051: Los escépticos y los errores del pasado

Santiago Camacho

En mi anterior artículo puse como imagen la portada del libro La troika y los 40 ladrones, del investigador y escritor Santiago Camacho. Uno tiende a dar por válidas las citas y bibliografías del libro de un escritor que realiza un ensayo para una editorial seria. Sin embargo, un cruce de tweets con Mauricio Schwarz ‏me ha hecho cambiar de opinión. No pensé que el autor del libro, Santiago Camacho, fuera el mismo Santiago Camacho que sale en el programa de Íker Jiménez, pero como bien me pregunta Mauricio, ¿cuál es su fuente para decir que 400 corporaciones controlan el 90% del comercio mundial?

@xcarrascosa ¿Cuál es su fuente para decir que 400 coirporaciones controlan el 90% del comercio mundial?
— Mauricio Schwarz (@elnocturno) septiembre 9, 2012

Mi primer instinto es defender la validez del libro, puesto que muchas cosas de las que pone Camacho en él las sabía de antemano, como las mafiosas prácticas del FMI o las agencias de rating. Pero como de nuevo tercia Mauricio, me aclara: “la lógica de Camacho está bien representada en Zeitgeist: usar verdades mezcladas con delirios y promover una visión delirante”. Porque, en efecto, Santiago Camacho promueve una visión conspiranoica del mundo en el que vivimos. Pero también me plantea una inquietud, ¿toda la producción de éste autor estará ensombrecida por sus devaneos con lo oculto, el misterio y lo astral? ¿Acaso no puede alguien equivocarse y tratar después de reconducir su carrera hacia posiciones más moderadas y no ser recordado continuamente por su pasado? Pondré el ejemplo de Bruno Cardeñosa, antaño un cazador de ovnis y hoy el director de La Rosa de los Vientos y de la revista Historia de Iberia Vieja. ¿Qué considerará de él Mauricio Schwarz? ¿Y qué pensaba de su antecesor en el cargo, el mítico Juan Antonio Cebrián? ¿O del muy actual y con halo de científico loco, venerable Eduard Punset?

@xcarrascosa ¿En serio estás promoviendo el libro conspiranoico del ikérido Santiago Camacho?
— Mauricio Schwarz (@elnocturno) septiembre 8, 2012

El problema de Mauricio Schwarz y de otros como Luis Alfonso Gámez y demás escépticos (entre los que me podría incluir) es que, aún teniendo la verdad práctica de todo lo que atañe al misterio y las conspiraciones, es que asumen que el que alguna afirmó algo que era una falacia como una catedral no se retractará jamás de lo que dijo, y por tanto toda su trayectoria posterior estará manchada. Pues bien, yo creía en muchas estupideces en mis años jóvenes, y me compraba las revistas de las que hoy abomino: Año Cero, Más allá y Enigmas. Porque tenía afán de conocimiento, de saber lo más raro que pasaba en el mundo, porque quería maravillarme y soñar con que existían los zombies, los vampiros o que los alienígenas visitaban el planeta y se le aparecían a los más rudos aldeanos. Empecé a escribir mis relatos de terror con chica de la curva incluida, con horrores repletos de tentáculos, con chupacabras, con monstruos marinos en lagos remotos y con mil y una historias más, todas ellas sacadas de las páginas de aquellas revistas y de algunos programas de radio de entonces. No había Internet, no había círculo escéptico y todos éramos un poco más ilusos que hoy, donde todo se puede saber a golpe de ratón.

@xcarrascosa Pregunto si hay fuente fiable o es esta especulación de 1996 tinyurl.com/8egpjbs sin referencias. ¿Qué dice su biblio?
— Mauricio Schwarz (@elnocturno) septiembre 9, 2012


Hoy, en este momento, no creo en todo aquello con lo que fantaseé; sí, juego con ello en mis relatos o en mis ilustraciones, pero no creo en ello y además detesto que haya gente que se lucre con ello.
No creo en ello porque necesito pruebas tangibles de que se puede ver el aura de las personas, de que los espíritus pueden aparecerse moviendo un vaso sobre unas letras, de que la magia existe, de que los alienígenas nos visitan y de que nos gobiernan unos señores que se hacen llamar los Iluminati. Nada de todo lo anterior existe, todo es producto de la mente humana. Nuestro cerebro es el gran creador de todo lo que no sea la naturaleza, e incluso ésta se crea gracias a la ingeniería genética y demás avances científicos que pocos comprendemos bien, pero que algunos hubieran tachado de brujería hace tan solo unos años. La mente humana es la que ha inventado la religión y los mitos, las leyendas y los misterios, por el simple motivo de que cuando uno no sabe explicar porqué existe el mundo y el manto de estrellas, pero tiene imaginación, trata de encontrar una explicación basada en la observación que pueda aceptar el grupo, o si no es posible, imponer al grupo a la fuerza. No tiene mucho sentido hoy en día creer que la mujer nació de la costilla de Adán, pero se acepta como tradición, por nuestra historia, porque la religión fue el elemento civilizador durante siglos y gracias en parte a ella nació la ciencia y el método científico, aunque nos pueda parecer imposible hoy, al ver a los obispos pontificar sobre el sexo, el aborto y la provocación de los niños, al ver que en boca de gentes que deberían predicar una religión de amor, perdón y respeto, en su lugar sale el demonio que dicen combatir.

