animales, que para lo único que me ha sido útil es para proporcionarme meeples con los que confeccionar mi propio juego. Menciones de honor: Inventum, un juego insípido donde los haya; y Ad Astra, un remedo de juego Sci-fi con naves espaciales y planetas, sin batallas espaciales y con ninguna posibilidad de estrategia a corto medio y largo plazo debido al excesivo faroleo.

Juego recomendado para no-jugones: Timeline, un entretenido y picajoso juego de cartas, para cualquier número de jugadores, pequeño formato y fácil de explicar. Menciones de honor: Fantasma Blitz, un juego de agudeza visual y reflejos, que asegura muchas risas; y Takenoko, juego algo más complicado que los otros dos, pero delicioso de jugar tanto por su sencilla y elegante mecánica como por su aspecto manga, que luce excelente en mesa.

074: Nacionalismo

La gran apuesta de país que pretende conquistar el señor Mas, con la ayuda del historiador de ERC (que a los efectos ejerce de improvisado Procopio), es la de dotar a Catalunya de estructuras de país. Concretamente, y para ir rápido, las estructuras de país que aceleren los trámites de robar dinero y que no te pillen. ¿Cómo? Creando una Tesorería propia que recaude todos los impuestos que pagan los catalanes, y que el Tribunal Superior de Catalunya sea la última instancia a dónde recurrir; tribunal cuyos jueces son designados a dedo por el gobierno catalán. ¡Doble win!

Hay más ideas geniales en las estructuras de país, como el de llevarse el control de la energía llegando a un pacto con el país que te la proporciona… ¡y del cual te independizas unilateralmente! Claro que sí, seguro que ese pacto saldrá bien, molt honorable senyor Mas. ¿Desvaríos nacionalistas? Puede ser, lo de Mas y sus compinches es una huida hacia adelante, aprovechando por un lado el descontento general en Catalunya y por el otro la pléyade de incapaces jugadores de Apalabrados en Madrid.

Aprovechando que me he calentado, voy a hablar del nacionalismo, según Yo. El nacionalismo es, para mí, un producto fruto de un sentimiento de pertenencia a un grupo que comparte lengua y cultura. Es por tanto, una consecuencia del pensamiento romántico, movimiento que aunque tenga este adjetivo, es impulsor de la xenofobia y del rechazo a los otros, porque la adhesión a un grupo implica la negación de los otros grupos.

El nacionalismo tenía su razón de ser en un mundo convulso donde los antiguos regímenes y alianzas entre países tambaleaban y tenían que buscar nuevas fórmulas para controlar al pueblo: si por la fuerza no podía ser, ni tampoco por la razón, se intentaría con el corazón: que los sentimientos dirigieran el pueblo.

Digo más: el nacionalismo es el padre del fascismo y el totalitarismo. Es la fuente de las disputas entre regiones, y cualquier nacionalista entiende que su nación es superior a la vecina. Es muy difícil hablar de razones con los nacionalistas, porque los sentimientos no implican un razonamiento: es algo similar a la religión. Uno no debe pensar en si su nación es la mejor de la misma manera que tampoco el creyente se cuestiona si su Dios es el mejor: su Dios es el único y verdadero, y la nación es lo mismo. De hecho, nación y religión van muy cogidas de la mano.

Ojalá hubiera una reflexión mundial sobre la conveniencia de los nacionalismos. Es verdad que hay diferentes pueblos, religiones y lenguas, pero la división del mundo en naciones es sólo una cuestión política. Que una nación exista implica que se haya derramado sangre en la aniquilación de los pueblos discordantes que la conforman. No hay nada glorioso, en mi opinión, en la nación, no hay grandes gestas ni identidad nacional: sólo intereses políticos.

073: Menos es Mas

Zas en toda la boca al Mesías catalán, el convergente Artur Mas. Desde las Españas se escucha aún el grito de júbilo ante el bofetón a CiU, aunque se obvia que el resultado arroja un parlamento catalán más independentista que nunca, con ERC como segunda fuerza política. Según Pedro J. Ramírez, el Ciudadano Kane de las rebajas español, El Mundo ha ganado las elecciones. UPyD se ha pegado también una hostia de tamaño XXL, puesto que su cruzada anticatalanista no ha convencido a nadie, y sus posibles votantes se han ido a PP y Ciutadans, partido que ha triplicado resultados. Los ecosocialistas de ICV también suben moderadamente y se afianza su electorado, aunque a mi personalmente me sabe a poco.

A todo esto, CiU ha ganado las elecciones, que parece que hayan perdido, pero no es el caso. No han ganado la mayoría absoluta, eso es cierto, pero sí van a gobernar los próximos cuatro años. Ojalá no lo hagan de la mano del PP, puesto que los escaños de CiU (50) más los del PP (19) dan para formar gobierno en mayoría (que está en 68 escaños). También estas elecciones van a servir para que la gente conozca al candidato del PSC, de cuyo nombre no logro acordarme, pero que tiene 20 escaños. Según Rubalcaba, eso es un resultado digno. Según el sentido común, es una catástrofe sin paliativos, puesto que tan solo hace 2 años era el partido que gobernaba en Catalunya. Así que habría que hacérselo mirar, puesto que el PSOE está más cerca del PASOK griego que de los socialistas franceses.

072: Porqué mañana voy a la huelga

«Los miserables que acceden a los cargos,
cuanto más indignos son al llegar a ellos tanto más ociosos se hacen
y más se llenan de insensatez y de engreimiento.»
Demócrito

Según el gobierno y la Patronal, que para el caso es lo mismo, mañana no deberíamos hacer huelga porque no es el mejor momento y daña la imagen del país, concretamente «la marca España». Curioso, que los trabajadores dañen la imagen del país y que no lo hagan los consejeros de bancos que no saben nada de banca y que han ayudado a que hoy tengamos una monstruosa deuda que a todas luces se antoja impagable.

Pero como buenos patriotas, debemos ir a trabajar, eso el que pueda. Que hay casi seis millones de personas en éste país que están en el paro, gente que según algunos políticos no trabajan porque no quieren, porque son vagos de solemnidad, cuando no liberados sindicales o quinceemes. «Que se jodan» y que sigan en el lodo, pero que no salgan a protestar, no fuera el caso que algún inversor quisiera invertir en la nebulosa «marca España» y no lo hiciera al ver una manifestación de indeseables. Que el inversor, en circunstancias normales, en este país domado y con seis millones de parados en ciernes,  cuyos gobernantes arrojan a los suicidados a supuestas herencias recibidas no vislumbradas, invertirá pues no hay mejor trabajador que aquél que siendo esclavo se observa a sí mismo como buen patriota.

Por supuesto, nada de lo que mañana ocurra cambiará la tónica general de los acontecimientos, a no ser que ocurra algo similar a lo de Barakaldo, pues a los actuales gobernantes solo la sangre parece hacerles reaccionar, además de la pérdida de sus iPads. Que se acerca la navidad, y algo habrá que regalarle a la querida. Así pues, nada de huelgas ni manifestaciones, todo el mundo a trabajar, el que pueda, y el que no que se quede en casa a apuntarse a ofertas de trabajo insultantes por InfoJobs.

Yo, como soy tan mal español, además de catalán, que es «doble win», voy a ir a la huelga. Bastante mal me supo no ir a la anterior y comprobar pocas semanas después el premio a tal fidelidad para con mi anterior empresa. Comprenderé que haya trabajadores aterrados que aún queriendo ir a la huelga no vayan por el pavor que da la amenaza del despido. No seré yo quién les señale con el dedo, pues yo fui uno de ellos. Pero yo ya no tengo miedo a este gobierno, ni a sus lacayos, ni a sus amos. Mañana voy a ejercer mi derecho a huelga y manifestación, y voy a gritar junto a todo aquél que piense como yo que nos merecemos el respeto y la dignidad que nos quieren arrebatar. Solo voy a pedir respeto y dignidad; el trabajo ya me lo buscaré yo, que no me hace falta mendigar a nadie.