En fin, como siempre, me he ido por las ramas. Quería reflexionar en voz alta y con algo más de espacio que los 140 caracteres de Twitter. Sirva esta entrada para dejar clara mi postura ante el libro de Santiago Camacho: yo sí soy capaz de apreciar el trabajo de alguien que pudo estar equivocado, y a la pregunta inicial de Mauricio: ¿cuál es su fuente para decir que 400 corporaciones controlan el 90% del comercio mundial? citaré un par de párrafos de un documento que he encontrado tras una simple búsqueda en Google:

“Contando la Unión Europea como un conjunto, aproximadamente 30 Miembros de la OMC representaban el 90 por ciento del comercio mundial.  Diez Miembros de la OMC (contando como uno a la Unión Europea) absorbían el 70 por ciento del comercio mundial.” Foro Público de la OMC, página 182

“En la actualidad, cinco empresas transnacionales controlan el 90 por ciento del comercio agrícola mundial.  Cuando se exporta banano de Costa Rica al Reino Unido, sólo el 3 por ciento de los beneficios de exportación van al productor, en tanto el 87 por ciento van a las cadenas de supermercados y distribución.” Foro Público de la OMC, página 141

En conclusión, puede que Santiago Camacho haya leído éste mismo documento y haya hecho números para sacar de ahí a 400 corporaciones. Pero para mí es aún más peligroso el segundo párrafo, puesto que de 400 pasan a 5 las empresas que controlan el comercio agrícola mundial. Puede que Santiago Camacho no haya dicho la verdad, puede que haya mentido, pero puede haberme hecho tomar conciencia, a través de su libro de datos inexactos, de un terrible problema que, al escarbar, resulta ser aún más pernicioso de lo imaginado.

3 respuesta a “051: Los escépticos y los errores del pasado”

  1. Es una lástima que en lugar de analizar el libro de Camacho con una visión crítica que podría, no niego la posibilidad, demostrar contundentemente que el autor ha abandonado su posición como vendedor de conspiranoias y nos esté dando investigación periodística objetiva y seria, amplia y ética, te ocupes en tratar de descalificarme inventándote lo que yo pienso, todo a partir de tres twitts. Probablemente no soy un pensador demasiado profundo, pero lo que pienso al respecto de éste y otros temas ocupa un poco más de 400 caracteres.

    Curiosamente, hace poco leía con interés que ha salido el libro de Mark Edward relatando los trucos que hacía cuando se fingía vidente. Según la poco amable (y poco informada) caricatura que haces de mí, no debería creerle a Mark Edward. Sin embargo, le creo porque ha demostrado que a) ya no estafa gente como vidente, b) ha descubierto los trucos y contado las mentiras que decía y c) trabaja actualmente desenmascarando gente. Varios magos han pasado por allí, por supuesto, y les aplaudo. Y muchos personajes serios en la ufología misma (pienso en Luis Ruiz Noguez) comenzaron si no como creyentes sí como entusiastas de la posibilidad de una explicación extraordinaria y pruebas extraordinarias de las afirmaciones extraordinarias de los ovnílatras.

    Así, tu entrada acaba siendo un gran argumento ad hominem para la defensa de lo que "podría" haber hecho Santiago Camacho. Es decir, como mi posición es despreciable porque tú dices que yo pienso de una manera bastante tonta, no es necesario ser cauto con esta obra. Curiosamente, sólo pregunté por su bibliografía porque tú decías que la tenía, junto con citas, y ello le daba credibilidad a tus ojos. En una entrevista promocional del libro de Camacho lo encontré dando ese dato y recordé que es de las "verdades inmanentes" de la conspiranoia NWO, o al menos lo he escuchado muchas veces en el pasado, siempre sin dar fuentes. La fuente que yo he encontrado es la de William Robinson de 1996, que te cité.

    Por supuesto, es posible que Santiago Camacho haya hecho esta investigación de periodismo económico político de primer orden mundial en el breve tiempo desde su último libro amarillista sobre Chernóbil. Y es posible que "Antonio Salas" realmente sea el webmaster de Carlos el Chacal y que Lobsang Rampa fuera un monje budista y no un fontanero irlandés. Pero para sustentar estas afirmaciones es necesario algo más que atacar a quien duda de esta conversión súbita y de la realidad de ciertas afirmaciones. Vamos, que hasta este momento no has ofrecido evidencias de que la posibilidad de que yo me equivoque al ser cauto ante las afirmaciones de Camacho explicando "quién nos gobierna en realidad" (porque él lo sabe y los demás no, y en sus ratos libres) sea siquiera igual a la probabilidad de que éste sea un libro más de la serie que inició en 2004 con dos libros conspiranoicos y que reitera semana a semana en radio y televisión, sin haberse desdicho de ninguna de ellas a la luz de datos que le contradigan.

    Porque lo que importa no es lo que yo crea, por supuesto, sino la veracidad, fiabilidad y fuentes sólidas de este libro o de otros personajes del mundo del misterio que nunca han admitido error o falsedad alguna y que lo único que tienen en común es que brillan en los medios de comunicación y se ganan así la inmunidad a la crítica al menos de tu parte, donde veo muy buena voluntad hacia ellos y muy mala hacia quienes piden pruebas de las afirmaciones de estos personajes.

  2. No era mi intención ofenderte, si es así te pido disculpas. Ahora bien, el dato de que el 90% de la producción agrícola mundial está controlado por 5 empresas lo da la propia OMC, y esa afirmación es aún más "conspiranoica" que la de Santiago Camacho. No soy ciego, yo también veo que lo que hace Iker Jiménez y algunos otros es ofrecer información científica e histórica real mezclada con opinión "charlatana" propia y dotarla así del mismo rigor que la basada en pruebas y la epistemología. Es la primera vez que me acusan de acrítico, porque suelo ser bastante crítico, pero estaré más al tanto en el futuro sobre el currículum del autor del ensayo que lea (y repito: no imaginé que el "ikérido" Santiago Camacho fuera a escribir un libro sobre economía, pensé que era otro escritor)
    Salud!

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