«La pobreza en una democracia es preferible al llamado bienestar de manos de los poderosos, en la misma medida en que la libertad lo es a la esclavitud.»
Demócrito

Porque si algo me gusta menos que este gobierno, son estos conciudadanos domesticados, que pudiendo cambiar las cosas, con el poder que tienen y tenemos, se convierten en esclavos de sí mismos y repiten las pautas y conductas que nos llevan de cabeza a la servidumbre. Aborrezco a esos adocenados votantes del PP de Galicia, que pudiendo infligir un merecido escarmiento a sus gobernantes han optado por premiarles como si fueran dioses con la preciada ambrosía de la mayoría absoluta. Aborreceré a los crédulos independentistas que voten a CiU, pues con su voto se olvidarán las corruptelas y juegos de poder que hunden cada día más a esta Catalunya otrora poderosa y hoy una mercancía de a euro la receta en manos de las consabidas 300 familias de la burguesía catalana que gobiernan de facto este improbable estado.

En conclusión, voy a la manifestación de mañana, a las 18h en Plaça Catalunya, por el hartazgo y la náusea que me provocan un estado enfermo y un pueblo sumiso, unidos a unos medios de comunicación comprados y maniatados por sus acreedores e inversores, como El País. Voy a la huelga de mañana porque reniego de este canto del cisne del país antes de convertirnos definitivamente en Grecia. No repetiré los eslóganes de los sindicatos tradicionales, puesto que no tengo porqué usar palabras que no sean las mías propias: tampoco necesito un altavoz que me diga lo que tengo que pensar. Que me una a vuestro llamamiento, sindicatos, no hará que me olvide de vuestras faltas, aunque hoy por hoy, sois un mal menor. En fin, estos son mis motivos, ¿cuáles son los tuyos?

«No por miedo, sino por obligación, hay que apartarse de los yerros.»
Demócrito


071: Crisis y libertad política

Tras leer a Platón y comprender que su República ideal está escrita con todo el rencor del mundo hacia su sociedad, que mató a Sócrates, y que esta sociedad se denominaba a sí misma como libre y democrática, entiendo que haya dudas sobre si la libertad del individuo conduce hacia la felicidad de todo el colectivo, teniendo en cuenta que solo unos cuantos harán uso efectivo, real y crítico de esta libertad otorgada, máxime cuando el resto lo único que pretende es vivir en paz y sin enredos. Es en momentos de crisis como el actual que se muestra claro como un axioma que la masa se vuelve conservadora cuando teme por su futuro.

En nuestro país, libre, y en nuestra sociedad, libre también, se vota mayoritariamente en clave conservadora: CiU en el ámbito catalán y PP en el ámbito estatal. ¿Qué nos dice esto? Que pudiera ser que la gente tenga un miedo irracional a hacer uso de su fuerza individual, y que necesita –implora– un guía, alguien que le diga lo que tiene que hacer. Platón lo entendió y dictaminó que los más calificados para guiar al pueblo eran los filósofos, y tal vez no le faltara razón. Ahora bien, ¿qué pasa con aquellos pocos que quieren la libertad en lugar de la seguridad? ¿Dónde quedan?

En fin, parece que verdaderamente nadie quiere una libertad plena. En la medida en que todos criticamos a ésta sociedad, pero nadie hace nada para cambiarlo y cuando existe tal posibilidad de cambio –democráticamente– no solo no cambia, sino que se perpetúa con más fuerza, queda claro que en nuestro mundo actual no queremos cambios significativos. O en todo caso, que estos los hagan otros, porque si algo caracteriza a nuestra sociedad es que sabemos que las cosas están mal, cierto, y las criticamos, sí; pero nadie toma partido y se implica en el cambio. No vaya a ser que por el camino perdiéramos la seguridad, en nuestra búsqueda del ideal. 

070: Comentarios sobre la Utopía de Tomás Moro

Utopía era una isla descrita por Thomas Moore (Tomás Moro en castizo) en 1516, unos años después de que Colón descubriera América, con lo que posiblemente el inglés pudo jugar a describir este no-lugar como algo verosímil, como algo que podría llegar a ser verdad en tierras ignotas. Porque Utopía es un no-lugar; algo que solo puede funcionar en las páginas de su libelo, pero jamás en la realidad. Cosa poco novedosa en la historia de la literatura y el pensamiento, que ya le pasó a Platón con su República, escrita desde el rencor a sus pares tras la muerte de Sócrates.

Sea como fuere, pensar en un mundo mejor y más justo no es nuevo, no es de ahora que nos preocupamos sobre el sistema de gobierno en animada asamblea callejera, que ya algunos se dejaban la garganta en el ágora en los tiempos de Pericles. Hoy como ayer, y previsiblemente como mañana, la lucha de clases es lo que mantiene el motor de la creatividad humana engrasado y en marcha. Las enormes fuerzas que ejercen los estamentos de poder –antaño la aristocracia, más tarde la religión, y hoy «los mercados»– que se enfrentan a las fuerzas que no ostentan el poder, pero que en número pueden doblegar al estamento superior. Ley natural, el pez grande se come al chico. Pero se necesitan ambos: el grande y el chico. Ojo, con esto no justifico que deba existir una estructura social piramidal, solo constato el hecho indiscutible de que de la lucha social surgen los movimientos que hacen progresar a la humanidad.

En la Utopía de Tomás Moro no hay lucha de clases, por tanto, no hay progreso ni retroceso: viven en un eterno retorno, como diría Mircea Elíade. Ningún espíritu libre de la isla podrá revelarse contra injusticia alguna, dado que no hay nada de qué quejarse y porque dicho espíritu no podrá imaginar mayor libertad de la que ya goza. ¿Verdad? Pues no. En la isla de Utopía no se contempla algo consustancial al ser humano: la envidia, la mezquindad y la pereza. Digo más, en la isla de Utopía no se discute el hecho necesario de disponer de fuerza de trabajo obligada: los esclavos. Como todos y cada uno de nosotros, somos hijos de nuestro tiempo, y lo que se percibe aceptado por la mayoría en nuestro tiempo se nos antoja como la ley natural. Que haya esclavos es lo natural, ya lo dijo Aristóteles. 

Así pues, la Utopía es una isla comunista sin ejército ni apego por los bienes materiales, con una población rural, trabajadora y medianamente culta que va rotando de casa en casa para no encariñarse demasiado de un lugar. Todo en este librito se nos puede antojar un despropósito ahora, si lo leemos desde la realidad de nuestro tiempo, pero esconde un profundo sentido reformador que lo transforma en revolucionario. En aquellos tiempos no había muchos que predicaran –aunque fuera veladamente– la libertad religiosa; ni tampoco existió una crítica tan feroz, pero a la par tan refinada, hacia sus gobernantes. En fin, son estas reflexiones a vuela pluma tras haber leído, en un par de noches, el libro de la Utopía del genial Tomás Moro.

069: Rajoy lleno eres de gracia





Descarga el libro: versión ePub – versión Kindle (Amazon, noviembre 2012)

He hecho una recopilación de mis artículos sobre política escritos desde el debate electoral de 2011 entre Rubalcaba y Rajoy hasta la víspera de la huelga general del 14N.

Hay dos motivos por los cuales me he decidido a hacer esta selección: para tener una visión de conjunto de lo que ha supuesto este primer año de gobierno del PP y porque quiero dejar de hablar de Rajoy. Creo que hablar tanto del personaje y dedicarle tantas páginas no vale la pena. Es un cadáver político que goza de una salud excelente, pero que no tiene ningún poder real debido a su buscada mediocridad. 

En fin, sirvan estas páginas para ilustrar el principio del fin de la autoridad política en España, que comenzó con Zapatero y se perfeccionó con Rajoy. Eso si, de forma muy democrática. No nos podemos quejar de nada… ¿verdad?

La verdad es que tenemos derecho, al menos, al pataleo: indignarnos en animada asamblea, a la sombra del Congreso, mientras la policía nos toma los datos para acusarnos de atentar contra la autoridad. De esto y alguna otra cosa más es de lo que se habla en este libro.

068: La estética de la asamblea

Un grupo de miles de ciudadanos, cuatro gatos según la Delegación del Gobierno, han vuelto a congregarse en las cercanías del Congreso de los Diputados. Como la movilización no estaba autorizada a todos aquellos que la policía ha identificado se les sancionará por formar parte de actividades ilegales, y si me apuras un poco de traición a la patria. Curiosos tiempos estos donde educadamente se le dice a uno que tiene una libertad menos, con el beneplácito general de la masa. En el París de 1789 deberían haber avisado a la gente que sus manifestaciones eran ilegales, para que éstos –dóciles ellos– se hubieran ido a casa o hubieran hecho una sentada pacífica con batukada o tal vez un espectáculo clown, de esta forma tal vez hoy Francia aún sería una monarquía.

Después de las presentaciones entre policías y manifestantes ha tenido lugar, según los organizadores, una Asamblea de la deuda y los recortes. Según mi parecer, un brindis al sol con mucha gente cargada de buena intención y pocas cosas nuevas que contar además de lo obvio y nula predisposición al debate. Porque a ver quién es el guapo que se planta ahí en medio de la asamblea para decir que el capitalismo, en esencia, es bastante bueno –al menos el que se desprende de las ideas de A. Smith y Keynes– y si lo comparamos con el comunismo, le gana de lejos. Otra cosa son los gestores y los neo-liberales católicos que salvan patrias cada día, y que tienen sus ahorros en paraísos fiscales.

Si tan bueno es un sistema que defiende la igualdad, pues vayámonos todos a Corea del Norte, que es una república democrática según el papel (una dinastía comunista según la realidad), o vayamos al paraíso del pueblo que es China, una república popular sobre el papel (y una dictadura capitalista en la realidad). Pero estas cosas, mejor no decirlas en asambleas donde se decide que el sistema está muy mal y hay que cambiarlo por otra cosa. Cosa todavía por descifrar. Son parodias de tertulias catódicas, pobladas de idealistas sin ninguna intención de llevar a cabo ni una sola de las propuestas. Somos incapaces de desprendernos del iPhone, cuanto menos de desprendernos del nivel de vida que nos proporciona el capitalismo. Tuitear consignas comunistas desde un teléfono fabricado en condiciones inhumanas en China como mínimo debiera cuestionar la lógica y la moral del tuiteador. Nada de eso sucede, se aplica la máxima: disimula, sonríe y finge. 

Como digo, si yo me planto en la asamblea a decir lo obvio –que no lo más etético, cool y buenrollista– como mínimo seré abucheado. A mi también me gustaría pensar en una sociedad libre e ilustrada, capaz de gobernarse a sí misma y de obtener las más altas cotas de bienestar. Pero no existe tal sociedad, no funciona el autogobierno, y la gente anhela que haya otros que decidan por uno. Necesitamos que la faena sucia y desagradable que es el gobernar la hagan los políticos. En otras épocas nos cobijaríamos bajo la sombra de un gran general, porque si nos sentimos débiles, queremos la protección del más fuerte. En fin, nos indignamos, sí; pero no nos implicamos: no pasamos hambre y con eso nos basta. 

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